Alfredo Torres explica por qué el conteo rápido de Ipsos “invirtió el orden” entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez
La diferencia de apenas unas décimas entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez en la segunda vuelta presidencial sigue generando controversia. En una entrevista con Mónica Delta en Punto Final, el ...
La diferencia de apenas unas décimas entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez en la segunda vuelta presidencial sigue generando controversia. En una entrevista con Mónica Delta en Punto Final, el presidente ejecutivo de Ipsos, Alfredo Torres, explicó por qué el conteo rápido difundido la noche de las elecciones mostró a Sánchez ligeramente adelante, mientras que el avance posterior del escrutinio oficial terminó favoreciendo a la candidata de Fuerza Popular.
Las declaraciones de Torres se producen en medio de cuestionamientos al trabajo de la encuestadora y luego de que el Jurado Electoral Especial (JEE) de Lima Oeste 2 ordenara una fiscalización a Ipsos por comentarios en los que el ejecutivo señaló que, según distintos análisis, Fujimori tenía mayores posibilidades de imponerse en el resultado final.
Frente a las críticas, el representante de la firma sostuvo que nunca se proclamó un ganador desde el conteo rápido y afirmó que la elección permaneció dentro de un escenario de empate técnico, donde cualquier variación estadística podía alterar el orden de los candidatos sin cambiar la interpretación general de los datos.
Alfredo Torres explica por qué el conteo rápido mostró un orden distinto entre Keiko Fujimori y Roberto SáncheDurante la entrevista, Alfredo Torres recordó que antes de la jornada electoral Ipsos ya había realizado un simulacro de intención de voto en el que se observaba una ventaja muy ajustada de Keiko Fujimori sobre Roberto Sánchez, aunque sin elementos suficientes para hablar de un resultado definido. Desde su lectura, el escenario que se fue construyendo en los días previos y posteriores a la votación estuvo marcado por diferencias mínimas, al punto de que cualquier estimación debía manejarse con cautela.
El directivo explicó que la boca de urna difundida por Ipsos para Latina y Perú21 también mostró una diferencia pequeña a favor de Fujimori, mientras que en el conteo rápido el orden se invirtió por una distancia de apenas seis décimas. Sin embargo, recalcó que esa variación no era suficiente para proclamar a un ganador. Según detalló, para que una medición de ese tipo permita hablar con seguridad de una victoria, la diferencia debe superar el margen de error, que en ese caso era de ±1,9%. Por eso, insistió en que el escenario seguía siendo de empate técnico.
“En ese momento dijimos: sigue el empate”, sostuvo Torres al explicar que las cifras del conteo rápido no podían leerse como una definición cerrada. Bajo esa lógica, cualquier avance o retroceso de los candidatos todavía era compatible con la muestra estadística. Esa fue la razón, dijo, por la que Ipsos no presentó la información como una proclamación de triunfo, sino como una fotografía provisional del proceso. La idea central, insistió, era que la diferencia observada estaba dentro del rango esperado para ese tipo de mediciones.
Torres también remarcó que, al día siguiente, con el avance del procesamiento de actas por parte de la ONPE, el panorama empezó a inclinarse de forma más visible. Para ese momento, agregó, ya se había procesado más del 90% de las actas y múltiples analistas independientes difundían en redes sus propios escenarios.
El JEE ordena fiscalizar a Ipsos mientras Alfredo Torres niega haber usado un estudio oficialLa controversia escaló cuando el Jurado Electoral Especial de Lima Oeste 2 ordenó elaborar un informe de fiscalización contra Ipsos. La medida se adoptó tras la denuncia de Juntos por el Perú, que sostuvo que Alfredo Torres habría dado como ganadora a Keiko Fujimori sin que se publicara el informe correspondiente que respaldara esa afirmación. Según la resolución, el órgano electoral consideró necesario verificar si existió o no un presunto incumplimiento de las reglas sobre difusión de encuestas, simulacros de votación y sondeos de opinión.
El documento del JEE señala que la afirmación de Torres podría revelar la existencia de una encuesta de intención de voto favorable a la lideresa de Fuerza Popular, pero que dicho estudio no se encontraba publicado en la web de la encuestadora ni habría sido remitido al tribunal dentro del plazo previsto por el reglamento. Por ello, se dispuso que el fiscalizador adscrito presente un informe en un plazo de tres días hábiles, con el fin de evaluar si corresponde una infracción.
Frente a ese cuestionamiento, Alfredo Torres negó que sus declaraciones se hayan basado en un estudio oficial de Ipsos. Explicó que, cuando habló de una posible ventaja de Fujimori, estaba refiriéndose a cálculos internos realizados por distintos miembros de su equipo, incluidos estadísticos, programadores y especialistas en análisis de datos. Según dijo, esos ejercicios no formaban parte de un producto institucional de la empresa, sino de análisis espontáneos que se compartían internamente y que, en algunos casos, también circulaban en redes sociales.
Torres precisó que esos cálculos eran, en sus palabras, modelos simples trabajados en Excel, sin el nivel de desarrollo de una proyección formal. Desde su punto de vista, lo que hizo fue comentar públicamente una posibilidad que ya estaba siendo discutida por varios analistas, pero sin convertirla en una afirmación categórica. También subrayó que Ipsos cuenta con una larga trayectoria en mediciones electorales y que su práctica habitual es publicar los resultados junto con el margen de error, precisamente para evitar interpretaciones absolutas en escenarios apretados.
En otro tramo de la entrevista, el presidente ejecutivo de Ipsos insistió en marcar distancia entre el trabajo de la encuestadora y la función de la ONPE o del JNE. Recordó que Ipsos hace cálculos a partir de una muestra y que no tiene la potestad de oficializar ganadores. “Yo no soy la ONPE ni el jurado”, remarcó, al enfatizar que su labor consiste en ofrecer una estimación estadística, no en reemplazar el escrutinio oficial.