Esta es la organización criminal transnacional que traficaba cocaína y era liderada por colombianos desarticulada por la Fiscalía italiana
La participación de colombianos en la red de cocaína quedó al descubierto tras una investigación de la Fiscalía Antimafia de Roma, que desarticuló una organización criminal transnacional ded...
La participación de colombianos en la red de cocaína quedó al descubierto tras una investigación de la Fiscalía Antimafia de Roma, que desarticuló una organización criminal transnacional dedicada al tráfico internacional de drogas en Europa.
El caso reveló situaciones que conectan a Italia, Colombia, España, Países Bajos y Bélgica, con la identificación de líderes y colaboradores principales en un operativo realizado en febrero de 2026, según pudo conocer El Tiempo.
Pavel Guarín Morales, también conocido como “el presidente”; Ricardo Andrés Asprilla Tovar; y Diana Marcela Guevara Mayor figuran como los ciudadanos colombianos investigados por su papel dentro de la red.
Según la Fiscalía italiana, Guarín Morales era responsable de los contactos con narcotraficantes en Colombia y España; Asprilla Tovar colaboraba en las actividades de distribución, reuniones y tareas internas, y Guevara Mayor se encargaba del apoyo logístico y la administración de recursos económicos en el exterior.
Guarín Morales compartía el liderazgo de la estructura con el dominicano Jefferson Luis Núñez Camacho. Las autoridades le atribuyen la coordinación de rutas y entregas, así como la gestión de mecanismos para ingresar cocaína a Europa, entre ellos el envío a través de correos humanos y transporte de droga en estado líquido.
Guevara Mayor, por su parte, manejaba comunicaciones clandestinas y apoyaba la organización con recursos logísticos, roles para el funcionamiento transnacional del grupo.
Operación, estructura y vinculación internacional de la red de cocaínaEl expediente judicial, citado por el medio mencionado, describe a la red como una “asociación criminal de carácter transnacional”, con presencia estable en Italia y capacidad para importar, almacenar y distribuir grandes cantidades de cocaína anualmente.
En la organización participaban ciudadanos italianos, colombianos y dominicanos, bajo una jerarquía definida en funciones y responsabilidades.
Las rutas de tráfico incluían puntos en Colombia, España, Bélgica y Países Bajos.
En territorio italiano, el grupo contaba con operaciones en ciudades como Roma, Milán, Bolonia, Nápoles, Cerveteri y Civitavecchia.
Para ocultar la droga, utilizaban tanto el transporte en estado líquido como los correos humanos, intentando sortear controles aéreos y aduaneros.
Según testimonios recogidos por las autoridades italianas y citados por el medio mencionado, la organización tenía acceso directo a productores sudamericanos y mantenía centros de almacenamiento en distintas regiones de Italia.
Un colaborador de justicia aseguró que la red movía aproximadamente 800 kilos de cocaína al año en Europa. Investigaciones judiciales comprobaron también negociaciones con miembros de estructuras mafiosas italianas.
Operadores de la Camorra, organización criminal italiana, y criminales calabreses se relacionaban con la red. Entre los episodios documentados destaca el de una entrega de 10 kilogramos de cocaína a un grupo vinculado a la Camorra que culminó con la simulación de una intervención policial para quedarse con la droga sin efectuar el pago correspondiente.
Detalles del operativo y continuidad de la investigación en Italia y ColombiaLa investigación, de acuerdo con El Tiempo, tuvo un punto clave en febrero de 2026 al ser localizado un laboratorio clandestino en Bianco, región de Calabria.
Las autoridades decomisaron allí más de 500 kilogramos de material relacionado con la producción de estupefacientes, junto a prensas hidráulicas, moldes, hornos microondas y sustancias químicas destinadas al procesamiento y embalaje de la cocaína.
Durante ese operativo fue capturado Jefferson Luis Núñez Camacho, señalado por la Fiscalía Antimafia de Roma como uno de los líderes, encargado de mantener los lazos entre Europa y Sudamérica para asegurar el abastecimiento criminal y la colaboración con otras organizaciones mafiosas.
El carácter internacional del caso llevó a abrir nuevas líneas de investigación en Colombia, para detectar proveedores y facilitadores implicados en la logística ilícita. Las pesquisas continúan, con el objetivo de establecer la magnitud real de la red y el volumen de droga introducido en Europa durante los últimos años.
Testimonios presentados por las autoridades refuerzan la idea de que esta red criminal funcionaba como una infraestructura conectada entre América Latina y Europa. Su estructura le permitía adaptarse y mantener el flujo de cocaína incluso cuando enfrentaba presión de los cuerpos policiales.