‘9 lunas’, la película que aborda la gestación de los hombres trans: una comedia que rompe tabúes desde la empatía y el compromiso
Acaba de aterrizar en la cartelera una película que aborda un tema que no se había tratado nunca en nuestra cinematografía: el de los hombres trans que pueden gestar. Se llama ...
Acaba de aterrizar en la cartelera una película que aborda un tema que no se había tratado nunca en nuestra cinematografía: el de los hombres trans que pueden gestar. Se llama 9 lunas, está dirigida por Patricia Ortega (Mamacruz) y utiliza este punto de partida para abrir un debate en torno a la identidad, la masculinidad, el cuidado y la visibilidad, en un tono de comedia ‘feel good’.
La película sigue a Ángel, un entrenador personal al que acaban de contratar en uno de los mejores gimnasios de su ciudad y que, tras encontrarse mal y acudir al hospital, descubre que está embarazado. El personaje es un hombre trans al que le faltaba un último paso para completar su transición, y la noticia le obliga a decidir si sigue adelante con la gestación.
Patricia Ortega construye desde esa premisa una comedia de tono cálido que aborda una situación social todavía poco visible en España: la de los llamados padres gestantes, hombres que han transitado pero conservan órganos genitales femeninos y pueden tener hijos.
Cuestiones complejas contadas desde el humor9 lunas está escrita por la propia Ortega junto a José F. Ortuño y Olmo Figueredo González-Quevedo, y su reparto está encabezado por Zack Gómez-Rolls, junto a María León, Jorge Sanz y Kiti Mánver (que conformarán su núcleo familiar), Sara Sálamo y Fernando Guallar.
La cineasta quería cuestionar la asociación automática entre género y gestación, y que no todas las personas que gestan son mujeres, algo que ha causado cierta polémica en los sectores feministas más retrógrados.
Así, el conflicto de Ángel no se limitará a la posibilidad de tener o no un bebé. La película plantea un examen sobre su propia identidad y sobre la manera en que entiende la masculinidad, en un contexto en el que intenta ajustarse a normas sociales binarias y ‘cisheteropatriarcales’.
Y es que la concepción binaria excluye y genera más problemas que oportunidades y no solo opera fuera, en la familia o en el trabajo, sino también dentro de las propias personas. Por esa razón, películas como esta, ayudan a entender cuestiones complicadas de una forma clara y, sobre todo, sin ‘tremendismos’, desde el humor y la empatía.
La familia, un espacio de libertadEn ese sentido, la relación que el protagonista tiene con su familia, resulta esencial ya que, en vez de juzgarlo, como suele ser habitual en este tipo de películas, este espacio se convertirá en un lugar de seguridad para él, donde poder expresarse con libertad.
En ese sentido, destaca el papel del padre interpretado por Jorge Sanz, convertido en un vehículo para trasladar al espectador las dudas más comunes. Un hombre de otra época que intenta entender a su hijo y está dispuesto a cambiar su forma de pensar para apoyarlo como sea.
La puesta en escena también se presenta acorde a las intenciones políticas y reivindicativas que contiene: líneas verticales y espacios cuadriculados en las secuencias donde Ángel siente la presión de parecer un hombre, frente a colorido, cámara en mano y cierto caos en los momentos familiares de amor y solidaridad.