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El Dane habría cometido un grave error al reportar los datos de empleo de Colombia, según reveló estudio de la Universidad de Antioquia

Una investigación de la Universidad de Antioquia expuso una brecha considerable entre los resultados oficiales de empleo formal del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) y lo...

El Dane habría cometido un grave error al reportar los datos de empleo de Colombia, según reveló estudio de la Universidad de Antioquia

Una investigación de la Universidad de Antioquia expuso una brecha considerable entre los resultados oficiales de empleo formal del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) y lo...

Una investigación de la Universidad de Antioquia expuso una brecha considerable entre los resultados oficiales de empleo formal del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) y los datos de los registros administrativos de la seguridad social en Colombia.

Las diferencias entre ambas cifras obedecen a la distinta metodología de cada institución: la Universidad de Antioquia emplea los registros administrativos de la seguridad social, mientras que el Dane utiliza encuestas de hogares basadas en estándares internacionales. El contraste en fuentes y enfoques impide que los registros sean comparables y genera discrepancias sobre la magnitud y la evolución del empleo formal en el país.

El Grupo de Investigaciones de Macroeconomía Aplicada de la Universidad de Antioquia, bajo la dirección de Edwin Esteban Torres, doctor en Economía e investigador de la Facultad de Ciencias Económicas de la institución, diseñó un estudio que compara los resultados de empleo formal a partir de dos fuentes. Por un lado, el Dane recurre a la Gran Encuesta Integrada de Hogares (Geih), reconocida como la herramienta nacional principal para monitorizar el mercado laboral. Por el otro, los investigadores utilizan los registros administrativos de la seguridad social, en específico, los datos de la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (Pila), donde se consignan los pagos hechos por empleadores y trabajadores ante la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales (Ugpp).

El objetivo del estudio titulado “¿Tenemos más o menos formalidad laboral? La historia con las cifras del Dane versus los registros de pago de seguridad social”, es contrastar si el empleo formal reflejado en las cifras oficiales coincide con los cambios verificados en los sistemas administrativos del país. Según la Universidad de Antioquia, disponer de esta visión resulta clave para una medición precisa del empleo y para el desarrollo de políticas públicas adecuadas.

Discrepancias en las cifras de empleo formal en Colombia

El análisis, conocido por El Colombiano, revela un contraste importante. Conforme a los datos del Dane, se crearon 814.000 empleos formales en el último año. Sin embargo, la Universidad de Antioquia señala que, según los registros administrativos, se perdieron más de 170.000 puestos de trabajo formal en el mismo periodo.

Las diferencias se amplifican al examinar las tasas de crecimiento:

El Dane reporta que el empleo formal aumentó 4,6% en una de las etapas evaluadas y alcanzó un pico anual del 8,2% para febrero de 2026. Los datos de la Pila solo muestran un incremento de 0,9% y, en esos mismos períodos, evidencian una caída interanual de -1,35% y -1,3%.

Incluso al adoptar una definición más próxima a la utilizada por el Dane —considerando solo a los ocupados que cotizan a salud y pensión—, el desajuste prevalece: el crecimiento es de 3,1% según la encuesta oficial, pero apenas alcanza el 0,9% de acuerdo con la seguridad social.

Dichas divergencias se hicieron patentes a partir de mediados de 2024. Mientras que la Pila documentaba una ralentización y posterior disminución en las afiliaciones, las cifras oficiales del Dane mantenían un panorama de mejoras continuas en el empleo y reducciones sostenidas de la tasa de desempleo.

Advertencias sobre política pública

Para Torres Gómez, el interrogante surgió al notar una desconexión entre la economía y las cifras de empleo. “El crecimiento de la economía era tan bajito, que había unos datos de crecimiento económico tan pobres, mientras que los datos de empleo estaban disparados, el empleo creciendo mucho y las tasas de desempleo cayendo demasiado”, anotó.

El investigador remarcó que ese comportamiento desafía la ley de Okun, que vincula el crecimiento del PIB con el dinamismo en el empleo.

Si bien el grupo académico no sugiere motivaciones políticas detrás de la disparidad en las cifras, sí sostiene que la diferencia es sustancial. Como enfatiza el experto, “esto es un error. Es que esto no se le puede llamar de una forma distinta”.

Los investigadores remarcaron que no se presentaron cambios metodológicos significativos en la Geih durante el periodo examinado que justifiquen la diferencia. Según el académico, “si fuera una diferencia netamente estadística, esto se sale de cualquier intervalo de confianza estadística”.

La mayor preocupación de la Universidad de Antioquia radica en el potencial impacto sobre la formulación de políticas públicas. “Las cifras laborales sirven de base para diseñar políticas públicas. Si los datos no reflejan adecuadamente la realidad del mercado laboral, podrían tomarse decisiones equivocadas”, advirtió el director del Grupo de Investigaciones de Macroeconomía Aplicada.

El equipo destaca que una eventual sobrestimación del empleo formal puede desajustar la medición de otros indicadores económicos y sociales, como la pobreza monetaria, lo que produciría distorsiones en la planificación y ejecución de los programas sociales.

Justificación del Dane sobre las cifras y metodología de medición laboral

El Dane, liderado por Piedad Urdinola, envió el 26 de mayo una comunicación formal a los investigadores de la Universidad de Antioquia para aclarar criterios metodológicos y responder a inquietudes técnicas.

Desde el organismo se rechaza la existencia de una inconsistencia estadística y se defiende la legitimidad de los datos. “Las estadísticas laborales de Colombia se diseñan bajo estándares internacionales definidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y las Naciones Unidas, lo que garantiza comparabilidad internacional y consistencia técnica”, expresó la entidad por medio de X.

Asimismo, explicó que las diferencias proceden de los objetivos y los universos particulares de cada fuente. “Las encuestas de hogares y los registros administrativos tienen objetivos, coberturas y universos distintos, por lo que sus resultados no necesariamente son comparables de manera directa”, anotó.

En cuanto a la definición de empleo formal, aclaró que incluye, siguiendo los estándares internacionales, tanto a trabajadores del sector público como a otras categorías no siempre reflejadas en registros administrativos, como asalariados sin cotización a seguridad social y trabajadores independientes en unidades sin registro mercantil ni contabilidad estructurada.

Frente a la controversia, el organismo estadístico defendió la validez del debate, pero remarcó que “consideramos fundamental que las discusiones sobre cifras de interés nacional se desarrollen con pleno contexto metodológico para evitar conclusiones que puedan afectar injustificadamente la confianza pública en las estadísticas oficiales”.

Insistió en que la medición nacional sigue los lineamientos de la OIT y las Naciones Unidas, lo que permite la comparación internacional y a lo largo del tiempo. “Reiteramos que el debate académico es valioso y necesario”, sostuvo al pedir rigor y contexto metodológico en toda comparación entre fuentes.

Otras polémicas sobre las estadísticas del Dane

El debate acerca del empleo formal no es el único episodio reciente que involucra a las estadísticas del Dane. En 2024 se presentaron dos controversias:

El organismo publicó que la pobreza monetaria se había situado en 33%. Luego, ajustó esa cifra y reconoció que el indicador real era de 34,6%. El cambio motivó dudas respecto a la transparencia y exactitud de las cifras oficiales y produjo reacciones de preocupación en distintos sectores. El ajuste se comunicó pocos días antes del discurso presidencial del 20 de julio de 2024, en un contexto de atención pública. Explicó que la corrección se debió a actualizaciones técnicas en una de las bases de datos utilizadas, negando cualquier intervención política en el proceso.Gremios empresariales y centros de estudios económicos como la Andi, Anif y Fedesarrollo pusieron en duda los reportes de productividad presentados por el organismo oficial. El desacuerdo radicaba en la aparente falta de coherencia entre el crecimiento en productividad laboral (más de 3%) y la Productividad Total de los Factores (1,73%) frente a un crecimiento del Producto Interno Bruto (1,6%).

Fuente: https://www.infobae.com/colombia/2026/06/15/el-dane-habria-cometido-un-grave-error-al-reportar-los-datos-de-empleo-de-colombia-segun-revelo-estudio-de-la-universidad-de-antioquia/

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