Los jóvenes marcarán unas elecciones en Marruecos que ven como una “pérdida de tiempo”: “Las calles se ensucian, hay vandalismo... ¿a dónde vamos a parar?”
Llegó el momento de que los ...
Llegó el momento de que los marroquíes acudan a las urnas. Tras una corta campaña con decenas de partidos, varios de ellos afrontan una carrera final para conocer de qué formación saldrá el nuevo jefe de Gobierno. Mohamed VI elige a dedo dentro del partido ganador la figura que liderará el nuevo ejecutivo. Además, tiene poder absoluto para escoger a los ministros de Interior, Defensa, Exterior y Asuntos Religiosos. Los comicios, por tanto, sirven para establecer el partido del primer ministro y el reparto del Parlamento. En esta ocasión, el voto joven puede ser crucial.
Hay que partir de una realidad electoral muy distinta a la de España. El censo registrado para votar es muy inferior a las personas en edad de ejercer el derecho. Es decir, una enorme cantidad de marroquíes no votan, especialmente entre los jóvenes. No obstante, son precisamente los debutantes en unas elecciones los que más interés por un cambio político han manifestado. Desde hace meses, el movimiento conocido como Gen Z 212 ha organizado manifestaciones y protestas contra la situación laboral, económica y social del país. Se trata de un grupo coordinado a través de redes sociales, principalmente Discord, y que representa a los nacidos en la generación Z.
A un contexto de enfado social cada vez más extendido se añade la cuestión migratoria. La entrada masiva en Ceuta del 30 de julio demostró que miles de marroquíes sueñan con abandonar su país, aunque suponga poner en peligro sus propias vidas. En un día, aunque no todos fuesen de Marruecos, entraron en España 80.000 personas. De hecho, para el mismo día de las elecciones, este 23 de septiembre, está prevista una nueva convocatoria para cruzar a la ciudad autónoma. Según el ministro Albares, Marruecos “tomará las medidas necesarias” para evitar que vuelva a suceder.
Falta de participación y el enfado socialEn 2021, los observadores del Consejo de Europa alertaron sobre la baja inscripción electoral entre los jóvenes marroquíes. Unos 2,8 millones de personas de entre 18 y 24 años no figuraban en el censo. En total, al menos 7 millones de ciudadanos en edad de votar no estaban registrados. De hecho, señalaron que votó en torno a la mitad de la población que podía hacerlo. Esta participación tan baja dificulta que el resultado refleje los problemas del país. Además, los jóvenes han sido los encargados de denunciarlos en los últimos meses pero muchos no acudirán a los colegios electorales.
Esto responde, en parte, a la gran cantidad de jóvenes que no votan porque se encuentran viviendo en las calles o malos entornos o porque tienen una situación muy alejada de la inscripción en un censo. Pero para encontrar motivos que les hagan decidir no ir a votar, basta con leer el grupo de Discord que coordina sus protestas. Algunos usuarios aseguraban los días previos a las elecciones que “es una pérdida de tiempo” y que ningún partido lo va a cambiar. “Todavía no he escuchado hablar a alguien que me haga pensar: este hombre es culto”. Otro joven lamenta que, mientras los partidos hacen campaña, las “calles se ensucian” y se producen “actos vandálicos”. Mientras uno reflexiona que solo con promesas de “dinero y comida” consiguen votos, en otros países “avanzan”. Finalmente, uno concluye que “no sirve de nada votar”.
El descontento es evidente y no solo en aplicaciones de mensajería. Estos grupos online no son más que coordinadores, donde de verdad se ve su impacto es en las calles. Hace casi un año, Marruecos vivió protestas juveniles contra el deterioro de la sanidad y la educación públicas. Las movilizaciones derivaron en disturbios y choques con las fuerzas de seguridad en ciudades. El detonante fue la muerte de ocho mujeres tras cesáreas en un hospital de Agadir. Los manifestantes cuestionaron la inversión para el Mundial de 2030 frente a las carencias de hospitales y escuelas. El movimiento exigió reformas, medidas contra la corrupción y garantías para la libertad de expresión.
Más reciente que aquellas protestas es el movimiento Haraga. Bajo este lema, que significa “los que queman”, en referencia a deshacerse de los documentos o a “quemar (cruzar) la frontera”, miles de jóvenes se lanzaron por vía terrestre y marítima hacia Ceuta. Ante la difusión del falso mensaje sobre que la frontera estaba abierta y que recibirían visados en España, miles de marroquíes preferían probar suerte en las calles de Ceuta antes que seguir con su vida en Marruecos.