José Churriana, el escultor récord que hace arte con todo lo que recoge de la calle
Fermín CabanillasSevilla, 13 sep (EFE).- El sevillano José Churriana puede presumir de ser “el único escultor del mundo” que tiene diez exposiciones al unísono en diez salas diferent...
Fermín Cabanillas
Sevilla, 13 sep (EFE).- El sevillano José Churriana puede presumir de ser “el único escultor del mundo” que tiene diez exposiciones al unísono en diez salas diferentes, todo un récord para un artista que hace casi 20 años que elabora esculturas con material que recoge de la calle, siempre con elementos de desecho.
José Cortés Martínez -su nombre real- tiene sus obras expuestas en la actualidad en diez centros cívicos de Sevilla capital, y todo lo que crea sale de su imaginación y de su capacidad de resiliencia, ya que comenzó a modelar para superar el drama que para él supuso su divorcio, y hoy día es un artista de referencia en su estilo.
De esta forma, cuando va por la calle, e incluso por una carretera, se detiene a recoger todo lo que encuentra, para llevarlo a su taller y conseguir una colección como la que se puede ver en el Centro Cívico La Buhaira, bajo el título de ‘Animales Imaginarios’.
Además de en el patio central de este centro, donde ha explicado a EFE el secreto de su trabajo, sus obras se pueden ver en los centros cívicos de ‘Las sirenas’, ‘Torre del agua’, ‘Alcosa’, ‘Monasterio de San Jerónimo’, ‘Sindicalista Soto, Saborido y Acosta -La Ranilla’, ‘Entreparques’, ‘Los carteros’, ‘Esqueleto’ y ‘J.A. González Caraballo -Torreblanca-‘, y siempre con un denominador común: mostrar lo que se le ocurre con distintos materiales, ya sean trozos de hierro, botellas o bolsas de plástico.
Y todo, “gracias a una experiencia traumática”. Como Frida Kahlo, Goya o Edvard Munch, Churriana quiso salir de un problema sobrevenido usando el arte. “Surgió todo del trauma debido a la separación. Te encierras y te olvidas de las cosas, y surge esto: el arte, y, poco a poco, se va sacando a la luz una nueva vida”.
Pero él no quería ser, ni mucho menos, un artista convencional, sino que comenzó a ver en la chatarra una posibilidad de arte, y de ahí evolucionó a materiales como el plástico. Hoy día, cuando va por la calle, recoge todo lo que encuentra para sacar adelante su gran vocación.
Y lo cuenta con orgullo, incluido a los grupos de visitas guiadas a su exposición, en lugares como el patio del palacio mudéjar de la Avenida de la Buhaira sevillana, donde contrasta que, precisamente en una de las zonas donde la vivienda está más cara en la ciudad, él muestra arte que le ha costado cero euros de inversión, tan solo “estar en el taller dando puntaditas y viendo cómo como se va formando una figura, y conforme la vas montando, le vas viendo el sentido a lo que tú quieres hacer”.
José fue cocinero antes que escultor. Y de esa experiencia en la cocina, con la paciencia que hay que tener para sacar adelante a diario los platos más diversos, seguramente le vino la tranquilidad para realizar sus creaciones, porque se confiesa, incluso como cocinero, “alguien muy creador, que siempre ha pensado en el trabajo de la cocina como la posibilidad de tener mucha variedad”, aunque matiza que hace veinte años jamás pensó que se convertiría en escultor.
De sus obras, animales sobre todo, llama la atención un coche de juguete que hizo para su hijo, “sin ningún modelo”, solo con lo que se le pasa por la cabeza, y con una habilidad más que llamativa para convertir chatarra en arte.
Ahora, tras “los primeros cuatro hierros” con los que trabajó, se puede ver lo que sale de sus manos en diez salas de la capital andaluza, algunas al aire libre, sobre todo con animales que inventan su cabeza y se convierten en realidad con su propio estilo. EFE
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