La historia que convirtió al 17 de septiembre en el Día de Melilla: pactos secretos, muros de madera y ataques nocturnos
Melilla conmemora este jueves su día de celebración en medio de las tensiones geopolíticas que atraviesan las dos ciudades autónomas. La ...
Melilla conmemora este jueves su día de celebración en medio de las tensiones geopolíticas que atraviesan las dos ciudades autónomas. La crisis de Ceuta ha elevado la preocupación sobre la situación de ambas, incrementada por las declaraciones de ministros marroquíes que defienden el control de Marruecos sobre las dos. Este contexto ha hecho que Alberto Núñez Feijóo y la ministra Elma Saiz decidan estar en Melilla en su fecha señalada.
El 17 de septiembre, Melilla celebra su día grande por la llegada del dominio español. Los historiadores advierten de que es una aproximación, ya que sitúan la llegada de las tropas en septiembre pero no concretan un día. Aquel episodio no fue una conquista convencional, con una gran batalla por el control de la ciudad, como explica la publicación de Enrique Gozalbes, La Conquista Cristiana de Melilla: Un episodio de frontera, en la Universidad de Castilla-La Mancha.
La tradición atribuye la conquista por parte de España a la expedición liderada por Pedro de Estopiñán, enviado por el duque de Medina Sidonia, Juan de Guzmán. Melilla atravesaba una crisis interna, con hambre, tensiones con el reino de Fez y una población dividida. Parte de sus dirigentes había mantenido contactos con Castilla desde años antes, mientras que el poder de Fez intentaba recuperar el control de una plaza estratégica en la costa norteafricana.
La ocupación se produce en el 1497, con la nueva política exterior de los Reyes Católicos tras la conquista de Granada en 1492. La Corona castellana buscaba ampliar su influencia al otro lado del Estrecho y asegurar puertos y posiciones defensivas en el litoral del norte de África. Algunos, como este investigador, señalan al duque de Medina Sidonia como impulsor de la empresa. También existían fuentes cercanas a la Corona que apuntaban, como explica Gozalbes, que fue una operación realizada por mandato del rey Fernando.
Historia de pactos secretos y ataquesLos contactos entre Castilla y dirigentes de la zona de Melilla comenzaron antes de la ocupación de la ciudad. Documentos de 1493 recogen negociaciones entre autoridades castellanas y jefes norteafricanos. Hernando de Zafra, secretario de los Reyes Católicos, recibió noticias sobre las deficiencias defensivas de la plaza y el descontento de parte de la población con el rey de Fez.
Algunos representantes melillenses llegaron a plantear la entrega de la ciudad a Castilla a cambio de protección, tierras o un traslado a la Península. La situación se deterioró cuando el gobernador enviado desde Fez intentó afianzar su control. Las crónicas difieren en varios aspectos, aunque coinciden en que Melilla había perdido población y contaba con murallas dañadas cuando arribaron las tropas castellanas.
La expedición, según el relato tradicional, zarpó de Sanlúcar de Barrameda bajo el mando de Pedro de Estopiñán. Llevaba soldados, víveres, artillería y madera para levantar defensas con rapidez. El desembarco fue de noche y los hombres de Estopiñán iban reconstruyendo las fortificaciones sobre los restos de las murallas, con vigas y tablones, que daban la sensación de estas siempre protegidos y de que se reconstruían de manera automática.
La rapidez para asegurar su perímetro, reducir el espacio defensivo y aprovechar los pozos de agua resultó determinante para consolidar la posición. Poco después, la guarnición resistió ataques de grupos rifeños. La Corona asumió los costes y, en 1498, se estableció una dotación permanente de soldados, marineros, religiosos y personal sanitario. La ocupación abrió una etapa de presencia castellana en el norte de África y marcó la conmemoración del 17 de septiembre en la ciudad.