Instituto guatemalteco llama a evaluar riesgo sísmico y priorizar la prevención, tras los terremotos de Panamá, Colombia y Venezuela
El CEUR de la Universidad de San Carlos de Guatemala advirtió, tras el terremoto registrado el viernes 9 de octubre en Panamá, que la prevención frente al riesgo sísmico cuesta una fracción de...
El CEUR de la Universidad de San Carlos de Guatemala advirtió, tras el terremoto registrado el viernes 9 de octubre en Panamá, que la prevención frente al riesgo sísmico cuesta una fracción de lo que demanda la reconstrucción después de un desastre. El centro sostuvo que la amenaza geológica para Guatemala es inevitable, pero que la vulnerabilidad depende de decisiones financieras y urbanas.
La falta de preparación puede traducirse en destrucción de infraestructura y edificios, paralización económica, interrupciones en las cadenas de suministro y caída de ingresos fiscales y privados. También obliga a redirigir recursos de salud, educación e infraestructura hacia la emergencia y la reconstrucción.
Los antecedentes sísmicos de GuatemalaGuatemala registró en 1976 un terremoto de magnitud 7,5 en la falla de Motagua que modificó su geografía social y urbana. El desastre causó más de 23.000 muertes y aceleró la urbanización informal hacia el área metropolitana.
Los terremotos de 2012, de magnitud 7,4, y de 2014, de magnitud 7,3, volvieron a afectar al departamento de San Marcos y al occidente del país. El CEUR los señaló como parte de la recurrencia sísmica que condiciona a la región.
La entidad afirmó que “la interacción entre las placas tectónicas de nuestra región no da tregua”. Su planteo distingue entre la amenaza geológica, que considera inevitable, y la exposición construida por la ubicación, el estado y la falta de refuerzo de la infraestructura.
La resiliencia, según el centro universitario, requiere capacidad técnica, estructural y financiera para absorber un impacto y recuperarse con rapidez. No depende de la suerte ni de una resistencia pasiva.
El costo financiero de postergar la prevenciónLos estudios técnicos y el refuerzo estructural adecuado representan una parte mínima de los recursos que exige un desastre, señaló el organismo. También remarcó que ningún riesgo puede ser gestionado, mitigado o transferido si no fue cuantificado previamente.
La advertencia estuvo dirigida a instituciones, municipios y empresas guatemaltecas, a las que instó a no esperar un nuevo gran evento sísmico para evaluar y transferir sus riesgos. La actividad del Cinturón de Fuego del Pacífico volvió a quedar expuesta con los terremotos de Venezuela, Colombia y Panamá.
El terremoto de Panamá y la alerta regional de tsunamiDos movimientos de magnitud 7,6 y 7,7, seguidos por una réplica de 6,6 y otros sismos secundarios, sacudieron el sur panameño durante la tarde. El Servicio Geológico de Estados Unidos informó inicialmente una magnitud preliminar de ocho para el primer terremoto, que luego ajustó a 7,6 y posteriormente a 7,7.
El epicentro se ubicó a 10 kilómetros al suroeste de Pitaloza Arriba, en la provincia de Herrera, a una profundidad de 10 kilómetros. El movimiento provocó derrumbes de edificios cerca de la zona afectada, evacuaciones en todo Panamá y una alerta de tsunami para las costas de Panamá, Colombia, Ecuador, Nicaragua y Guatemala, con olas previstas de entre uno y tres metros.
El terremoto también se sintió en Colombia y tuvo réplicas de hasta 5,8 en las horas posteriores. El Centro Nacional de Alerta de Tsunamis declaró la amenaza para varios países de la región, aunque descartó riesgos para Estados Unidos.
El sistema GDACS estimó que hasta 530 mil personas quedaron expuestas a intensidades iguales o superiores al grado VII de la escala Mercalli Modificada. Para el CEUR, el episodio forma parte de una secuencia de terremotos que alcanzó a Venezuela, Colombia y Panamá en los últimos meses.
El 24 de junio, un doble sismo de magnitudes 7,2 y 7,5 golpeó el estado venezolano de La Guaira y dejó más de 6.500 muertos, según cifras de fuentes oficiales del país. El 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 en el municipio de San José del Palmar, en el departamento colombiano de Chocó, causó al menos 111 fallecidos y 87 heridos.
El presidente colombiano Abelardo de la Espriella informó que ese movimiento dejó 61 edificios colapsados, 18 centros de salud dañados y 52 instituciones educativas afectadas. La sucesión de episodios llevó al centro guatemalteco a expresar su solidaridad con los tres países.