Europa invierte en inteligencia artificial, pero pierde la carrera exportadora de sus componentes clave
Mientras la inteligencia artificial redefine el comercio mundial, la zona euro se enfrenta a una desventaja competitiva: pese a que invierte en infraestructura tecnológica y ...
Mientras la inteligencia artificial redefine el comercio mundial, la zona euro se enfrenta a una desventaja competitiva: pese a que invierte en infraestructura tecnológica y construye centros de datos, pierde terreno como exportadora de los componentes de hardware más demandados a nivel global. Según el Boletín Económico del Banco Central Europeo (BCE) correspondiente a septiembre de 2026, el crecimiento de las importaciones mundiales alcanzará el 4,7% este año y el 4,5% en 2027, impulsado en gran medida por el comercio relacionado con la IA. Sin embargo, el organismo proyecta que las exportaciones de la zona euro crecerán a un ritmo más lento que la demanda externa, lo que implicará un nuevo descenso de sus cuotas de exportación.
El documento aclara que la región no queda al margen del fenómeno. “El crecimiento de la actividad relacionada con la IA es visible en los servicios digitales, en la inversión empresarial y en las exportaciones” de la zona euro, señala el BCE en su resumen inicial. La inversión en activos tangibles, agrega el informe, está impulsada por la demanda de hardware vinculado a la IA, “en particular en los países que producen semiconductores”.
La expansión de infraestructura tecnológica también avanza en el sur del continente. Según el boletín, cada vez más centros de datos se construyen en esa región “gracias a las energías renovables, el suelo disponible y el acceso a los fondos Next Generation EU”. La digitalización, sostiene el documento, sigue siendo uno de los motores de la inversión empresarial esperada para el resto del año.
El punto débil: los componentes que exige el mercado globalEl problema no es la ausencia de Europa en la IA, sino su bajo peso en un segmento específico y estratégico del comercio: el hardware de los centros de datos. El BCE señala que la fortaleza reciente de la demanda mundial de bienes relacionados con la IA se concentra en “componentes esenciales de centros de datos como el hardware de computación, de almacenamiento y de red”, terrenos en los que la zona euro está “menos especializada que algunos de sus competidores”.
Ese diagnóstico se refleja en el comercio bilateral con Estados Unidos. Las exportaciones europeas hacia ese país repuntaron en junio, pero el aumento se concentró en bienes vinculados al ecosistema de la IA (equipos de computación, memoria, almacenamiento y redes), mientras las categorías sujetas a aranceles continuaron en descenso. El dato confirma que Europa participa de esa cadena de valor, aunque de forma acotada.
China gana terreno como potencia exportadora de tecnologíaDel otro lado del mapa comercial, China consolida su posición como proveedor global de bienes vinculados a la IA. Los productos de ese sector representaron dos tercios de la variación total de los precios de exportación chinos en mayo de 2026, de acuerdo con el documento del BCE. Esa dinámica llevó a que los precios de exportación del país asiático abandonaran el terreno deflacionario que mostraban en meses anteriores.
El superávit comercial de bienes de China frente a la Unión Europea (UE) también continuó en ascenso. El BCE atribuye ese resultado a “la exposición limitada de la UE a la demanda china de importaciones relacionadas con la IA”, una fórmula que resume la asimetría: mientras China exporta cada vez más tecnología, Europa no logra insertarse como comprador relevante de esa oferta ni como competidor directo en su fabricación.
Una presión que continuará, según las proyeccionesLos indicadores de opinión reflejan esa tensión de fondo. El índice de directores de compras (PMI) de nuevos pedidos exteriores apenas volvió a terreno positivo tras cuatro años y medio en contracción, aunque los pedidos vinculados a tecnología mostraron fortaleza relativa gracias al despliegue global de la IA. El BCE anticipa que la presión sobre las exportaciones europeas no se revertirá en el corto plazo. “Durante el resto del horizonte de proyección, se espera que las cuotas de mercado sigan sometidas a presiones derivadas de problemas de competitividad más amplios”, señala el informe. El organismo vincula ese desafío con la necesidad de reformas más amplias: simplificar y armonizar las normas del mercado único de la UE, acelerar la transición energética y completar la unión de ahorros e inversiones.