Esther Lapaz, geóloga: “La costa andaluza es una de las zonas de nuestro país más propensa a un tsunami”
Solemos pensar que un desastre natural como un ...
Solemos pensar que un desastre natural como un tsunami es un fenómeno que ocurre solamente en territorio fuera de España, como puede ser Chile, Indonesia o Japón. Sin embargo, un paseo por la costa de Cádiz nos demostrará que no: la ciudad andaluza cuando con múltiples señales de advertencia que indican que este evento también podría llegar a nuestro territorio.
De hecho, ya ha ocurrido en el pasado. El terremoto de Lisboa de 1755, que es considerado uno de los fenómenos naturales más destructivos y mortíferos de la historia de Europa, causó un posterior tsunami que llegó hasta nuestro país, dejando miles de víctimas mortales y severos daños, especialmente en Cádiz y Huelva.
Este sismo, que alcanzó una magnitud de 8,5, se originó en el límite entre la placa euroasiática y la africana, concretamente en la falla Azores-Gibraltar. La acumulación de energía en esta zona levantó el mar y causó el tsunami. ¿Podría volver a repetirse un evento de estas características en nuestras fronteras?
“Sí. Las placas tectónicas siguen moviéndose, las fallas siguen existiendo y la tensión continúa acumulándose”, explica a Infobae la geóloga Esther Lapaz, autora de Con los pies en la tierra (Ediciones B, 2026). Predecir terremotos es algo que todavía no se ha conseguido, pero lo que sí puede hacerse es “estudiar las fallas, analizar los sismos que se han producido en el pasado y evaluar qué zonas presentan un mayor riesgo”.
Así, no podemos adivinar cuándo y si se producirá un terremoto y un posterior tsunami que afecte a las costas de España, pero, siguiendo los límites de las placas tectónicas, se pueden localizar las zonas más vulnerables y prepararse por si ocurre.
Las zonas de España con más riesgo de tsunamiEl límite entre las placas africana y euroasiática, tal y como explica Lapaz, se extiende por el sur de la península Ibérica desde la zona del Atlántico donde se produjo el terremoto de Lisboa hacia el Mediterráneo occidental, hasta llegar al mar de Alborán, frente a las costas de Málaga, Granada y Almería.
“Los geólogos llevan tiempo señalando que la costa andaluza es una de las zonas de nuestro país más propensas a un tsunami”, advierte la experta. “Aunque no estamos hablando de uno como los que solemos imaginar por películas como Lo imposible, un tsunami de unos pocos metros sería suficiente para inundar zonas costeras y causar daños importantes”.
La falla Azores-Gibraltar, donde se produjo el terremoto de 1755, es un límite entre placas activo donde en 1969 ya se registró otro sismo de 7,8 de magnitud que generó un pequeño tsunami. Que un evento de estas características se origine en esta zona encierra una cierta “ventaja”: el hipocentro está en un área relativamente alejada de la costa, por lo que los sistemas de vigilancia actuales tendrían un cierto margen para emitir avisos y desalojar las zonas de riesgo.
“Piensa que en 1755, tras el temblor inicial, el tsunami tardó casi una hora en alcanzar Lisboa”, explica Lapaz en su libro. “Hoy en día, con la tecnología de alerta temprana, podrían salvarse miles de vidas”.
Sin embargo, otro punto que podría afectar a España en cuanto a tsunamis no cumple con esta característica. Hablamos de la falla de Averroes, que se encuentra en el mar de Alborán, mucho más cerca de la costa. “Algunos estudios han planteado escenarios en los que las olas generadas por esta falla podrían alcanzar hasta unos 6 metros y llegar a la costa en aproximadamente 30 minutos”.
El principal problema en este caso sería la escasez de tiempo. “Esta cercanía reduce de forma drástica nuestra ventana de actuación”. Sin embargo, Lapaz hace un llamamiento a la calma: “Ya no somos una sociedad vulnerable como la de 1755. En la actualidad, contamos con sistemas de monitorización continua, redes sísmicas avanzadas, satélites y boyas capaces de detectar anomalías en tiempo real. La incertidumbre sigue existiendo, sí, pero también lo hace una capacidad de respuesta que hace siglos simplemente era inimaginable”.