La novela sobre el fascismo de Mussolini que enamoró a David Uclés por ser “la península italiana de las casas vacías” y que ha sido premiada por la Unión Europea
Hace más de cien años que Benito Mussolini fundó los Fasci Italiani di Combattimento en Milán, movimiento político que acabaría desembocando en el Partido Nacional Fascista y, más adelante, ...
Hace más de cien años que Benito Mussolini fundó los Fasci Italiani di Combattimento en Milán, movimiento político que acabaría desembocando en el Partido Nacional Fascista y, más adelante, en la Marcha sobre Roma con la que el fascismo tomaría definitivamente el poder en Italia. En aquel momento, fueron pocas las voces que se atreverían a hacer frente a Il Duce, y entre ellas destacaría la del famoso político Giacomo Matteotti, secuestrado y brutalmente asesinado por orden del régimen.
“Ese es un momento político muy importante en Italia, porque el fascismo pasa de partido político a dictadura”, señala la escritora italiana Nicoletta Verna, en la rueda de prensa de presentación de su nueva novela, Los días de vidrio (disponible en Duomo Ediciones en castellano y en Amsterdam en catalán). La protagonista del libro, galardonado con el Premio de Literatura de la Unión Europea, nace en un pueblo de la Romaña el mismo día en que Matteotti muere, y no es casualidad, pues será su historia y la del resto de personajes las que nos muestren el horror vivido en el país durante los años que siguieron, y la lucha de aquellos que, frente a él, trataron de plantarle cara.
Sin embargo, aunque la novela se ambiente en el pasado, advierte la escritora que, en realidad, también tiene mucho que decir sobre el presente. “La literatura habla de la sociedad”, precisa. “Me gustaba mucho la idea de escribir del fascismo en Italia porque es un tema muy fuerte, muy presente y muy controvertido en Italia, porque constituye los cimientos mismos de la democracia. Quería recordar esa historia”. De hecho, precisamente en la Romaña nació Mussolini, que vio como su propia región le plantaba cara inicialmente, pero donde la pobreza, la fuerza de la religión y las supersticiones hicieron que, finalmente, aquella tierra se convirtiera en un lugar todavía más opresivo.
“La península italiana de las casas vacías”La novela presenta a Redenta, una joven marcada por la desgracia desde su nacimiento, señalada por su pueblo como portadora de mala suerte. Su vida se desenvuelve entre la enfermedad, la miseria y el rechazo, pero nunca deja de confiar en las personas. Incluso cuando Bruno, el amigo que le había prometido matrimonio, desaparece, ella lo espera con paciencia. Su desgracia, sin embargo, no acaba ahí, ya que finalmente se casará con Vetro, un hombre con un ojo de vidrio que, según Verna, es “la representación del mal absoluto, del sadismo y de los peores niveles de maldad a los que puede llegar el ser humano”.
A pesar de todo su sufrimiento, Redenta nunca deja de dar lo mejor de sí misma a los demás, sobre todo para que sus hermanas puedan tener una vida mejor que la suya. Sin embargo, todo cambiará cuando en su camino se cruce durante varios días Iris, una mujer con una biografía opuesta a la suya, con estudios e integrante del movimiento partisano que combatía a Mussolini clandestinamente. Juntas protagonizarán una resistencia inesperada frente a la brutalidad personal, familiar y política que las envuelve, en una emotiva historia que bebe mucho de los clásicos melodramas italianos.
Por otro lado, Los días de vidrio, cuya escritura le llevó a la autora casi 25 años, destaca también por la introducción de elementos cercanos a lo fantástico en la trama. Tradiciones, supersticiones y mitología popular se entrecruzan y determinan el camino de los personajes, de un modo que no es de extrañar que David Uclés la describiera como “La península italiana de las casas vacías”, haciendo referencia a su propia novela sobre las vivencias de una familia durante la Guerra Civil en clave de realismo mágico. Uclés ha sido uno de los grandes avalistas del libro de Verna tras su publicación en España, señalando que es una de sus “novelas europeas favoritas”.
El fascismo, una cuestión de memoria y actualidadHace más de cien años de la Italia que retrata Verna en su novela, pero aun así el fascismo no ha quedado en el pasado. La autora cita a Umberto Eco para señalar que este movimiento, a diferencia del nazismo, “no cuenta con una base filosófica”, lo que ha provocado que haya ido tomando nuevas formas. “Cualquiera puede volcar en él lo que le apetezca, como la retórica del hombre fuerte o el desprecio por todos los trámites administrativos”. Paralelamente, el proceso de “edulcoración” del pasado fascista de Italia está haciendo que esta ideología vuelva a ser, según la autora, una opción atractiva para muchos.
“En este momento de ruptura de ideologías, de debilidad de los partidos democráticos históricos tras varias crisis de corrupción y de menor poder de la Iglesia, yo creo que tenemos a personas que buscan una receta fácil de vida, y en el fascismo se vuelcan conceptos que son enormemente atractivos, sobre todo para los jóvenes, porque en un mundo tan complejo ofrece un recetario simple y vende un futuro magnífico”, continúa la autora. Para ella, el problema es la falta de una “base sólida” en la educación que proteja a la memoria, y en la falta de referentes que ofrezcan una alternativa, aunque, paradójicamente, en realidad “nadie soportaría vivir en el fascismo a día de hoy”.
En ese sentido, Los días de vidrio también lanza un mensaje directo sobre la importancia de la educación, lo único que separa las vidas de Redenta e Iris. “Ella ha sido capaz de entender que la educación es lo que lleva a la libertad”, indica Verna. El conocimiento y la cultura, para ella, son la luz que resiste en el horror fascista y que ofrece la esperanza necesaria para creer que, incluso cuando todo parece a punto de romperse, los seres humanos “tenemos la capacidad de sobreponernos, sortear las dificultades e ir más allá”.