El Festival Experiencia Cultural reúne a más de 12,000 salvadoreños en San Miguel, El Salvador
Más de 12,000 salvadoreños participaron en el Festival Experiencia Cultural para el Florecimiento Salvadoreño, realizado en las instalaciones de FUSALMO, en San Miguel, con espectáculos, taller...
Más de 12,000 salvadoreños participaron en el Festival Experiencia Cultural para el Florecimiento Salvadoreño, realizado en las instalaciones de FUSALMO, en San Miguel, con espectáculos, talleres y expresiones tradicionales orientadas a incorporar el arte y la cultura en la vida cotidiana de las comunidades.
Familias, estudiantes y vecinos de distintas zonas del oriente del país recorrieron el predio desde temprano. La actividad reunió propuestas de música, danza, gastronomía, pintura, manualidades e historia nacional, con espacios para conocer prácticas como el fútbol maya y la técnica del añil.
El presidente de la Dirección de Integración, Alejandro Gutman, situó la convocatoria dentro de una política pública dirigida a ampliar el acceso cultural. “Acercar al pueblo a la cultura y que la cultura forme parte del día a día de los salvadoreños y que puedan participar y construir cultura también es fantástico”, afirmó.
Gutman sostuvo que durante años y décadas la población no tuvo oportunidades para acercarse a distintas manifestaciones culturales, aunque siempre produjo cultura propia. Para el funcionario, el desafío consiste en enriquecer esa experiencia con los recursos disponibles en el país y llevar las actividades tanto al oriente como al occidente salvadoreño.
La convocatoria incluyó actuaciones de la Orquesta Sinfónica de El Salvador y la Banda El Salvador, además de presentaciones del Ballet Nacional de El Salvador, el Ballet Folklórico Nacional y la Compañía Nacional de Danza. Los asistentes también pudieron bailar junto a figuras como la Gigantona de Jocoro y los Historiantes.
La cultura como parte de la formación de los jóvenesEl evento coincidió con el avance de un proceso formativo para estudiantes de último año de bachillerato. Gutman indicó que la Dirección de Integración enviará el día 29 las certificaciones a los jóvenes que participaron de esa instancia, para que puedan inscribirse directamente en 46 instituciones.
El presidente de la Dirección de Integración precisó que el acuerdo con esas entidades se completó el viernes anterior a sus declaraciones y abarca a todas las universidades del país. “Antes no podían entrar los jóvenes a las universidades. Hubo millones de salvadoreños que no pudieron elegir entre estudiar y no”, señaló.
Según Gutman, la ampliación del acceso a la educación abrió una nueva etapa en la que la cultura debe acompañar la formación académica. También destacó la participación del público como uno de los resultados más difíciles de alcanzar en este tipo de iniciativas.
Fernando Melgares, quien asistió desde Santa Rosa de Lima, definió la jornada como una oportunidad para divertirse y aprender. “No solo decir: ‘Soy salvadoreño’, sino aprender a vivirlo y ser salvadoreño de corazón”, expresó.
El docente del Complejo Educativo San Fernando de Morazán, Juan Daniel Amaya, llevó a 50 estudiantes de distintos niveles educativos. Los jóvenes participaron de actividades vinculadas con danza, música folclórica, pintura y talleres de manualidades.
Amaya consideró que la llegada del arte y la cultura a las comunidades más alejadas permite a los estudiantes descubrir habilidades, ampliar sus conocimientos y conocer la historia del país. “Para ellos sería una ventana para descubrir habilidades y destrezas”, sostuvo.
Talleres y convivencia entre familias de distintas comunidadesAlison Vásquez, procedente de Santa María Ostuma, en La Paz, destacó la unión entre estudiantes e instituciones de diferentes lugares. Invitó a otros jóvenes a participar de las actividades culturales que se ofrecen en sus comunidades para conocer más sobre las tradiciones salvadoreñas.
Dimas Enrique Martínez, padre de familia, asistió con su hija y valoró la convivencia entre padres, madres e hijos durante la jornada. Explicó que los niños pudieron conocer el significado de cada espacio, practicar actividades, dibujar y recorrer aspectos de la historia y la cultura del país.
Martínez afirmó que el acceso a estas propuestas anteriormente estaba concentrado en pocos sectores. Durante la actividad, su familia profundizó conocimientos sobre los antepasados salvadoreños y sobre procedimientos que antes conocían de manera superficial, como la elaboración de camisas con añil, los dibujos de barro y la pintura.