Lo último Escuchar artículo

Javier Flores, el periodista que convirtió su despido en un viaje en furgoneta por Europa con 700 euros al mes: “Me da mucha libertad, pero no romantizo vivir así”

Para muchas personas perder el trabajo supone el inicio de una búsqueda urgente: otro sueldo, otro horario, otra empresa. Pero para Javier Flores se convirtió en la oportunidad de poder parar y t...

Javier Flores, el periodista que convirtió su despido en un viaje en furgoneta por Europa con 700 euros al mes: “Me da mucha libertad, pero no romantizo vivir así”

Para muchas personas perder el trabajo supone el inicio de una búsqueda urgente: otro sueldo, otro horario, otra empresa. Pero para Javier Flores se convirtió en la oportunidad de poder parar y t...

Para muchas personas perder el trabajo supone el inicio de una búsqueda urgente: otro sueldo, otro horario, otra empresa. Pero para Javier Flores se convirtió en la oportunidad de poder parar y tomarse “un tiempo de calidad” para sí mismo, algo que define como “un privilegio” en una sociedad donde el descanso suele percibirse casi como un pecado y donde la urgencia económica fuerza a volver pronto al mercado laboral. Tras siete años como director digital de la revista National Geographic, este periodista invirtió su indemnización por despido y los ahorros que tenía en el inicio de otra vida: se compró una furgoneta, la acondicionó para instalarse en ella y salió a recorrer Europa. Una aventura que empezó en febrero de 2024 y que continúa a día de hoy, tras recorrer 14 países.

“Quería tomarme un descanso y no me apetecía quedarme quieto en la ciudad. Si me hubiera puesto a viajar sin más, me habría gastado rápidamente la mayor parte de los ahorros, así que decidí comprarme una furgoneta y camperizarla para poder desplazarme, dormir y reducir gastos”, dice a Infobae al otro lado del teléfono desde el lago Garda, en el norte de Italia. Lo curioso, además, es que no le gusta conducir y jamás se había puesto al volante de una furgoneta, pero a lo largo de estos dos años y medio ha tenido que apañárselas para solventar todo tipo de imprevistos, desde averías mecánicas comunes y sellar goteras hasta librarse de ratones que, en alguna ocasión, han encontrado refugio en su casa sobre ruedas.

“Cuando estás en una ciudad y tienes un problema con el coche, vas al taller o llamas al seguro y te envían a la grúa para que lo arreglen. Pero cuando estás en medio del campo tú solo, tienes que afrontar tus miedos y tu ignorancia sobre muchos temas, decidir sin consultar a nadie y al final acabas aprendiendo. Creo que eso también es muy interesante porque te hace crecer”, sostiene este madrileño de 42 años, que comparte las escenas, rutas e imprevistos de su viaje en Instagram, en el perfil @fafnervan. Asegura, además, que en este tiempo ha aprendido más de los errores que de los aciertos.

Lo que más aprecia, admite, es la libertad de poder viajar y de encontrarse con lugares y personas que, de otro modo, no habría conocido. De hecho, una de las experiencias que más le gustan es entrar en los supermercados porque “es una manera muy bonita de conocer mejor el país en el que estás”. “Echando un vistazo a los lineales de un supermercado puedes entender, en parte, cómo es la gente y sus costumbres”. Pero también hay una dimensión más íntima en el viaje. La soledad le ha dado espacio para observarse con otra calma: reconocer qué echa de menos, qué le gusta de su vida y qué le gustaría cambiar cuando regrese.

Las incomodidades de vivir sobre ruedas

Flores, no obstante, deja claro que no romantiza la vida sobre ruedas. Echa en falta poder darse una ducha sin calcular cada litro de agua, la comodidad de un sofá y, sobre todo, la cercanía de sus amigos. Aunque habla con ellos con frecuencia y procura viajar a España una vez al año, asegura que hay ausencias que no se resuelven con una llamada. “A veces hay momentos que te gustaría compartir, pero sabes que tus amigos y familia no están cerca”.

Tampoco oculta las incomodidades cotidianas de vivir en una furgoneta, porque en invierno muchas noches son heladoras y en verano el interior se convierte en un horno, explica. También está la inquietud de que alguien pueda entrar a robar y el poco espacio obliga a reducir la ropa y el calzado a lo indispensable. “Como la nevera apenas alcanza para lo básico, echo de menos tener sandía”, bromea. A eso se suma el riesgo de quedarse sin electricidad cuando la batería se agota, incluso teniendo placas solares.

700 euros mensuales

Pese a las incomodidades y a la incertidumbre sobre el regreso, Flores no se arrepiente de haber dado el paso. Reconoce que le da vértigo volver al periodismo por la precariedad laboral del sector, pero también por una cuestión práctica: encontrar trabajo no resolvería de inmediato dónde vivir. Los precios de la vivienda no dejan de encarecerse, tanto en el alquiler como en la compra, y ya han subido el triple que los salarios en los últimos tres años.

Hoy calcula que necesita unos 700 euros al mes, entre gasolina, comida y gastos básicos, una cifra que destinaría casi por completo al alquiler de un piso compartido en ciudades como Madrid o Barcelona. Su forma de ocio también le permite sostener ese presupuesto, ya que opta por planes como montar en bicicleta, hacer vías ferratas, leer o visitar museos, que requieren poco gasto o ninguno.

La falta de una fecha de vuelta, concluye, también responde a una convicción que el viaje ha terminado de afianzar: “Parte de lo que he aprendido es que el trabajo no debería ser la piedra angular de las decisiones de nuestra vida”. No se trata de renunciar a trabajar, sino de evitar que el empleo determine, por sí solo, dónde vivir, cómo emplear el tiempo y qué vida merece la pena construir.

Fuente: https://www.infobae.com/espana/2026/09/16/javier-flores-el-periodista-que-convirtio-su-despido-en-un-viaje-en-furgoneta-por-europa-con-700-euros-al-mes-me-da-mucha-libertad-pero-no-romantizo-vivir-asi/

Comentarios