En Colombia se reportaron casi 10.000 millones de llamadas spam este 2026: datos bancarios, los más reportados
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El teléfono móvil en Colombia se convirtió en el canal preferido para insistencia comercial agresiva y, sobre todo, para estafas. De acuerdo con cifras de Truecaller, durante el primer semestre de 2026 su tecnología identificó 9.576.734.824 llamadas spam en el país, un volumen que muestra la magnitud del problema y explica por qué contestar un número desconocido ya no es un gesto inocente.
El spam telefónico se convirtió en una puerta de entrada a fraudes, suplantaciones y robo de datos. En el mismo periodo, la aplicación de ciberseguridad detectó 2.651.972.964 nuevas estafas telefónicas, una señal de que los delincuentes ajustan guiones, automatizan llamadas y falsifican identificadores para encontrar víctimas con rapidez.
En el primer semestre de 2025, de acuerdo con el informe se habían identificado 7.903.863.059 llamadas spam, pero en 2026, el salto fue de 21,16%, un aumento que se siente en la vida diaria: más timbres, más números desconocidos y más intentos de engaño.
Además, el comportamiento no fue uniforme. Febrero se consolidó como el mes más crítico, con 1.710.680.463 llamadas spam detectadas. En la práctica, estas cifras reflejan campañas intensivas que se activan en oleadas, con redes de marcación automática y rotación de números para evadir bloqueos.
Qué significa “llamada spam” y por qué afecta al celularEl spam incluye llamadas no deseadas, pero el riesgo mayor está en las que buscan obtener información sensible. Los estafadores aprovechan herramientas para falsificar números, simular centrales legítimas y repetir contactos hasta que alguien responda.
El número de teléfono funciona hoy como un identificador personal. En palabras de Nicolás Vargas, Country Manager de Truecaller en Colombia, el celular se transformó en una especie de “segunda cédula”: el número acompaña a las personas incluso si cambian de operador, y basta con llenar un formulario o compartir datos en redes para que esa información circule.
Tres señales para identificar llamadas sospechosas antes de contestarReconocer patrones ayuda a evitar caer en trampas de ingeniería social. Estos son tres focos de alerta frecuentes:
1) Identificadores “confiables” que pueden ser falsos
Muchos teléfonos muestran etiquetas como “Servicio al cliente”, “Banco” o incluso nombres de entidades públicas. Ver un nombre conocido no garantiza autenticidad, especialmente si no se esperaba esa llamada.
2) Horarios incómodos o poco habituales
Las campañas de spam suelen activarse muy temprano, en la noche o en fines de semana. Buscan sorprender y presionar, cuando el usuario está cansado o distraído.
3) Insistencia desde números distintos
Si llegan llamadas repetidas con el mismo tema, pero desde teléfonos diferentes, es probable que exista una red automatizada que cambia de número para esquivar reportes y bloqueos.
Modalidades de suplantaciónEntre las prácticas más reportadas está la suplantación de instituciones reconocidas y la técnica de “ping call”, una llamada que cuelga de inmediato para provocar que la víctima devuelva el contacto. En ambos casos, el objetivo es abrir una conversación y llevarla hacia datos personales, claves, códigos de verificación o información bancaria.
El riesgo es que estas tácticas suelen apoyarse en la urgencia y en el miedo: un supuesto “bloqueo de cuenta”, un “cobro en curso” o un “premio por reclamar” para empujar a la víctima a actuar sin verificar. Por eso, la regla de oro es cortar el guion del estafador cuanto antes: no devolver la llamada, no seguir instrucciones y confirmar cualquier alerta con la entidad real a través de sus canales oficiales.
Protegerse sin complicar la vida diaria es posible porque, en realidad, no se trata de volverse experto en seguridad digital, sino de sostener hábitos básicos con constancia.
En un entorno donde el fraude evoluciona y se automatiza constantemente, la regla más efectiva sigue siendo la prudencia y cuidado propio: el celular es imprescindible, pero también es el punto de contacto favorito de los estafadores.