Borges ingresa en la Caja de las Letras: el Instituto Cervantes recibirá su legado en Madrid
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El legado de Jorge Luis Borges será depositado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, en Madrid, uno de los espacios más simbólicos de la institución española, donde se resguardan objetos personales y documentos de figuras centrales de la cultura en español. El ingreso se concretará en octubre, en el marco de las conmemoraciones por los 40 años de la muerte del autor.
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El anuncio se realizó hoy, en la sede de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, con la participación del director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y de la ministra de Cultura porteña, Gabriela Ricardes, junto a representantes de la fundación.
“Para nosotros la figura de Borges es fundamental”, sostuvo García Montero, quien enmarcó la iniciativa dentro del trabajo del Cervantes como institución dedicada no solo a la difusión de la cultura española, sino a la articulación de “una amplísima comunidad” de más de 600 millones de hablantes. En ese sentido, subrayó que la incorporación del legado no responde a una necesidad de difusión, sino a un gesto de reconocimiento.
La Caja de las Letras funciona en lo que antes era la bóveda del antiguo Banco del Río de la Plata en Madrid, un espacio que fue reconvertido en archivo simbólico de la cultura iberoamericana. Hoy en día hay 1800 cajas de seguridad. “Estamos convencidos de que la mejor riqueza de una comunidad es su cultura y que la mejor manera de comprometernos con el futuro es recibir las herencias del pasado y preservarlas para el futuro”, señaló el director del Cervantes.
García Montero, que recordó su primer encuentro con Borges en Buenos Aires, definió al escritor como “uno de los grandes, grandes en serio” de la literatura y adelantó que el depósito del legado estará acompañado por actividades públicas. “Vamos a organizar jornadas de reflexión y debate para recordar la memoria de alguien que forma parte de nuestro presente”, indicó.
El director del Cervantes evocó una anécdota de ese primer encuentro, a comienzos de los años 80. Contó que, con 25 años, fue presentado como “un joven poeta español” y que Borges respondió con ironía: “Alguna vez tuve yo 25 años; la verdad es que no sé si fui poeta”. La escena, recordó, derivó luego en una conversación que definió como “una tarde de generosidad”, en la que el autor habló con admiración de otros escritores y dejó una impresión duradera en su memoria.
Por su parte, Ricardes explicó que la iniciativa surgió a partir de una constatación inesperada. “Dábamos por hecho que Borges estaba en la Caja de las Letras”, afirmó, y señaló que esa ausencia abrió la posibilidad de concretar el ingreso en este momento, en coincidencia con el aniversario. “Nos permite tener la suerte de que nos toque a nosotros en estos 40 años de la conmemoración de su muerte”, agregó.
La ministra subrayó además el vínculo entre la obra del escritor y la identidad cultural porteña. “Nosotros vivimos en una Buenos Aires que es la Buenos Aires de Borges y es muy difícil entender la ciudad sin comprenderlo a él”, sostuvo. En esa línea, inscribió el proyecto dentro de una política de internacionalización cultural: “No tenemos que dar por sentado que nuestro patrimonio viaja. Siempre hay algo más para hacer, algo más para aportar y para dar a conocer”.
Desde la Fundación Borges, su presidenta, María Victoria Kodama, una de las sobrinas de la fallecida esposa del autor de El Aleph y por lo tanto, una de las herederas de su obra, confirmó que ya trabajan en la selección de los materiales que serán depositados. “Vamos a buscar algo que sea representativo de su obra y de su vida”, señaló, y aseguró que el legado será llevado “con mucho orgullo, como representante de la ciudad de Buenos Aires y de la Argentina”.
Además, durante la presentación se planteó la posibilidad de que el depósito incluya también un homenaje a María Kodama, quien durante décadas estuvo a cargo de la preservación y difusión de la obra del autor. García Montero fue quien propuso avanzar en ese sentido: “Será un honor vincular los nombres de Borges y de María Kodama a nuestra historia”.
Tras los discursos, las partes firmaron un acuerdo de compromiso para concretar la incorporación del legado en octubre, en la sede del Instituto Cervantes en Madrid. El entendimiento formaliza el trabajo conjunto entre el organismo español, el Ministerio de Cultura porteño y la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, que será la encargada de definir y custodiar las piezas que integrarán el depósito.
De manera informal, al término del encuentro, Luis García Montero dio algunas pistas sobre el tipo de materiales que podrían formar parte del legado. Mencionó la posibilidad de incluir manuscritos, primeras ediciones y otros documentos significativos de la trayectoria del escritor, en línea con los criterios que suelen guiar estas incorporaciones. Includo, en tono distendido, comentó que conserva un ejemplar firmado por Borges, y bromeó con la posibilidad de que integre el conjunto de objetos que se guardará en la Caja de las Letras.
El ingreso del legado de Jorge Luis Borges se sumaría entonces a las incorporaciones recientes impulsadas por la ciudad en la Caja de las Letras, entre ellas las de María Elena Walsh y Sara Facio, cuyos legados fueron depositados en octubre de 2025 con una selección de objetos y documentos representativos. En ese caso, el Cervantes recibió, entre otras piezas, una figura de la emblemática “Manuelita”, manuscritos y ediciones de la obra de Walsh, junto con retratos de escritores y libros vinculados al trabajo de Facio, en un gesto que buscó condensar “la voz” y “la mirada” de ambas creadoras en la memoria cultural compartida del idioma.
El traslado del legado tendrá también un carácter simbólico: partirá desde Buenos Aires, cruzará el Atlántico y será depositado en la bóveda del Cervantes. En ese acto, coincidieron los organizadores, se condensa no solo el reconocimiento a una figura central de la literatura, sino también la vigencia de una obra que continúa siendo leída, reinterpretada y apropiada por nuevas generaciones.