Los ‘errores’ que cometieron la esposa e hija de alias Fito, capturadas en Colombia: tenían maletas listas para huir de las autoridades
Una semana después de la captura de la esposa e hija de alias Fito, el temido cabecilla de la banda criminal ecuatoriana Los Choneros, se conocen nuevos detalles del caso.Las dos mujeres fu...
Una semana después de la captura de la esposa e hija de alias Fito, el temido cabecilla de la banda criminal ecuatoriana Los Choneros, se conocen nuevos detalles del caso.
Las dos mujeres fueron ubicadas en una vivienda del municipio de Sabana de Torres, departamento de Santander (oriente de Colombia), tras una búsqueda que se extendió durante cerca de seis meses por varias ciudades de Colombia. Dos días después del operativo, las autoridades las expulsaron del país y las entregaron a Ecuador.
Inda Mariela Peñarrieta Tuárez, de 51 años, y Michelle Jamileth Macías Peñarrieta, de 23, eran requeridas en su país por presunto lavado de activos dentro del caso Blanqueo Fito. Ambas tenían notificaciones rojas de Interpol.
En su momento, la Policía Nacional informó que el procedimiento contó con la participación de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín), la Fiscalía General de la Nación, el Ejército Nacional, autoridades ecuatorianas y el FBI. En Ecuador, la intervención recibió el nombre de operación Gran Fénix 059.
Según una reconstrucción del diario regional Vanguardia a partir del testimonio de un investigador de la Dijín, madre e hija habrían ingresado a Colombia desde Venezuela y pasaron por Cali, Medellín, Bogotá y Bucaramanga antes de instalarse en Sabana de Torres.
La investigación se concentró en establecer cómo se movían, quiénes las ayudaban y si construyeron una red financiera o logística durante su permanencia en Colombia. El investigador consultado por Vanguardia afirmó que las mujeres cambiaban de alojamiento con frecuencia. Preferían hoteles, viviendas de renta corta y otros sitios temporales para evitar una estadía prolongada en un mismo lugar.
La ausencia de rutinas complicó el seguimiento. Las dos evitaban salir juntas, modificaban sus horarios y, en ciertos períodos, reducían al mínimo sus desplazamientos fuera de los inmuebles donde se hospedaban.
Uno de los elementos identificados durante las pesquisas fue una peluca rojiza. De acuerdo con la versión del investigador, las mujeres se turnaban el accesorio para modificar su apariencia de forma temporal.
El objeto fue hallado durante el operativo, aunque el agente que participó en la inspección aclaró que no constituía por sí mismo una prueba de actividad ilícita. Las autoridades también investigan el uso de un documento colombiano a nombre de Paola. Los reportes posteriores al procedimiento indicaron que ambas lo habrían utilizado de forma alternada.
La pesquisa deberá determinar cómo llegó el documento a manos de las dos ecuatorianas, bajo qué circunstancias lo emplearon y si les permitió realizar trámites, desplazamientos u operaciones económicas dentro del país.
Ocho maletas y radios de comunicación quedaron en la viviendaLa vivienda de Sabana de Torres contenía ocho maletas con ropa que, según el investigador, permanecían preparadas para una salida rápida.
“Cogían maleta y se iban saliendo”, relató el investigador de la Dijín a Vanguardia al describir el mecanismo que, según su versión, les permitía abandonar un lugar ante cualquier señal de riesgo.
En el inmueble también fueron encontrados teléfonos celulares y radios de comunicación. Los reportes conocidos después de la captura mencionaron además unos 27 millones de pesos colombianos y 2.500 dólares en efectivo.
Los investigadores todavía verifican si las dos mujeres adquirieron bienes o realizaron operaciones financieras en Colombia. También buscan determinar si alguna estructura local facilitó sus traslados y su permanencia en distintos puntos del país.
Parte de la información sensible, según el testimonio citado por el medio, habría circulado a través de personas de confianza que actuaban como mensajeros. Ese método reducía la exposición a interceptaciones de llamadas o aplicaciones de mensajería.
Vehículos de avanzada alertaban sobre retenes en las carreterasEl esquema de seguridad descrito por el investigador incluía vehículos que circulaban delante del automóvil principal entre 20 y 30 minutos antes. La función de esos carros era detectar retenes, controles policiales u otros riesgos en carretera. La fuente los identificó con una expresión usada en esa clase de movimientos: “las moscas”.
Si los ocupantes de esos vehículos advertían presencia de las autoridades, el automóvil que transportaba a las mujeres podía cambiar la ruta, detenerse o esperar antes de continuar.
La investigación inicial también menciona a por lo menos dos hombres que habrían cumplido labores de protección y transporte. Ninguno estaba en la casa al momento del operativo.
Hasta ahora, no se ha establecido una relación entre esos posibles colaboradores y organizaciones criminales colombianas. Esa es una de las líneas que sigue abierta para las autoridades.