El portaaviones más poderoso de EE.UU. deja Medio Oriente tras un despliegue récord y un incendio misterioso
WASHINGTON.- El portaaviones nuclear USS Gerald R. Ford, el más grande y moderno de la Armada de Estados Unidos, se prepara para abandonar Medio Oriente y regresar a su base en Virginia tras más ...
WASHINGTON.- El portaaviones nuclear USS Gerald R. Ford, el más grande y moderno de la Armada de Estados Unidos, se prepara para abandonar Medio Oriente y regresar a su base en Virginia tras más de diez meses de operaciones continuas, en lo que ya es uno de los despliegues más largos de la historia reciente de la marina norteamericana.
Según informó The Washinfton Post, la salida del buque —confirmada por funcionarios estadounidenses— representa un alivio para sus más de 4500 tripulantes, pero al mismo tiempo implica una reducción significativa del poder militar desplegado en la región en un momento en que las negociaciones entre Washington y Teherán permanecen estancadas.
El Gerald R. Ford, que antes de Medio Oriente estuvo desplegado en el Caribe durante los operativos que llevaron a la captura de Nicolás Maduro, es actualmente uno de los tres portaaviones estadounidenses en la zona.
Mientras la nave operaba en el Mar Rojo, los otros dos —el USS Abraham Lincoln y el USS George H.W. Bush— continúan en el Mar Arábigo, donde participan en el bloqueo naval destinado a frenar exportaciones de petróleo y mercancías desde puertos iraníes.
Se espera que el buque regrese a Estados Unidos hacia mediados de mayo. Para entonces, habrá acumulado más de 300 días en el mar, superando ampliamente los despliegues habituales, que suelen durar entre seis y siete meses para preservar los ciclos de mantenimiento.
Ese ritmo operativo extremo pasó factura. El portaaviones ya debió someterse a reparaciones durante su misión tras sufrir un incendio en una lavandería que afectó áreas residenciales e hirió a varios marinos. A eso se suman fallas reiteradas en sistemas internos y un desgaste general producto de la intensidad de las operaciones.
Ahora, una vez de regreso, el buque deberá afrontar un proceso de mantenimiento profundo y posiblemente prolongado, que podría extenderse durante meses o incluso más de un año, según evaluaciones preliminares de fuentes de defensa.
El deterioro del Ford no se explica solo por el incidente puntual, sino por una combinación de factores. Durante su despliegue, la nave participó activamente en operaciones militares contra objetivos vinculados a Irán, con un volumen de actividad que incluyó miles de misiones aéreas y un uso constante de sus sistemas más exigentes.
Expertos advierten que el incendio fue apenas “la gota que colmó el vaso” en un buque que ya arrastraba una creciente deuda de mantenimiento, producto de la decisión de prolongar su presencia en zonas críticas sin interrupciones técnicas.
El USS Gerald R. Ford representa un salto tecnológico dentro de la flota estadounidense. Con unas 100.000 toneladas de desplazamiento y capacidad para transportar más de 75 aeronaves, incorpora sistemas avanzados como el lanzamiento electromagnético de aviones (EMALS) y nuevos mecanismos de detención.
Sin embargo, esas innovaciones también implican mayor complejidad técnica y tiempos de reparación más largos, lo que vuelve más sensible cualquier falla en escenarios de alta exigencia.
Su retiro temporal plantea interrogantes sobre la disponibilidad global de portaaviones en un contexto de tensión creciente. La marina estadounidense depende de estas plataformas para proyectar poder a escala global, y la salida del Ford reduce de manera concreta la capacidad operativa inmediata en Medio Oriente.
Esa misión marcó el inicio de una cadena de despliegues sin pausa, que continuó con su traslado a Medio Oriente para integrarse a las operaciones contra Irán.
El largo despliegue del buque comenzó el 24 de junio de 2025, cuando partió desde Norfolk hacia Europa. Poco después, fue redirigido al Caribe como parte de la estrategia de presión sobre Venezuela, donde participó en operaciones de bloqueo y en el operativo que culminó con la captura de Maduro en enero de 2026.
Diario The Washington Post y agencia Reuters