La fragilidad y deterioro cognitivo marcan el mayor riesgo tras síndrome coronario agudo
Málaga, 21 sep (EFE).- Un estudio liderado desde el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima) ha constatado que la fragilidad física y el deterioro cognitivo permiten identificar ...
Málaga, 21 sep (EFE).- Un estudio liderado desde el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima) ha constatado que la fragilidad física y el deterioro cognitivo permiten identificar a los pacientes mayores con un riesgo especialmente elevado de presentar complicaciones clínicas durante los primeros 30 días tras un síndrome coronario agudo.
La investigación, publicada en la revista 'European Journal of Cardiovascular Nursing', realizó un seguimiento prospectivo de 211 pacientes de 70 años o más ingresados por un síndrome coronario agudo en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria de Málaga.
Los resultados muestran que el 32,7 por ciento de los participantes presentó al menos un evento clínico adverso durante los primeros 30 días, incluyendo tanto el periodo de hospitalización como las primeras semanas posteriores al alta.
Entre las complicaciones analizadas se encontraban hemorragias moderadas o graves, infecciones, insuficiencia cardíaca, arritmias, nuevos episodios coronarios, necesidad de revascularización, ictus, daño renal agudo y fallecimiento.
Los pacientes con fragilidad o deterioro cognitivo presentaron una frecuencia de complicaciones significativamente mayor que aquellos que no tenían ninguna de estas condiciones: un 41,7 por ciento frente a un 25,2 por ciento.
El riesgo fue especialmente elevado cuando ambas vulnerabilidades coexistían, ya que el 72,7 por ciento de estos pacientes sufrió al menos un evento adverso durante el primer mes.
Así, el estudio evaluó diferentes dimensiones geriátricas, como la fragilidad, la capacidad para realizar actividades básicas de la vida diaria, el estado cognitivo y la presencia de otras enfermedades.
En los análisis iniciales, tanto una mayor fragilidad como un peor estado funcional y cognitivo se asociaron con una mayor frecuencia de complicaciones.
Tras ajustar los resultados por edad, sexo, índice de masa corporal y el resto de los indicadores geriátricos estudiados, el deterioro cognitivo mantuvo una asociación independiente con los eventos adversos a 30 días.
Estos resultados refuerzan la importancia de valorar la situación biológica, funcional y cognitiva del paciente, además de los factores de riesgo cardiovascular tradicionales.
"La evaluación de la fragilidad y del estado cognitivo puede aportar información complementaria muy relevante para identificar a los pacientes mayores que necesitan un seguimiento más estrecho, una planificación del alta más individualizada y una mayor implicación de familiares o cuidadores", han explicado los investigadores.
El trabajo también exploró si la fragilidad y el deterioro cognitivo estaban relacionados con determinadas características de las arterias coronarias observadas mediante angiografía.
Los pacientes en los que coexistían ambas condiciones mostraron con mayor frecuencia calcificación de la lesión responsable del episodio coronario y una afectación más difusa de dicha lesión.
También se observaron otras diferencias angiográficas, como una mayor frecuencia de enfermedad de un solo vaso y de trombos en lesiones no responsables del episodio agudo.
No obstante, los investigadores subrayan que estos resultados angiográficos proceden de un subgrupo reducido de pacientes y deben considerarse exploratorios, por lo que será necesario confirmarlos mediante estudios multicéntricos y con un mayor número de participantes.
Una de las principales aportaciones del estudio es que estas vulnerabilidades pueden evaluarse mediante herramientas breves, sencillas y validadas, integradas en la práctica asistencial habitual. EFE