Círculo rojo: Milei compite contra sí mismo, a la espera de la oferta opositora
Promediaba la reunión cuando Javier Milei lanzó a sus ministros: “Esto es una guerra”. Se refería a la disputa contra el periodismo, y a la necesidad, según el Presidente, de que sus colabo...
Promediaba la reunión cuando Javier Milei lanzó a sus ministros: “Esto es una guerra”. Se refería a la disputa contra el periodismo, y a la necesidad, según el Presidente, de que sus colaboradores se enfrascaran, como él, en una batalla a todo o nada contra la prensa. Nadie lo contradijo. Fue el lunes, en la última reunión de Gabinete, un encuentro que Milei decidió encabezar por ahora todas las semanas para intentar darle otra dinámica a la gestión después de aislarse en soledad el mes pasado en la quinta de Olivos.
El Presidente lleva al extremo su enfrentamiento contra el periodismo así como otras peleas públicas como parte de la batalla cultural en la que, en teoría, no pareciera estar dispuesto a ceder. Un ejemplo es la economía, la materia a la que le dedica la mayor parte de su tiempo, tal vez el único rubro de su administración que realmente le interesa: está convencido que es el único mandato que le otorgó la ciudadanía en el 2023 cuando lo eligió, en particular para derrotar la inflación. El jueves, Milei festejó el índice de precios al consumidor de agosto, del 1,7%, el más bajo en 14 meses, un registro que le dio un respiro al Gobierno en medio de una forzada estrategia comunicacional para sostener en la agenda pública la cuestión Malvinas. “Esto va a ser así hasta la campaña: hace tres semanas parecía que estábamos al borde del abismo”, opinó una fuente oficial que trabaja en la política de comunicación de la Casa Rosada.
Es que, hasta que se defina la oferta opositora, y el peronismo resuelva su compleja interna con epicentro en la provincia de Buenos Aires, Milei compite contra sí mismo, y se enfrenta puertas adentro frente a un coro de voces que reclaman, en privado, alguna corrección en el programa económico que alivie la situación de algunos de los sectores más castigados por el modelo, como la construcción o la industria, y frene la pérdida del poder adquisitivo de los asalariados. No existe un ámbito, sin embargo, en el que esos planteos lleguen al Presidente. Fuentes oficiales aseguran que hasta Luis Caputo, “Toto”, llegó a realizar alguna propuesta para moderar algunas variables pero chocó contra la intransigencia presidencial. Milei no participa de las reuniones de la mesa política, no le interesan las negociaciones vinculadas con posibles acuerdos electorales, tampoco hablar con gobernadores, legisladores aliados, empresarios, sindicalistas o protagonistas del círculo rojo. En la familia, esas cuestiones quedan reservadas para su hermana Karina; aunque no parezca, ella es mucho más moderada. Lo demuestra en la maraña de acuerdos que habilitó en el último tiempo, y que alcanzan hasta al Poder Judicial.
En esa competencia contra su propio programa de gobierno, la economía ocupa la principal demanda del electorado. En una de las últimas reuniones de la mesa política, el ministro de Economía aseguró que antes de fin de año la inflación debería converger a menos de un punto: según Caputo, esa promesa tendería a suavizar la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. No todos están tan seguros internamente de que ese pronóstico del ministro vaya a corroborarse en el inicio de la campaña, pero casi nadie se atreve a exponer esa inquietud frente a Milei. Una de las pocas es Patricia Bullrich, que en las últimas horas volvió a pedir mayor “velocidad” para lo que “cada argentino necesita”. “Me gustaría más que podamos bajar impuestos para todos, porque el que accede al RIGI tiene una baja de impuestos, pero tenemos que hacer un esfuerzo para que el costo argentino baje, para que el año que viene sienta que el esfuerzo que hizo tuvo un sentido”, dijo el viernes en una charla en la universidad de San Andrés.
Existe, de hecho, una fuerte discusión interna por los alcances del Súper RIGI que se negocia en la Cámara alta, y las evidentes consecuencias para la industria local si se aprueba tal como salió de Diputados y no se aplica un mínimo para proveedores nacionales y un diferencial de precio para competir con China. No es la primera vez que la senadora se desmarca de la Casa Rosada, y probablemente no sea la última: está decidida a plantear sus reparos para cuidar a un sector del electorado que la votó en el 2023, que después acompañó a La Libertad Avanza y que ahora siente distancia con el gobierno. Según el último relevamiento de la consultora CasaTres, de Mora Jozami, que mide mensualmente la irascibilidad de la sociedad -IDI-, mientras en los votantes de Milei del 2023 se ubicó en 27 puntos, en una escalada de -100 a +100, en los de Bullrich registró -5 puntos. La jefa del bloque de LLA en el Senado está decidida, además, a dejar abierto cualquier escenario electoral para su propio proyecto. Incluso una potencial candidatura presidencial.
En esa danza de especulaciones, desde el Gobierno siguen con atención los movimientos de la oposición, carente aún de una oferta electoral que, desde el peronismo, sintetice las diversas corrientes internas. “Nos sienta cómodo rivalizar con (Axel) Kicillof”, confió una fuente oficial. En Casa Rosada existe por caso un interés particular en que la figura del gobernador no pierda nitidez mediática porque consideran que, con Cristina Kirchner presa e imposibilitada de competir electoralmente, es el mejor contrincante para polemizar. Sucedió la última semana con la implementación del nuevo régimen penal juvenil y el freno por parte de una jueza provincial, una decisión del Poder Judicial bonaerense que el oficialismo trató de capitalizar públicamente. En simultáneo, el ala política del Gobierno empezó a tomar nota de las cada vez más continuas apariciones de Sergio Massa: es un dirigente que inquieta a la Casa Rosada y que atrae a sectores del establishment. “Sabemos de la enorme influencia y la capacidad de operación que tiene en el círculo rojo”, sintetizó un funcionario. El ex ministro niega, por ahora, estar interesado en una candidatura: a su lado aseguran que está abocado a tratar de lograr unir al peronismo. Lo que no dicen es que les gustaría que esa unión sea detrás de la figura del ex ministro. “El problema es que todos los dirigentes que van a reunirse con Kicillof después se vienen para las oficinas de Libertador”, abundó una fuente massista.
Frente a esa dispersión opositora, y las hipotéticas ofertas electorales de centro que no terminan de configurarse, Milei corre una carrera contrareloj contra el impacto de su modelo económico. La última semana publicó en sus redes varios posteos con imágenes de centros comerciales o restaurantes repletos de gente, casi siempre con el slogan “el consumo deprimido más loco del mundo”. El último mes, los shoppings mostraron, según el sector, un tímido repunte. Es solo una foto. En paralelo, los datos recientes del INDEC sobre la industria y la construcción evidenciaron una nueva caída. También de los trabajadores formales: según el SIPA, entre mayo y junio hubo una baja en la ocupación registrada.
Es una agenda incómoda para el Gobierno, al igual que el universo de morosos y de discapacitados que esta semana volvió a ocupar centralidad política y mediática después de que la oposición lograra reunir en el Congreso el número suficiente para emplazar a las comisiones a discutir una batería de proyectos para morigerar las deudas de las familias y la prórroga de la emergencia en discapacidad. El Ejecutivo deberá resolver hacia fin de año si prorroga o no la emergencia en salud, que, de no extenderse, podría llevar a la quiebra a clínicas y sanatorios.
Cuando La Libertad Avanza comprendió que no podía obturar los intentos opositores en el Congreso, se plegó a la movida, y se adelantó en los días previos con la discusión en comisiones para suavizar el impacto del reagrupamiento del peronismo y sectores que en la primera mitad de la gestión habían sido mucho más condescendientes con el Gobierno. Algo similar ocurre con los gobernadores, que ahora tienen por delante dos negociaciones cruciales para el tramo final del mandato de Milei y la campaña electoral: la suspensión de las PASO y el Presupuesto 2027 que el presidente presentará este martes en el Parlamento.
Parte de esas negociaciones van a desarrollarse entre Buenos Aires y París: en medio de la discusión en el Congreso por las Primarias, una docena de gobernadores viajarían a la capital francesa para acompañar a la comitiva presidencial que Milei prevé encabezar para la semana argentina en esa ciudad -incluye una reunión bilateral del presidente con Emmanuel Macron-, un revival de la Argentina Week empresaria de Manhattan, recordada por la participación de Manuel Adorni y su mujer en el avión oficial. Ese hito fue la génesis de una crisis que consumió al Gobierno durante casi cuatro meses y que terminó con el ex jefe de Gabinete eyectado del Ejecutivo. Adorni pasa ahora sus días entre su departamento de la capital y su casa de fin de semana de Exaltación de la Cruz, mientras prepara su explicación ante la Justicia, que lo investiga por enriquecimiento ilícito, que debe presentar antes del 22 de este mes. Dicen que está tranquilo. Debe ser por las gestiones del ministro Juan Bautista Mahiques, mucho más pendiente, vale la aclaración, de los movimientos en las causas $LIBRA y ANDIS, que desvelan a los hermanos Milei.
Los gobernadores festejaron la salida de Adorni y el desembarco de Diego Santilli, un dirigente mucho menos prejuicioso en el combate a la casta, ecuménico en sus relaciones y decidido a ocupar todos los lugares que dejó su antecesor. Acaba de nombrar por ejemplo en Parques Nacionales a Lucas Portela, de su riñón, que le brinda un canal privilegiado con Claudio Tapia, “Chiqui”, el jefe de la AFA -el funcionario viajó durante un mes al último mundial-. En el Correo Argentino designó recientemente a Adrián González, y está a punto de desplazar a Aimé Vázquez, “Meme”, y Federico Sicilia, que controlaba la firma del ex ministro coordinador.
Santilli es un equilibrista, por ejemplo en la interna entre Karina Milei, los Menem y Santiago Caputo. Responde a la hermana presidencial, pero fuentes cercanas al ministro aseguran que ya le habría hecho llegar al jefe de Las Fuerzas del Cielo el pedido para que le digite la estrategia de campaña en la provincia de Buenos Aires. Quiere ser gobernador, incluso desoyó algunos intentos internos para que decline ese proyecto y vuelva a mirar con cariño la ciudad de Buenos Aires, un ensayo en medio de la disputa familiar entre Jorge y Mauricio Macri por la reelección del jefe de gobierno. El jefe de Gabinete, de todos modos, por ahora no quiere mover demasiado el avispero. No solo porque la situación socioeconómica en territorio bonaerense es complejísima por el impacto del modelo económico libertario en el tejido productivo del conurbano, sino también por la relación tirante entre las diferentes facciones. Por algo LLA aceptó correr recientemente a Oscar Ahumada como referente en Zárate, después de que el ex futbolista autor de la célebre frase del “silencio atroz” avanzara contra la gestión del intendente del PRO de ese distrito.
Este viernes, de todos modos, Santilli tendrá su primera incursión en la Provincia con el Presidente, su hermana y el ministro Caputo: será en Bahía Blanca, para la promoción de una obra incluida en el RIGI.
Para el Gobierno, la campaña bonaerense representa una verdadera incógnita en el escenario nacional, por la incidencia de la economía, pero también porque aún falta resolver el calendario y, en particular, quién será el candidato del peronismo. No es algo, dicen, que desvele al Presidente. Incluso circuló en su momento una versión que dio cuenta que el ex presidente Macri le habría inoculado a Milei la idea de que, para alcanzar el equilibrio de las cuentas públicas, es inconveniente gestionar la provincia de Buenos Aires bajo el mismo signo político porque te obliga a socorrer de manera permanente a esa administración. Le sucedió a Macri con María Eugenia Vidal y a Alberto Fernández con Kicillof. En el mismo sentido le adjudican a Santiago Caputo que incluso es conveniente tener enfrente al gobernador para confrontar el relato.
Pero antes de la campaña y del futuro de LLA en ese distrito, el Gobierno tiene en el calendario la visita del Papa León XIV, un evento que despierta también una serie de inquietudes. “Un Papa siempre va a decir algo que un Milei tenga que preocuparse”, resaltó una fuente de la Iglesia que participa de la organización. Ese operativo está, puertas adentro, a cargo de Karina Milei, que designó a Mara Gorini, su mano derecha, como brazo ejecutor: se trata de una asesora sin cargo, monotributista, como Caputo, con el poder extendido que le da su relación con la secretaria General.
Esta semana, el Vaticano confirmará de manera oficial la agenda del Papa en la Argentina. Puertas adentro del Gobierno hay voces que dan cuenta de que no hubo, antes de las mesas de organización con la Iglesia, una instancia interna para bajar qué mensaje quería instalar el oficialismo con la visita histórica de León XIV. Al principio intentó apropiarse de esa agenda el canciller Pablo Quirno, pero enseguida Karina Milei le sacó esa potestad. Cuando se empezaron a ocupar del tema, y se buscó controlar los lugares de visita, desde la conferencia episcopal ya se había avanzado con la Santa Sede sobre las locaciones, la temática de la gira papal y los diferentes actos. Si se confirman los eventos estipulados, habrá una visita al pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole, provincia de Buenos Aires, una obra muy dedicada para personas con discapacidad desde donde se combatió durante meses al gobierno para el desembolso de fondos para esos sectores. Habría además un encuentro en la UCA con movimientos sociales relacionado con el trabajo, un homenaje al Papa Francisco y una reunión con la CGT.
Pero existe, sin embargo, otra preocupación aún mayor en sectores del gobierno por un tema al que el Papa le dedicó su primera encíclica, Magnifica Humanitas, publicada en mayo de este año, una critica velada a la deshumanización de la inteligencia artificial y su injerencia negativa en los seres humanos. Para Milei, que se define como un “tecno optimista” y que intentó impulsar junto a Federico Sturzenegger una reforma de la ley de sociedades que incorporara personajes jurídicas operadas solo con IA, puede ser un dolor de cabeza.
Cuando León XIV aterrice en la Argentina, Estados Unidos ya habrá tenido además su elección de medio término, una parada clave para el futuro de Donald Trump. También la elección presidencial de Brasil, crucial para la región, para el mandatario republicano y su vínculo con el país. Trump está intranquilo. Esta semana prometió USD5.000 dólares a cada norteamericano en caso de ganar ambas cámaras del Congreso, un resultado que, a priori, pareciera difícil. Milei, que suele opinar de todos los temas, no dijo ni una sola palabra sobre esa promesa.