Del asado de res al seco a la norteña: los platos que eligen los votantes el día de las Elecciones Regionales y Municipales 2026
El Mercado de Magdalena no necesita presentación entre quienes conocen la gastronomía cotidiana de la capital peruana. Sus pasillos, atravesados a diario por vecinos, cocineros y curiosos, guarda...
El Mercado de Magdalena no necesita presentación entre quienes conocen la gastronomía cotidiana de la capital peruana. Sus pasillos, atravesados a diario por vecinos, cocineros y curiosos, guardan una historia que va más allá de los ingredientes frescos y las ollas humeantes: de esos puestos han salido emprendedores que hoy son referentes del sector, figuras que comenzaron con un fogón y terminaron construyendo negocios reconocidos en toda la ciudad.
Este domingo de votaciones, con las mesas electorales activas y los ciudadanos cumpliendo con su deber cívico, el mercado mantuvo su ritmo habitual. Fiel a su fama de ser el huarique de los reyes —donde conviven el rey de la papa, el rey del lomo saltado y la reina de los almuerzos—, el lugar volvió a ser el destino elegido por quienes buscaban reponer fuerzas tras pasar por las urnas.
El puesto de doña Yolanda, epicentro del menú del díaEntre todos los puestos del mercado, uno concentró la atención este mediodía: el de doña Yolanda, figura querida del lugar y responsable de una propuesta gastronómica que combina tradición criolla con variedad. Sin apresurarse, con la autoridad de quien lleva años al frente de sus ollas, la cocinera enumeró lo que tenía listo para servir.
“Hoy día he preparado de todo. Asado de res con puré, arroz con pollo, tallarines, seco a la norteña de pollo, de carne... papa rellena, carapulcra de chancho, lomo, pollo al horno con rusa”, detalló doña Yolanda ante la cámara de Latina.
La lista no dejó indiferente a nadie. Cada plato representa una vertiente distinta de la cocina peruana: el asado de res con puré apela a lo contundente y familiar; el arroz con pollo, a lo clásico e irresistible; el seco a la norteña, con su base de cilantro y chicha de jora, transporta directamente al norte del país. La carapulcra de chancho, uno de los guisos más antiguos de la gastronomía nacional, y la papa rellena, ese bocado dorado que esconde un relleno sabroso, completaron una oferta que difícilmente deja a alguien sin opción.
Dos platos en uno: la combinación que eligió la reporteraFrente a semejante despliegue, la periodista de Latina que cubría el enlace en vivo desde el mercado no tardó en tomar partido. Sin dudar, pidió una combinación que resume bien el espíritu del comensal peruano: aprovechar al máximo el plato.
“Yo, mitad de plato, mitad de plato: arroz con pollo, parte pierna, y la otra mitad de plato, mi seco a la norteña. Dos en uno”, anunció entre risas.
La elección no fue casual. Combinar dos preparaciones en un solo servicio es una práctica habitual en los huariques limeños, donde los clientes frecuentes saben que la flexibilidad del cocinero es parte del trato. Doña Yolanda, sin inmutarse, tomó nota del pedido y comenzó a preparar el plato mientras respondía preguntas sobre sus técnicas de cocina, esos trucos que marcan la diferencia entre un plato correcto y uno memorable.
Un mercado que trasciende la jornada electoralQue el Mercado de Magdalena haya sido el escenario elegido para mostrar las opciones del almuerzo en un día de elecciones no es un detalle menor. Los mercados de barrio funcionan como termómetros de la vida cotidiana: cuando hay votaciones, la gente sale, cumple, y luego busca dónde sentarse a comer. El menú del día —esa institución informal pero sólida de la gastronomía urbana peruana— se convierte en protagonista.
En ese contexto, los puestos como el de doña Yolanda operan sin pausa. No importa si es domingo, si hay comicios o si el resto de la ciudad funciona a media marcha: las ollas se prenden temprano, los ingredientes se preparan con antelación y la oferta está lista antes del mediodía. El mercado, que abre sus puertas desde las primeras horas de la mañana, recibió este domingo a los votantes que, tras depositar su voto, buscaron en sus pasillos algo más que un simple almuerzo.
La variedad del menú de doña Yolanda —ocho preparaciones distintas, todas de elaboración propia— ilustra por qué este tipo de espacios sigue siendo irreemplazable en la ciudad. No hay aplicación de delivery ni restaurante de cadena que replique la inmediatez, el precio y la autenticidad de un plato servido directamente desde la olla, en un mercado que, según quienes lo frecuentan, vio nacer a más de un emprendedor que hoy tiene su propio nombre en la gastronomía limeña.