El truco de Ricardo Sotres, chef Michelin, para sacar partido al calor residual del horno
Hay momentos tan cotidianos en la cocina que se vuelven automáticos. Muchas veces pensamos en poner el horno para ...
Hay momentos tan cotidianos en la cocina que se vuelven automáticos. Muchas veces pensamos en poner el horno para cocinar unas berenjenas o una lasaña y ya está, y está bien. Pero ciertos trucos de cocina nos pueden hacer la vida más sencilla para ahorrar tiempo y dinero. Sólo hace falta algo de planificación.
Este paso lo comparte Ricardo Sotres, chef al frente de El Retiro, restaurante con estrella Michelin en Llanes, Asturias, en El País. El aprovechamiento de recursos en la cocina no se limita a comprar ingredientes de temporada o controlar las cantidades. Sacarle partido al calor que queda atrapado en el horno tras cualquier cocción es una gran idea, según el chef.
La clave está en no dar por terminada la comida cuando se apaga el aparato. “Después de estar utilizando el horno durante tiempo, cuando lo apagas tiene un calor residual que no se aprovecha y yo lo uso para acabar algún guisín o alguna cosa”, explica Sotres. Con el consejo, pone un ejemplo sencillo: si se enciende el horno a 200 grados para asar un pollo, que tarda entre 45 y 50 minutos, al apagarlo y cerrarlo, ese calor acumulado no desaparece de golpe, sino que va bajando poco a poco. Ese margen de temperatura decreciente, sirve para confitar unos pimientos o unas cabezas de ajo, o incluso para asar unas manzanas con azúcar, canela y mantequilla, sin necesidad de volver a encender nada.
Los beneficios de aprovechar el calor residual del hornoAplicar este truco tiene ventajas que van más allá de lo anecdótico. En primer lugar, supone un ahorro de energía directo, ya que se evita encender el horno una segunda vez para preparaciones que no requieren temperaturas altas ni cocciones largas. También permite ganar tiempo en la cocina, porque mientras el horno se enfría de forma natural, se pueden ir resolviendo otros platos o guarniciones en paralelo. Además, es una forma de aprovechamiento real de los recursos domésticos, algo que cada vez pesa más en el día a día. Y, por último, abre la puerta a texturas y resultados distintos: el calor suave y progresivo favorece cocciones lentas, ideales para confitados o frutas asadas, con un control que sería más difícil de lograr con el horno al máximo desde el principio.
El horno es uno de los electrodomésticos que más gasta en electricidad de la cocina. Por eso, este truco puede convertirse en un gesto muy práctico a la hora de conservar algunas monedas en el bolsillo.