El regreso de la foca monje del Mediterráneo podría hacerse realidad: Cataluña estudia reintroducir esta especie extinta en España
Al igual que ha ocurrido con el ...
Al igual que ha ocurrido con el torillo andaluz (Turnix sylvatica) en Andalucía, donde se han recibido recientemente 18 ejemplares procedentes de Marruecos de esta especie extinta en nuestro país, otros animales que formaron parte en un pasado de la biodiversidad española cuentan con proyectos de reintroducción que prometen, en un futuro, devolver su presencia a nuestro territorio.
Es el caso, por ejemplo, de la foca monje del Mediterráneo (Monachus monachus), que, aunque puede observarse de forma ocasional por individuos errantes, ya no forma poblaciones estables en España. Por ello, figura en el Listado de especies extinguidas en todo el medio natural español.
Esto podría cambiar pronto, pues desde hace ya un tiempo la Generalitat de Catalunya muestra disposición a impulsar un programa de reintroducción de la especie en la Costa Brava. Según ha publicado El Periódico, este proceso podría estar acelerándose, pues la intención del Govern es que la primera fase del proyecto, compartido con Baleares, comenzase en el año 2027.
La liberación de focas monje del Mediterráneo aún no tiene fecha, aunque sí han comenzado ya a valorarse los lugares de reintroducción y las zonas de las que se extraerían los ejemplares: la especie procedería de la población situada en Cabo Blanco, entre el Sáhara Occidental y Mauritania, y llegaría al cabo de Creu y la isla de Cabrera, en Mallorca.
A largo plazo, la idea es conectar las colonias occidentales con las focas que se mantienen en el Mediterráneo oriental, en los países de Grecia, Chipre y Turquía. Así, se fomentaría el intercambio genético entre núcleos aislados, algo fundamental para la conservación de la especie y la viabilidad de su recuperación.
La desaparición de la foca monje del Mediterráneo en EspañaEn la actualidad, a nivel mundial la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) cataloga desde 2023 a la foca monje del Mediterráneo como una especie “vulnerable”. Aunque la amenaza persiste sobre ella, los signos de crecimiento poblacional han permitido que el nivel de riesgo fuese reduciéndose, pues entre 1996 y 2013 se encontraba “en peligro crítico de extinción”.
Históricamente, la foca monje del Mediterráneo se distribuía a lo largo de las costas del Mediterráneo y el Mar Negro, así como la costa africana del Atlántico, desde el Estrecho de Gibraltar hasta Mauritania, y en la península Ibérica hasta el mar Cantábrico por el norte. También se localizaba en las islas de la Macaronesia, que es el nombre colectivo que reciben los archipiélagos de las Azores, Canarias, Cabo Verde, Madeira e islas Salvajes.
Sin embargo, en la actualidad, únicamente se reproduce y aparece con regularidad en Cabo Blanco; islas Desertas, en Madeira (Portugal), y tres áreas del Mediterráneo: las costas del este de Marruecos-oeste de Argelia, las costas del mar Jónico de Grecia y las costas del Egeo de Grecia, Turquía y Chipre.
La principal amenaza a la que se ha enfrentado la especie, y que la ha llevado, por tanto, hasta su práctica extinción en nuestro país, fue la persecución por parte de pescadores, pues la foca causaba daños en las artes de pesca y consideraban que era la responsable de la disminución de la pesca costera. “A principios del siglo XX se fomentaba oficialmente su muerte y se pagaban recompensas por ello”, explica el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).
La presión sobre la foca monje del Mediterráneo, sin embargo, se remonta a siglos atrás, pues fue víctima de la caza por el alto valor de su piel y grasa, lo que la llevó a un serio deterioro. En la actualidad, en las zonas donde todavía persiste, se enfrenta a la contaminación de su hábitat por organoclorados y PCB’s, así como a las interacciones con pescadores.
Aunque todavía falta mucho para que el programa de reintroducción de la foca monje del Mediterráneo alcance la etapa de liberación en Cataluña y Baleares, la aceleración del proceso y las conversaciones llevadas a cabo por las administraciones suponen un paso adelante muy importante en la devolución a nuestro país de una especie emblemática que ha sido víctima de la acción humana.