Entre alucinaciones, un diagnóstico confuso y una autopsia que jamás existió: así fueron los últimos momentos de Edgar Allan Poe, el padre del relato de misterio
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“Edgar Allan Poe ha muerto. Este anuncio sorprenderá a muchos, pero pocos lo lamentarán”: así comunicó el New-York Daily Tribune la muerte del escritor estadounidense, el 9 de octubre de 1849. Dos días antes, el escritor había muerto en un hospital de Baltimore, después de una secuencia de hechos que todavía alimenta el misterio.
El 3 de octubre de 1849, Joseph W. Walker, tipógrafo del Baltimore Sun, encontró al escritor en las inmediaciones de Gunner’s Hall, una taberna de la localidad estadounidense que funcionaba como centro de votación del cuarto distrito. Se encontraba semiconsciente, deliraba y llevaba ropa sucia que, según quienes lo vieron, no parecía ser suya.
Walker envió una nota urgente a Joseph E. Snodgrass, editor y conocido del escritor: “Hay un caballero, bastante desmejorado, en las urnas del cuarto distrito de Ryan, que se hace llamar Edgar A. Poe y que parece estar muy afligido”. Ese mensaje fue el primer registro de la situación en la que se hallaba el autor, quien había desaparecido varios días antes durante un viaje desde Richmond, Virginia.
Poe, poeta, narrador y crítico estadounidense, fue una figura central de la literatura gótica y uno de los precursores del relato policial moderno. Tras ser trasladado al Hospital Universitario de Washington, permaneció cuatro días entre episodios de confusión y alucinaciones. Murió el 7 de octubre de 1849, a los 40 años, sin que pudiera explicar cómo había llegado a Baltimore ni qué le había ocurrido.
El misterio de la muerte de Edgar Allan PoeLos días previos a la muerte quedaron fragmentados entre testimonios tardíos, documentos extraviados y versiones que se contradicen. El escritor había salido de Richmond a fines de septiembre de 1849, en un momento en que preparaba proyectos editoriales y planeaba casarse con su antigua prometida, Sarah Elmira Royster. Su destino y el recorrido exacto siguen bajo discusión: algunas reconstrucciones indican que se dirigía a Filadelfia, mientras otras sostienen que viajaba a Nueva York e hizo una escala en Baltimore.
Lo comprobable es que durante varios días no hubo registros confiables sobre sus movimientos. Cuando ingresó al hospital, no logró explicar dónde había estado ni por qué se encontraba en ese estado. Según la carta que el médico John J. Moran envió a Maria Clemm, tía y suegra de Poe, el autor hablaba con “objetos espectrales e imaginarios en las paredes” y llamaba de forma insistente a un tal “Reynolds”, una persona que nunca pudo ser identificada.
La falta de una autopsia, la desaparición de los registros médicos y la inconsistencia de los relatos posteriores de Moran extendieron las dudas. La Universidad de Maryland, en Baltimore, señala que el médico modificó algunos detalles de su versión en conferencias y publicaciones posteriores, lo que redujo su valor como testimonio. La muerte fue atribuida entonces a una “congestión cerebral” o “frenitis”, expresiones médicas imprecisas para los criterios actuales.
Las hipótesis de la muerte de Edgar Allan PoeNo existe una causa de muerte comprobada de Edgar Allan Poe. La falta de autopsia y la desaparición de los documentos clínicos impiden establecer un diagnóstico definitivo, por lo que las explicaciones se basan en los síntomas que describieron sus contemporáneos y en reconstrucciones históricas posteriores.
La teoría con mayor difusión sostiene que pudo haber sido víctima del cooping, una modalidad de fraude electoral que operaba en Baltimore durante el siglo XIX. Según el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos, grupos vinculados a la política local secuestraban a personas, las obligaban a beber alcohol o las drogaban y las hacían votar varias veces con identidades distintas. Poe fue hallado cerca de un centro de votación, con ropa ajena y en estado de confusión, circunstancias que coinciden con esa práctica.
El alcohol también fue señalado desde el principio. Joseph E. Snodgrass, amigo del escritor y militante del movimiento de abstinencia, atribuyó la muerte a una recaída. El autor tenía antecedentes de problemas con la bebida y se decía que toleraba muy poco alcohol. Sin embargo, la hipótesis no explica los días en los que estuvo desaparecido ni el cambio de ropa.
Entre las explicaciones médicas, la rabia adquirió respaldo a partir de un diagnóstico retrospectivo del cardiólogo R. Michael Benitez, publicado en 1996. El médico consideró compatibles con esa enfermedad la confusión, las alucinaciones, los períodos de agitación y el deterioro rápido que sufrió Poe antes de morir.
Otros investigadores se inclinan por una enfermedad aguda, como gripe con neumonía, encefalitis o meningitis. El conservador Chris Semtner, citado por Smithsonian Magazine, consideró que la antigua referencia a la “frenitis” podía corresponder a una inflamación cerebral. Estas opciones permiten relacionar la fiebre, el delirio y la rápida evolución de su cuadro, aunque tampoco pueden demostrarse con los documentos disponibles.
Las hipótesis de envenenamiento, tumor cerebral o asesinato han recibido atención, pero cuentan con menos respaldo. Los análisis de cabello no hallaron concentraciones compatibles con una intoxicación letal, mientras que la versión de un crimen relacionado con la familia de su prometida se apoya en conjeturas. La muerte de Poe permanece sin una explicación concluyente.