Día Mundial del Linfoma: Pacientes peruanos fuera del alcance de tratamientos de alta eficacia contra la enfermedad
El Día Mundial del Linfoma, que se conmemora cada ...
El Día Mundial del Linfoma, que se conmemora cada 15 de septiembre, vuelve a poner sobre la mesa una brecha que afecta a pacientes peruanos: el acceso a tratamientos de alta eficacia sigue siendo limitado cuando la enfermedad reaparece o no responde a las terapias iniciales.
En el país se diagnostican alrededor de 4.500 casos al año y unas 1.500 personas mueren por estas enfermedades, según estimaciones de GLOBOCAN de 2024.
El linfoma es un cáncer que se origina en los linfocitos, células del sistema inmunitario. Entre sus variantes, el linfoma difuso de células B grandes representa cerca de uno de cada tres casos de linfoma no Hodgkin y se caracteriza por su crecimiento rápido. Esa condición exige un diagnóstico preciso y decisiones terapéuticas oportunas, pues el tiempo puede convertirse en una frontera entre opciones disponibles y alternativas que aún no llegan al sistema de salud.
El trasplante no es una alternativa para todos los pacientesEn casos de recaída, el trasplante de médula ósea suele integrar el tratamiento. Sin embargo, el procedimiento demanda condiciones clínicas que parte de los pacientes no reúne.
Para quienes quedan fuera de esa opción, la disponibilidad de nuevas terapias adquiere otra dimensión. Entre ellas figura glofitamab, un anticuerpo biespecífico desarrollado para determinados casos de DLBCL, cuya incorporación en el sistema de salud peruano enfrenta barreras, de acuerdo con organizaciones de pacientes.
“Para quienes viven con linfoma DLBCL, las alternativas terapéuticas pueden ser limitadas, sobre todo cuando el trasplante no es una vía factible. Cuando los tratamientos iniciales dejan de funcionar, acceder a nuevas terapias médicas va más allá de un asunto de salud: para los pacientes y sus familias significa, sencillamente, recuperar la esperanza de seguir adelante”, señaló Gianina Orellana, presidenta de la asociación Por Un Perú Sin Cáncer.
La fecha también permite explicar qué señales requieren consulta médica. El DLBCL puede manifestarse con un bulto o masa indolora en cuello, axilas o ingle.
Fiebre persistente, sudoración nocturna abundante y pérdida de peso sin causa aparente figuran entre los síntomas que deben ser evaluados. La presencia de uno de estos signos no confirma un diagnóstico, pero justifica acudir a un establecimiento de salud.
El diagnóstico cambia la rutina de pacientes y familias“El linfoma, como todo tipo de cáncer, no afecta solamente a quien recibe el diagnóstico. Detrás de cada paciente hay una familia que reorganiza su vida para acompañarlo, asumir responsabilidades y convivir con la incertidumbre. Por eso, acceder a tiempo a los tratamientos apropiados también significa aliviar al entorno más cercano del paciente, que reorganiza su vida para ayudarlo y acompañarlo en el proceso”, agregó Orellana.
El impacto alcanza la rutina doméstica, las tareas de cuidado y los periodos de internamiento. El acompañamiento de familiares y amigos puede ser necesario después de tratamientos complejos o durante hospitalizaciones.
En esa cadena, cada demora en la atención repercute sobre el paciente y su entorno. La información clínica y la conversación con el equipo tratante permiten conocer el subtipo, la etapa de la enfermedad y las opciones que corresponden a cada caso.
En el Día Mundial del Linfoma, la consulta temprana forma parte de la atención, sin que los síntomas constituyan por sí solos una confirmación de cáncer. Los pacientes requieren evaluación médica ante signos recurrentes o persistentes. Mientras se desarrollan los tratamientos, la discusión sobre su acceso sigue presente para quienes enfrentan recaídas y para las familias que acompañan el proceso de cuidado en el Perú.