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Con uniforme y fusil en redes: El dominicano que viajó a Rusia para unirse al frente y su familia pide su regreso

La incertidumbre y la angustia han tomado por completo a la comunidad de Higüey, en la provincia La Altagracia, tras salir a la luz la historia de Juan Carlos Ávila Espaillat. Con tan solo 28 añ...

Con uniforme y fusil en redes: El dominicano que viajó a Rusia para unirse al frente y su familia pide su regreso

La incertidumbre y la angustia han tomado por completo a la comunidad de Higüey, en la provincia La Altagracia, tras salir a la luz la historia de Juan Carlos Ávila Espaillat. Con tan solo 28 añ...

La incertidumbre y la angustia han tomado por completo a la comunidad de Higüey, en la provincia La Altagracia, tras salir a la luz la historia de Juan Carlos Ávila Espaillat. Con tan solo 28 años de edad, el joven dominicano se encuentra en el centro de una dramática situación internacional tras viajar a Rusia y terminar integrado a las filas de las Fuerzas Armadas de esa nación en medio del conflicto bélico contra Ucrania.

Antes de emprender este periplo, Juan Carlos contaba con una trayectoria laboral centrada en el área de protección y servicios: había laborado en el sector de la seguridad privada, se desempeñó como salvavidas en complejos hoteleros y formó parte de la policía municipal.

De acuerdo con las declaraciones de su propia madre al medio Noticias Telemicro, la noticia del viaje tomó por sorpresa a los allegados apenas una semana antes de su partida.

La progenitora relató que el joven les comunicó que viajaría a territorio ruso junto a unas amigas atraído por una presunta oportunidad de empleo. Específicamente, les aseguró que iría a desempeñarse en el oficio de soldador.

Sin embargo, lo que se anunció como un contrato laboral formal terminó convirtiéndose en una vinculación al servicio militar. Documentos atribuidos al Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia señalan que Ávila Espaillat agotó un proceso de selección y finalmente firmó un contrato por un periodo de un año para prestar servicio activo, acuerdo mediante el cual recibiría asignaciones salariales y un bono económico cuyos montos exactos son desconocidos para sus parientes.

La madre del joven, sumamente afectada al ver a su hijo involucrado en una guerra al otro lado del mundo, expresó públicamente su dolor y envió un desgarrador mensaje con la esperanza de que pueda llegar hasta él: “Te pido en el nombre de Jesús que vuelvas aquí pronto y esperamos verte bien”.

El único anhelo de sus seres queridos y de la comunidad que lo vio crecer es que Juan Carlos pueda regresar sano y salvo a la República Dominicana.

Este caso no representa un hecho aislado, sino que se enmarca dentro de un fenómeno más amplio de reclutamiento de extranjeros en el conflicto ruso-ucraniano.

La historia de Juan Carlos confirma las advertencias formuladas previamente por el Comité Dominicano de los Derechos Humanos (CDDH). En una entrevista exclusiva brindada a Infobae, Carlos Manuel Sánchez Díaz, coordinador general para la Región Sur del CDDH, denunció que al menos 50 dominicanos han aceptado ir a combatir a Rusia, muchos de los cuales habrían sido atraídos bajo esquemas engañosos y promesas de empleo que distan de la realidad del frente de batalla.

Por lo que, el drama de Juan Carlos Ávila Espaillat expone la vulnerabilidad de jóvenes que, buscando mejores oportunidades, terminan inmersos en una guerra ajena.

Documentación en redes sociales y el paso de la “zona amarilla” a la “zona roja”

El impacto para los familiares y allegados fue inmediato al constatar a través de las plataformas digitales la verdadera naturaleza de la estadía de Juan Carlos en Europa del Este.

En sus cuentas de Instagram y Facebook, el joven comenzó a difundir material audiovisual luciendo el uniforme reglamentario, exhibiendo fusiles y registrando su rutina cotidiana, desde el tipo de alimentación hasta sus desplazamientos por distintas zonas de Rusia.

Según el rastro dejado en sus redes sociales, el dominicano arribó a Rusia el 14 de agosto. Apenas doce días después, el 26 de agosto, difundió los primeros videos vistiendo la indumentaria militar y portando armas de alto calibre. No obstante, la tranquilidad aparente con la que compartía estos contenidos dio paso a un preocupante silencio. La última interacción pública registrada en sus perfiles data del 13 de septiembre.

A esta inactividad digital se suma el último mensaje directo que sostuvo con sus seres queridos el pasado 14 de septiembre. En esa llamada, el joven alertó a su familia que podría permanecer incomunicado durante varios meses, debido a que estaba siendo trasladado de una denominada “zona amarilla” hacia una “zona roja”.

Aunque la terminología militar utilizada no cuenta con una definición oficial explicitada en los documentos citados, la transición sugiere un desplazamiento inminente hacia áreas de combate de alto riesgo, lo que enciende de inmediato las alarmas en su hogar.

Fuente: https://www.infobae.com/republica-dominicana/2026/09/17/con-uniforme-y-fusil-en-redes-el-dominicano-que-viajo-a-rusia-para-unirse-al-frente-y-su-familia-pide-su-regreso/

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