Investigadores españoles encuentran por primera vez un fósil jurásico “islamizado” con inscripciones árabes
Un equipo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y del ...
Un equipo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha localizado en Marruecos el primer talismán conocido de la cultura islámica elaborado sobre un fósil con una inscripción de carácter religioso. La pieza es un molde interno de un bivalvo jurásico (que vivió hace entre 201 y 145 millones de años) que reproduce en árabe cúfico la profesión de fe suní, la shahada.
El ejemplar, de 40 milímetros de largo y 26 de alto, fue adquirido en noviembre de 1994 en una pequeña tienda del zoco de Marrakech, al norte de la plaza de Jemaa el-Fna. Su vendedor no hablaba francés, inglés ni español, por lo que no aportó información sobre su procedencia o función.
Actualmente se conserva en el Museo Geominero de Madrid, donde puede verse la inscripción tallada en relieve sobre las dos valvas: “No hay más dios que Alá, y Mahoma es su profeta”. El análisis del soporte y de las grietas que atraviesan tanto la roca como las letras descarta que el texto proceda de un añadido posterior.
Un fósil empleado como amuletoEl estudio ha sido publicado en el Journal of the Geological Society y firmado por los paleontólogos Juan Carlos Gutiérrez-Marco (del Instituto de Geociencias del CSIC-UCM) y Sara Romero (de la Facultad de Geológicas de la UCM), en colaboración con la arabista Delfina Serrano Ruano, del Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo (CSIC).
Allí también se indica que la fórmula inscrita en el amuleto corresponde a la profesión de fe islámica en su versión suní. Los investigadores señalan que el texto presenta variantes entre ambas valvas, incluida la repetición del nombre de Alá y algunas irregularidades en la disposición de las letras.
Esto sitúa el objeto fuera de los precedentes conocidos de fósiles inscritos en árabe. Hasta ahora, el único ejemplar citado era una belemnita del Cretácico hallado en Tiberíades, en el norte de Israel, con una inscripción incisa y no religiosa que identificaba al propietario del objeto. El bivalvo de Marrakech, en cambio, presenta una inscripción devocional y protectora, por lo que los investigadores lo vinculan a la tradición de emplear fósiles como amuletos entre determinadas comunidades bereberes del entorno del Alto Atlas occidental.
Un taller de talismanes con fósilesLas conchas fósiles se utilizaban como objetos de adivinación y curación en el norte de Agadir. El destacado geólogo francés Abel Brives registró en 1904 que algunos habitantes portaban fósiles marinos como amuletos, mientras que el médico Émile Mauchamp (quien dedicó un libro entero a la brujería en Marruecos) describió en 1907 rituales en torno a fósiles llamados tazrout. Según esos relatos, los adivinos guardaban los fósiles en cajas, los alimentaban con azúcar y afirmaban que podían emitir sonidos para responder a preguntas sobre enfermedades o tesoros ocultos.
De este modo, los expertos plantean que la inscripción de la shahada pudo resignificar esas piezas dentro de una lectura islámica normativa: el texto religioso habría neutralizado las propiedades mágicas atribuidas al fósil y subordinado el objeto a la omnipotencia divina. Por otro lado, también observan que existen otros ejemplares de aspecto similar con la misma inscripción en visitas al zoco de Marrakech en 1995 y 2001. Por ello, consideran probable que un taller local utilizara bivalvos jurásicos obtenidos en afloramientos del Alto Atlas occidental o central, próximos a Marrakech.
La investigación también contempla que la pieza respondiera a debates sobre la evolución que circulaban en árabe desde finales del siglo XIX. Bajo esa hipótesis, la inscripción religiosa sobre un resto de un organismo marino habría afirmado la unidad y la omnipotencia divinas ante el conocimiento geológico y biológico asociado a los fósiles.