El mapa que revela las rutas desconocidas de los elefantes marinos entre Chile y Argentina
Un elefante marino juvenil salió de la costa chilena de Tierra del Fuego y, durante casi 10 meses, recorrió más de 16.000 kilómetros. ...
Un elefante marino juvenil salió de la costa chilena de Tierra del Fuego y, durante casi 10 meses, recorrió más de 16.000 kilómetros. Su viaje, seguido por satélite, dibujó un mapa poco conocido del extremo austral: fiordos, canales, aguas profundas y rutas que enlazan los océanos Pacífico y Atlántico.
El recorrido forma parte de una investigación publicada en la revista científica Aquatic Mammals. El trabajo reconstruyó por primera vez con detalle los desplazamientos de elefantes marinos del sur que parten desde el área chilena del Estrecho de Magallanes y confirmó la importancia de ese paso marítimo y del Pasaje de Drake como corredores entre ambos océanos.
La travesía más extensa correspondió a un macho juvenil que acumuló 16.417 kilómetros. Pasó cerca de la mitad de su tiempo dentro del sistema de fiordos de la Patagonia chilena y alternó esos recorridos con cinco salidas hacia mar abierto, algunas a 600 kilómetros de la costa y sobre fondos de entre 3.000 y 4.000 metros de profundidad.
Ocho juveniles permitieron seguir un mapa hasta ahora incompletoLa investigación monitoreó a ocho machos juveniles de elefante marino del sur (Mirounga leonina) en bahía Jackson, sobre la isla Grande de Tierra del Fuego, Chile. Los animales fueron marcados entre 2010 y 2016 durante su período de muda, con autorización del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura.
Cuatro transmisores enviaron datos suficientes para reconstruir viajes completos de alimentación. Las señales mostraron estrategias distintas: dos animales avanzaron hacia el norte por la costa chilena, mientras otros atravesaron el Estrecho de Magallanes y pusieron rumbo al Atlántico, hacia la plataforma continental argentina y las aguas próximas a Península Valdés.
Hasta ahora, buena parte de la información disponible sobre la especie en el extremo sur de Sudamérica provenía de las colonias reproductivas de la costa atlántica argentina. Los nuevos registros amplían ese panorama hacia los canales, bahías y fiordos del lado chileno.
El Estrecho de Magallanes conecta dos poblaciones y dos océanosLos investigadores compararon las rutas de los juveniles marcados en bahía Jackson con desplazamientos previos de hembras estudiadas en Península Valdés. El cruce de esos datos señaló al Estrecho de Magallanes y al Pasaje de Drake como vías de conexión entre las cuencas del Pacífico y el Atlántico.
Uno de los machos, identificado como JB3, permaneció 141 días en los fiordos del sur chileno antes de cruzar el estrecho. Luego siguió la plataforma continental argentina hasta una playa situada a unos 100 kilómetros al sur de Península Valdés.
Otro ejemplar pasó gran parte de su viaje dentro de las aguas del estrecho y, después, se trasladó al Atlántico. Según los autores, esos movimientos, junto con avistamientos de animales marcados en Península Valdés y las Islas Malvinas dentro del seno Almirantazgo, refuerzan la hipótesis de un vínculo entre las colonias del Atlántico sudoccidental y la población que se consolida en Tierra del Fuego chilena.
Los fiordos de la Patagonia chilena son áreas de alimentaciónEl seguimiento también corrige una idea extendida sobre estos animales: los fiordos y canales chilenos no funcionan apenas como rutas de paso hacia el mar abierto. Para varios de los ejemplares, fueron escenarios centrales de sus desplazamientos de alimentación.
El animal que superó los 16.000 kilómetros combinó trayectos costeros con salidas mar adentro de hasta 2.580 kilómetros, durante períodos de hasta 30 días. Otro individuo viajó desde el Estrecho de Magallanes hasta el seno de Reloncaví, en el norte de la Patagonia chilena. Durante cerca de 10 meses, alternó el talud continental —donde el fondo desciende por debajo de los 200 metros— con canales y estuarios costeros.
En conjunto, los cuatro elefantes marinos recorrieron cuatro ecorregiones marinas de Chile. El 61% de las posiciones registradas se ubicó en aguas interiores, entre canales y fiordos, mientras que el 39% correspondió a sectores profundos.
Más del 28% de las ubicaciones quedó dentro de áreas marinas protegidas. Sin embargo, el estudio identificó otros sitios de uso frecuente que no están cubiertos por los límites actuales de conservación.
Una colonia reciente en Chile vuelve a poblar un hábitat históricoLa colonia de bahía Jackson se encuentra dentro del Parque Karukinka y del Área Marina Costera Protegida de Múltiples Usos Seno Almirantazgo. Es una presencia reciente: los primeros nacimientos se documentaron a comienzos de los años 2000.
Desde entonces, el número de animales aumentó. Durante la temporada 2024-2025 se contabilizaron 240 individuos y 37 crías, el registro más alto para el lugar. Los investigadores consideran que el proceso puede corresponder a una recolonización de hábitats históricos, tras la recuperación de la especie frente al impacto que tuvo la caza comercial de focas.
El trabajo fue impulsado por Wildlife Conservation Society (WCS) Chile, WCS Argentina, el Grupo de Estudios Ambientales de la Universidad de Magallanes, la Universidad de California, Davis, y la Fundación Félix de Azara.
“Los hallazgos proporcionan información novedosa para la conservación de la especie a lo largo de toda su área de distribución”, afirmó Alejandro Vila, gerente regional de WCS Cono Sur y autor de la investigación.
Las rutas detectadas señalan áreas que aún quedan fuera de protecciónEl elefante marino del sur es la mayor especie de foca del mundo y pasa más del 90% de su vida en el mar. Por su lugar en la parte alta de la cadena alimentaria, sus movimientos permiten conocer qué zonas sostienen la actividad de otros organismos marinos.
La identificación de estos corredores entre Chile y Argentina suma información ante presiones como la pesca, el tráfico marítimo, la acuicultura, el cambio climático y la influenza aviar H5N1. Parte de las áreas utilizadas por los animales permanece fuera de la red de protección marina.
Los datos también serán incorporados al Atlas de Especies y Espacios del Mar Patagónico, una herramienta elaborada por WCS y BirdLife International que reúne información sobre zonas de reproducción, alimentación y tránsito de fauna marina para la planificación de la conservación en ambos países.