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Guillermo Andino: “Mi vocación nació a partir del momento más triste de mi vida”

La música acompañó a...

Guillermo Andino: “Mi vocación nació a partir del momento más triste de mi vida”

La música acompañó a...

La música acompañó a Guillermo Andino desde la infancia, mucho antes de que se convirtiera en una figura de la televisión argentina. Entre los vinilos de tango y jazz que sonaban en su casa, las guitarras que aprendió a tocar a los 7 años y una relación entrañable con su padre, el legendario periodista de gráfica, radio y televisión Ramón Andino, encontró una forma de volver a una pasión que había quedado en segundo plano.

En diálogo con Teleshow, Andino repasó los recuerdos familiares que lo unieron a Aníbal Troilo y Osvaldo Pugliese, su fascinación por The Beatles y la emoción de haber conocido a Paul McCartney y Ringo Starr. También habló de su participación en Es mi sueño, el programa que hoy le permite cumplir el deseo de interpretar en televisión canciones que marcaron su vida.

—¿La música siempre estuvo presente en tu vida?

—Sí. Era una actividad que hacía sin que mucha gente lo supiera. Toco la guitarra y el bajo, y hasta la llegada de esta propuesta lo reservaba para mi familia y mis amigos. Después de cuarenta años ininterrumpidos en la televisión, pensé: “¿Por qué no?”.

—¿Cuándo empezaste a tocar la guitarra?

—A los 7 años, en la escuela marista de Parque Patricios. Allí aprendíamos zambas y cantábamos en el colegio, en el Club Huracán y en la misa de la iglesia de San Antonio. Sin embargo, mi objetivo era aprender temas de rock nacional y de The Beatles. Cuando estaba en sexto grado, el profesor empezó a enseñarnos otras canciones y ahí comenzó todo.

—¿Hubo un momento en que dejaste de lado esa pasión?

—Durante mi adolescencia murió mi papá y tuve que reorganizar mi vida. Empecé a trabajar y ya no tenía el mismo tiempo, aunque cada tanto agarraba la guitarra. Fue doloroso porque sentía que empezaba otra etapa, pero las ganas de cantar nunca se fueron.

—¿Qué lugar ocupaba la música en tu vínculo con tu padre?

—Mi papá escuchaba mucho tango, jazz, Los Chalchaleros. Durante los 18 años que compartimos, intercambiábamos música: él me decía “escuchá esto” y me acercaba a Aníbal Troilo con Francisco Fiorentino, a Julio Sosa y a otros intérpretes. Yo le mostraba a Phil Collins, Soda Stereo y otros artistas que escuchaba. Ese intercambio fue muy importante para mí.

—¿Tuviste contacto con grandes figuras del tango desde chico?

—Mi papá era amigo de Osvaldo Pugliese y recuerdo haber ido a su casa sin tomar entonces verdadera dimensión de quién era. Con los años entendí que había estado cerca de personas enormes de la cultura. También conservo una foto, cuando tenía 5 años, junto a Aníbal Troilo y mi papá a la salida de un teatro.

—¿Cómo nació tu fanatismo por The Beatles?

—Vivía frente a una disquería y escuchaba mucho rock nacional. Un vecino mayor tenía un disco que decía Help! y me preguntó si alguna vez había escuchado a The Beatles. Le dije que no. Después de oírlo no paré más. Le pedía a mi mamá que, si me iba bien en el colegio, me comprara un disco de ellos. Fue un estímulo enorme para estudiar.

—¿Qué significó conocer a Paul McCartney y a Ringo Starr?

—Fue muy fuerte. En una conferencia de prensa de Paul McCartney pude hacerle una pregunta y luego sacarme una foto con él, además de charlar unos 30 segundos. También conocí a Ringo Starr en un encuentro en Uruguay. Para alguien que creció escuchando a The Beatles, fueron momentos inolvidables. Al único que no pude conocer, por razones obvias, fue a John Lennon.

—¿Qué sentiste al cantar Let It Be en televisión?

—Fue cumplir un sueño. La producción de Es mi sueño armó una puesta con pantallas y fotos de The Beatles, principalmente de Let It Be. Cuando salí a cantar, quise sentirme un poco como Paul McCartney. No soy un cantante profesional, pero me aferré a todo lo que había escuchado de él durante tantos años.

—¿Por qué habías rechazado otras propuestas similares?

—Hace años me convocaron para participar en Cantando por un sueño, pero no me sentía preparado. Estaba en el noticiero y tenía cierto pudor. También me llamaron para un programa de baile, pero sé que, si no puedo hacer algo bien, prefiero no hacerlo. Esta vez sentí que era el momento.

—Si no hubieras sido periodista, ¿qué profesión habrías elegido?

—Tuve varias etapas. De chico quería jugar al fútbol y llegué a probarme en las inferiores de Ferro. Jugaba de nueve porque era alto, pero entendí que no tenía la ambición necesaria para entrenar todos los días. Después estudié Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas; soy licenciado en Relaciones Internacionales y bachiller en Ciencias Políticas. También cursé 3 años del profesorado de Historia.

—¿Cómo descubriste tu vocación periodística?

—La encontré a partir del momento más triste de mi vida, la muerte de mi papá. Empecé como cronista en Canal 13 y a la semana ya estaba enamorado de salir a la calle y contar lo que pasaba. Hice policiales y deportes, y después seguí en noticieros y magazines. Llevo 40 años en esta profesión.

—¿Cómo compatibilizaste los estudios con el trabajo?

—Entraba a Canal 13 a las 7 de la mañana, salía a las 14 y estudiaba de 17 a 22. En el último año de la facultad me convocaron para Nuevediario. Era un momento de enorme exposición y me daba vergüenza llegar a la universidad con mi foto en las tapas de las revistas, pero pude terminar la carrera mientras trabajaba.

—¿Qué te aporta esta experiencia musical?

—Me permite disfrutar y aprender. Los entrenadores dan devoluciones que intento aplicar en la canción siguiente, y pasar por distintos géneros obliga a trabajar de otra manera. Empecé con Sinatra, seguí con temas románticos, Sandro, Elvis Presley y música clásica. Ensayo como si hubiera estudiado en Berklee, porque quiero hacerlo con seriedad.

—¿También encontraste una conexión especial con tus compañeros?

—Sí. Muchos quieren iniciar una carrera y trabajan con mucho compromiso. Hablar con ellos, compartir los nervios y preparar cada tema genera un intercambio muy valioso. Termina siendo una escuela de canto para todos.

—Durante la pandemia también llevaste la música a tu barrio. ¿Cómo fue?

—Tuve COVID cuando todavía no había vacunas y mis vecinos estuvieron muy presentes. Cuando me recuperé, quise devolverles ese cariño: salía al balcón de mi habitación, ponía un parlante y cantaba canciones de The Beatles para el vecindario. Lo anunciaba en el grupo de WhatsApp del edificio. Fue mi manera de agradecerles.

Fuente: https://www.infobae.com/teleshow/2026/09/13/guillermo-andino-mi-vocacion-nacio-a-partir-del-momento-mas-triste-de-mi-vida/

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