El congelamiento del córdoba y la inflación reducen el poder de compra de las remesas en Nicaragua
El aumento sostenido de la canasta básica en Nicaragua ha reducido el consumo diario de miles de familias que dependen de remesas. Aunque el tipo de cambio oficial entre el córdoba y el dólar pe...
El aumento sostenido de la canasta básica en Nicaragua ha reducido el consumo diario de miles de familias que dependen de remesas. Aunque el tipo de cambio oficial entre el córdoba y el dólar permanece congelado desde enero de 2024, el encarecimiento de productos esenciales erosiona el valor real de cada envío recibido desde el extranjero.
Entre diciembre de 2023 y abril de 2026, el costo de la canasta básica pasó de 19,801 córdobas (USD 540.7) a 21,246 córdobas (USD 580.1), según el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), lo que representa un incremento de 7.3%. Los alimentos, componente central del gasto familiar, subieron de 14,123 córdobas (USD 385.6) a 15,207 córdobas (USD 415.2), un 7.67% en ese mismo periodo. Esta evolución implica que, con transferencias similares en dólares, las familias pueden adquirir menos productos básicos que hace dos años.
Quienes reciben USD 30 semanales o remesas mensuales desde Costa Rica, como Cristina o Miguel Ángel, señalan que el dinero ya no rinde igual. Cristina explicó que, aunque cada semana retira el mismo monto en córdobas, cada vez compra menos en el Mercado Oriental para su familia, según relató a Confidencial.digital. Miguel Ángel, residente de Ciudad Sandino, también describió la presión sobre el gasto: “El dólar tiene como dos años de estar estable, aunque las cosas están más caras, así que terminamos comprando menos”.
Las remesas no compensan el encarecimiento de la vidaEn 2025, Nicaragua recibió unos USD 6,167 millones en remesas, una cantidad que representó el 27.7% del producto interno bruto, según un cálculo de Manuel Orozco, experto en remesas y desarrollo. Entre 2021 y 2025, el flujo total superó los 21,400 millones. Orozco estima que cerca de 900,000 de los 1.6 millones de hogares reciben remesas. Sin embargo, el aumento de los precios ha reducido el poder de compra de ese ingreso.
El Banco Central de Nicaragua fijó en cero por ciento la tasa de deslizamiento del córdoba el 1 de enero de 2024. Desde entonces, el tipo de cambio permanece inalterado, pero los costos internos no han dejado de crecer. El Banco Central reportó una inflación acumulada de 5.6% entre 2024 y 2025, aunque muchos consumidores consideran que la carestía se percibe mayor en los mercados, como ha informado Confidencial.digital.
El economista Enrique Sáenz advirtió que el crecimiento nominal de la economía no se traduce en una mejora real del bienestar. Señaló que la combinación de inflación y estancamiento cambiario agrava la pérdida de salario real.
Ajustes en la alimentación y el consumo cotidianoEl mercado laboral nicaragüense está marcado por la informalidad. Solo el 30% de los trabajadores tiene un empleo formal. El resto se desempeña en condiciones precarias, lo que limita aún más el acceso a la canasta básica.
Incluso tras el ajuste salarial del 4% anunciado en marzo de 2026, los ingresos formales no alcanzan para cubrir el costo total de la canasta. Cristina explicó que, además de la remesa semanal, recibe 2,000 córdobas (USD 54.7) por su empleo en una tienda, pero se ve obligada a reducir la cantidad de alimentos. “Se compra menos arroz, menos frijoles. Se cocina menos”, relató.
En su casa de Nejapa, la carne y el pollo se convirtieron en productos ocasionales. “No se come mucha carne ni pollo, pero sí más frijoles y arroz”, detalló. El precio del queso varía tanto que a veces debe prescindir de ese alimento. Comer pollo ahora se considera un lujo.
Miguel Ángel, técnico en telefonía y redes, contó que la carne de res oscila entre 150 y 180 córdobas (USD 4.1 a 4.9), el queso puede superar los 100 córdobas (USD 2.7) y el tomate duplicó su precio reciente. El pollo asado, que antes costaba 200 córdobas (USD 5.5), ahora vale 340 córdobas (USD 9.3). “Ya no puedo pagar ese precio”, resumió ante Confidencial.digital.
Las restricciones alimentarias y el ajuste en los hábitos de compra reflejan la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación. Para muchas familias, la llegada de remesas ya no garantiza una dieta variada ni la cobertura de servicios básicos, a pesar de que el ingreso en dólares se mantiene estable.