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Así influye la pérdida temprana del embarazo en la mente

Un estudio sobre ...

Así influye la pérdida temprana del embarazo en la mente

Un estudio sobre ...

Un estudio sobre pérdida temprana del embarazo halló que el 72% de las mujeres presenta pensamiento contrafáctico en la primera semana tras el episodio, una respuesta psicológica automática que puede ayudar al inicio a procesar lo ocurrido, pero cuya persistencia durante meses puede indicar que la experiencia fue vivida como un trauma con impacto en la salud mental y en decisiones reproductivas futuras, informó el portal especializado Medical Xpress

La investigación, publicada en la revista científica Scientific Reports, siguió a 119 mujeres desde el momento inmediato posterior a la pérdida y analizó, mediante una evaluación psicológica en línea, el impacto traumático, la rumiación y la frecuencia de este tipo de pensamiento.

El trabajo fue dirigido por Antoni Borrell, profesor de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona e integrante del BCNatal Fetal Medicine Research Center del Hospital Clínic de Barcelona, y por Aida Mallorquí, psicóloga clínica de la Sección de Psicología Clínica de la Salud del Hospital Clínic, en colaboración con Antoni Rodríguez-Fornells, de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona, el Instituto de Neurociencias (UBneuro) y el Bellvitge Institute for Biomedical Research (IDIBELL).

De acuerdo con el estudio, el pensamiento contrafáctico apareció en la mayoría de las participantes durante la semana posterior a la pérdida. El 99% imaginó escenarios en los que el desenlace podría haberse evitado. En el 91,6% de los casos, esos pensamientos estaban centrados en la propia mujer: su conducta, sus ideas o su estado emocional. Esa asociación se vinculó con un fuerte sentimiento de responsabilidad personal y con posibles sentimientos de culpa ligados a la pérdida.

Culpa y autocrítica tras la pérdida

Los investigadores recogieron ejemplos de ese razonamiento: “Si no hubiera hecho tanto ejercicio” o “si no hubiera estado tan preocupada o estresada”. Las participantes también percibieron que emociones negativas, una dieta considerada poco saludable u otras conductas podían haber sido dañinas para el feto, aunque se trata de creencias subjetivas y no de causas médicas comprobadas.

El propio trabajo subrayó que la mayoría de las pérdidas tempranas del embarazo se debe a anomalías cromosómicas fetales, un factor no relacionado con la conducta de la mujer. Esa distancia entre la causa biológica más frecuente y la explicación que muchas pacientes se atribuyen a sí mismas ayuda a entender la carga de culpa descrita por el estudio.

“El estudio longitudinal es el primero en seguir de inmediato a una muestra amplia de mujeres desde las secuelas iniciales para estudiar un fenómeno que puede afectar la salud mental tras una pérdida del embarazo”, afirmó Aida Mallorquí. La autora añadió que hasta ahora la mayoría de los estudios sobre trauma y pensamiento contrafáctico se habían basado en personas evaluadas años después del hecho traumático, lo que limita la comprensión de esta respuesta psicológica.

Los expertos también señalaron en el estudio que la creencia de que el estado psicológico materno puede afectar al feto, así como el temor a desarrollar depresión perinatal con consecuencias para el hijo, está muy extendida y aparece con frecuencia en las consultas de psicología perinatal. Esa observación conecta con el predominio de pensamientos autorreferenciales detectado en la muestra.

La línea entre el duelo y el trauma

El estudio identificó que, aunque este tipo de pensamiento apareció en la mayoría de las mujeres, su persistencia y frecuencia durante los primeros cuatro meses indicaron que la pérdida había sido experimentada como traumática.

Los investigadores también reconocieron una asociación con rasgos de rumiación, es decir, la tendencia a quedar atrapado en emociones negativas y preocupaciones sin llegar a una resolución.

El trabajo reveló que el pensamiento contrafáctico funciona como recurso psicológico inicial para elaborar la pérdida, pero su prolongación puede transformarse en una señal de malestar persistente con impacto en la salud mental y en decisiones reproductivas futuras.

El equipo sostuvo que este mecanismo cognitivo puede ayudar a las mujeres a procesar la experiencia, reflexionar sobre su conducta en relación con las circunstancias y el resultado final, y prepararse para un futuro embarazo. Los autores añadieron que los datos epidemiológicos sugieren que el 85% de las mujeres logrará un embarazo después de atravesar una pérdida temprana.

“Si los profesionales sanitarios ofrecen información sobre el impacto psicológico de una pérdida del embarazo desde el principio, eso podría facilitar la adaptación y el ajuste emocional. Una pérdida del embarazo no es solo un hecho biológico, sino también una experiencia con un profundo impacto emocional que requiere atención integral”, señaló el equipo.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/2026/06/06/asi-influye-la-perdida-temprana-del-embarazo-en-la-mente/

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