Conductor secuestrado por el ELN admitió que transportó drones para las Farc: “Amenazaron a mi familia”
La situación de la misión médica en el Catatumbo volvió a quedar en el centro de la preocupación por cuenta del secuestro de un conductor de ambulancia. Jayson Bonilla, trabajador de la ESE No...
La situación de la misión médica en el Catatumbo volvió a quedar en el centro de la preocupación por cuenta del secuestro de un conductor de ambulancia. Jayson Bonilla, trabajador de la ESE Norte de Tibú, continúa en poder del ELN desde el pasado 10 de septiembre, cuando el grupo armado interceptó el vehículo en una zona rural de ese municipio.
La guerrilla difundió una prueba de supervivencia en video en la que aparece Bonilla hablando sobre el supuesto traslado de encomiendas para las disidencias de las Farc. La grabación está notoriamente editada y fue realizada mientras permanece privado de la libertad, por lo que sus declaraciones se producen bajo esa condición. En el material, el conductor afirma que fue obligado a transportar cajas desde Cúcuta hasta Tibú. Según su relato, con el tiempo descubrió que entre los elementos había drones y otros objetos que, presuntamente, estaban destinados a las disidencias.
“A mí me obligaron a llevar cajas desde Cúcuta a Tibú. Me mostraron una foto de mi familia y me dijeron que tenía que llevar encomiendas. Yo subía cajas cada dos semanas y me pagaban en Cúcuta. No me decían nunca qué era, hasta que me di cuenta de que eran drones y otras cosas”, expresó. Bonilla también aseguró que integrantes del Frente 33 de las Farc lo habrían amenazado utilizando fotografías de sus familiares. En la grabación manifestó que le mostraron “fotos de familiares, de mi papá y de mi mujer”.
El conductor sostuvo además que intentó negarse a continuar con esos traslados. Según explicó, ya había escuchado comentarios sobre el uso de la ambulancia y pidió que no volviera a ser utilizada para transportar las encomiendas. “Yo les dije que no podía transportar más encomiendas porque ya había comentarios, pero me decían que no, que yo sabía cómo era con ellos y que no me podía salir”, agregó.
El secuestro ocurrió cuando cinco integrantes de la misión médica se movilizaban en una ambulancia de la ESE Norte de Tibú para atender una emergencia. Entonces, integrantes del ELN interceptaron el vehículo y, minutos después, permitieron que cuatro de sus ocupantes quedaran en libertad. Bonilla fue separado del grupo y llevado a un lugar desconocido.
Su retención afectó directamente otra atención humanitaria. Tres jóvenes que resultaron heridos tras caer en un campo minado necesitaban ser trasladados, pero la interrupción del desplazamiento terrestre obligó a la Fuerza Pública a realizar la evacuación por vía aérea. La Defensoría del Pueblo expresó su preocupación por lo ocurrido. Su titular, Iris Marín, pidió a los grupos armados respetar a la misión médica y mantener a las comunidades civiles por fuera de las confrontaciones que persisten en esta zona de Norte de Santander.
La entidad también reclamó la liberación de las personas secuestradas y garantías para que puedan regresar junto a sus familias y retomar sus actividades. Además, participó en una mesa de trabajo destinada a revisar alternativas frente a estos hechos y las condiciones de seguridad de los trabajadores de la misión médica.
La tensión en la zona se suma a otro episodio ocurrido el 9 de septiembre. Ese día, una persona de 28 años resultó herida tras activar una mina antipersonal en una zona rural de Orú. Primero recibió atención en el Hospital de Tibú y posteriormente fue trasladada a Cúcuta. Hasta ahora, no se conocen pronunciamientos de las autoridades locales o regionales sobre el secuestro de Bonilla.
Su permanencia en poder del ELN mantiene la alerta sobre las condiciones para prestar atención médica y desarrollar labores humanitarias en el Catatumbo, una región donde la población continúa expuesta a los efectos de la confrontación armada.