La familia de Sergio Ávalos espera graves penas para los 19 acusados por la desaparición del estudiante en 2023
La querella de la familia de Serg...
La querella de la familia de Sergio Ávalos espera que la causa por la desaparición del estudiante, ocurrida hace 23 años en Neuquén, llegue pronto a la instancia de juicio oral y que los 19 imputados reciban condenas contundentes.
Luego de que la Fiscalía solicitara la elevación de la causa a juicio, las defensas de los acusados habían presentado un planteo de nulidad. Sin embargo, la Justicia rechazó el argumento y el expediente quedó a un paso de ser tratado en tribunales.
El expediente, conocido como Ávalos I, investiga qué ocurrió con el joven de 18 años. La víctima era alumna de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) y oriunda de Picún Leufú. Fue visto por última vez durante la madrugada del 14 de junio de 2003 en el boliche Las Palmas, ubicado en la capital neuquina.
En este contexto, el abogado querellante, Sergio Heredia, sostuvo que ya no quedan recursos pendientes que puedan demorar el proceso. La próxima definición corresponde al juez federal Gustavo Villanueva, quien debe resolver la elevación formal de la causa a juicio oral y público.
“Estamos satisfechos de que el juicio está cerca. Ya presentamos la acusación, vamos a participar del debate y estamos muy contentos”, afirmó Heredia en declaraciones a Radio Capital. De esta manera, remarcó que las 19 personas imputadas serán juzgadas por el delito de desaparición forzada de persona.
De acuerdo con la información obtenida por LMNeuquén, solo 11 de los imputados enfrentarán la acusación como coautores. Así, los ocho restantes serán juzgados en calidad de partícipes necesarios.
En línea con esto, Heredia remarcó que se trata de un delito de lesa humanidad que permanece en ejecución mientras no se conozca el destino de la víctima. También señaló que las responsabilidades atribuidas no son idénticas, ya que cada acusado habría tenido una intervención diferente en los hechos.
“Las penas van a ser muy importantes y estamos esperanzados. Confiamos en el trabajo de la querella y de la Fiscalía”, señaló el letrado, quien consideró que la proximidad del juicio genera preocupación entre algunas de las personas involucradas.
La acusación de la familia ubica los hechos dentro de Las Palmas. En este sentido, Heredia afirmó que el estudiante “nunca salió del boliche por sus propios medios” y sostuvo que su cuerpo fue retirado del lugar después de lo ocurrido.
Por este motivo, apuntó que la búsqueda de los restos de Ávalos continúa como uno de los objetivos centrales de la querella. Asimismo, el abogado indicó que mantuvo un reciente encuentro con el padre del joven, Asunción Ávalos, de 93 años.
“Es una noticia que nos alegra por Asunción, por su edad avanzada, aunque está fuerte para asistir al juicio”, expresó Heredia. En paralelo, avanza la causa Ávalos II, que apunta a determinar eventuales responsabilidades por encubrimiento e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
De esta manera, Heredia vinculó esa investigación con sectores de la fuerza policial provincial que habrían contribuido a sostener la impunidad en torno a la desaparición del estudiante. La definición sobre la elevación de Ávalos I a juicio quedará ahora en manos del juzgado federal.
Qué se sabe sobre la última noche en la que Sergio Ávalos fue visto con vidaDurante la madrugada del 14 de junio de 2003, Ávalos había salido a bailar con otros estudiantes al boliche ubicado en Primeros Pobladores al 2000, en la ciudad de Neuquén. El local era conocido como El Fuerte o Las Palmas. De acuerdo con la causa, el joven fue visto allí por última vez entre las 06:30 y las 07:00 horas.
La reconstrucción de la Fiscalía indicó que esa noche hubo varios incidentes dentro del establecimiento. En este sentido, mencionaron una pelea con rastros de sangre en el sector de enfermería, una agresión en un área denominada “el túnel” y un conflicto relacionado con el sistema de ticket-vaso.
Aunque también señalaron que los empleados se comunicaban por handies y que había cámaras en sectores considerados estratégicos, uno de los aspectos que remarcó la fiscal Tiscornia es la falta de registros de video de aquella madrugada.
Algunos imputados declararon que la cinta se había terminado y que no fue reemplazada. Sin embargo, para la fiscal, esa versión no resulta consistente con el nivel de control que, según la investigación, funcionaba dentro del boliche.
De hecho, también se identificaron irregularidades posteriores a la desaparición, entre ellas la destrucción de documentación policial y la ausencia de registro de una llamada al Hospital Castro Rendón. Incluso, una trabajadora dejó constancia de que una persona aseguró conocer qué había ocurrido con el estudiante.
El 17 de junio de 2003, tres días después de la última vez que fue visto, el encargado de las residencias universitarias denunció que Ávalos no había regresado. Fue así que la investigación comenzó en la Justicia provincial como una averiguación de paradero y, años más tarde, la querella, la universidad y el Ministerio Público Fiscal promovieron que se investigara como una desaparición forzada de persona.