De la Espriella anunció la captura de 25 presuntos integrantes de La Oficina y Los Chatas en Antioquia: “Los narcoterroristas caerán uno tras otro”
El presidente Abelardo de la Espriella informó que la Policía Nacional capturó a 25 presuntos integrantes de las estructuras criminales La Oficina y Los Chatas durante 31 diligencias de allanami...
El presidente Abelardo de la Espriella informó que la Policía Nacional capturó a 25 presuntos integrantes de las estructuras criminales La Oficina y Los Chatas durante 31 diligencias de allanamiento realizadas en los municipios de Amalfi y Santa Rosa de Osos, en Antioquia.
Según el mandatario, 19 personas fueron detenidas por orden judicial y seis quedaron a disposición de las autoridades tras ser sorprendidas en flagrancia. La operación también dejó la incautación de 10.250 dosis de marihuana, bazuco y cocaína, cuatro armas de fuego, 70 cartuchos y más de $19 millones en efectivo.
De la Espriella señaló que entre los capturados está alias Santa María, también conocido como “Señor”, al que identificó como un presunto cabecilla urbano encargado del abastecimiento de expendios de droga y de coordinar homicidios selectivos en Amalfi.
El jefe de Estado también mencionó la detención de alias Cutu, que, de acuerdo con su reporte, cumplía funciones como dinamizador del tráfico de estupefacientes en Santa Rosa de Osos.
“Les golpeamos el componente armado, las finanzas y el negocio criminal”, afirmó el presidente en una publicación difundida en X, red social en la que calificó a las dos organizaciones como estructuras narcoterroristas.
El anuncio se produjo horas después de que se ordenara la militarización de Santa Marta, tras el anuncio de una suspensión armada de 48 horas por parte de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (Acsn), que amenazaron a comerciantes, transportadores y pobladores de Magdalena y La Guajira. La decisión busca reforzar la presencia militar y policial después de un operativo que dejó siete integrantes de la estructura muertos, entre ellos alias Cholo, señalado como su segundo cabecilla.
El mandatario difundió su mensaje el 22 de septiembre de 2026 a través de su cuenta de X y anunció que viajará a Santa Marta para liderar las acciones gubernamentales. “No voy a permitir que sigan arrodillando a través del terror a nuestra gente, que lo único que quiere es trabajar”, afirmó.
El rol de La Oficina y Los Chatas en el crimen organizado de AntioquiaLa Oficina —también conocida como La Oficina de Envigado— nació en la década de 1980 como un brazo armado, centro de cobros y ala de sicariato al servicio directo de Pablo Escobar y el Cartel de Medellín. En sus inicios, la organización estuvo coordinada por figuras de confianza del capo, como Diego Fernando Murillo, alias Don Berna, y Mario Alberto Castaño Molina, alias El Chopo. Su función principal era saldar deudas del narcotráfico y castigar a quienes traicionaban a la organización.
Tras la muerte de Escobar en 1993, el grupo logró sobrevivir y mutar bajo el liderazgo unificado de Don Berna, quien integró a la organización dentro de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Esta alianza estratégica le permitió expandir su control territorial en Medellín y el Valle de Aburrá, consolidando un monopolio sobre las bandas delincuenciales locales y las rentas ilícitas de la región.
Con la extradición de sus principales jefes a los Estados Unidos a mediados de la década de 2000, La Oficina abandonó la estructura de mando único para transformarse en una coalición de bandas medianas. Actualmente funciona como una red corporativa criminal que subcontrata bandas locales, regula las economías ilegales urbanas, maneja la extorsión a gran escala y presta servicios logísticos y de seguridad a redes trasnacionales del narcotráfico.
En cuanto a Los Chatas, se trata de una estructura criminal de delincuencia organizada que opera principalmente en el municipio de Bello, en la zona metropolitana de Medellín. Es catalogada por las autoridades policiales como un Grupo Delincuencial Organizado (GDO) y a lo largo de su historia mantuvo una fuerte influencia delictiva en su centro de poder, protagonizando violentas disputas territoriales con otras agrupaciones criminales de la región, como Los Pachelly, con el fin de consolidar su hegemonía.
Las actividades delictivas de Los Chatas se centran principalmente en economías ilegales que afectan la seguridad y la convivencia local. Entre sus principales fuentes de financiación se encuentra la extorsión generalizada, mediante la cual exigen “vacunas” a comerciantes, transportadores y residentes a cambio de una supuesta protección. Asimismo, la organización controla la venta y distribución local de sustancias estupefacientes bajo la modalidad de microtráfico, y recurre al homicidio selectivo y al sicariato como mecanismos de control y ajuste de cuentas para mantener el dominio de sus zonas de operación.