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Mafia state: el caso de Venezuela y cómo el Tren de Aragua floreció entre la corrupción

El 12 de junio de 2026, el Comando Sur de los ...

Mafia state: el caso de Venezuela y cómo el Tren de Aragua floreció entre la corrupción

El 12 de junio de 2026, el Comando Sur de los ...

El 12 de junio de 2026, el Comando Sur de los Estados Unidos ejecutó un ataque letal contra Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como “Niño Guerrero“, fundador y máximo líder del Tren de Aragua, en coordinación con el gobierno interino de Delcy Rodríguez en Venezuela.

El golpe fue celebrado en Washington como un hito en la lucha contra el crimen organizado transnacional, pero Edgardo Glavinich, director ejecutivo de la Fundación Sherman Kent, plantea un escenario más desafiante.

¿Qué es el Tren de Aragua y quién era Niño Guerrero?

El Tren de Aragua nació en la cárcel venezolana de Tocorón y se convirtió, en menos de una década, en una de las organizaciones criminales más expansivas del hemisferio occidental. Su modelo de franquicia, su capacidad de absorber poblaciones migrantes vulnerables y su diversificación del financiamiento le permitieron instalarse en más de diez países de Latinoamérica.

Héctor Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, fue su arquitecto. Bajo su liderazgo, la organización pasó de ser una banda carcelaria a convertirse en un actor criminal transnacional con ramificaciones en Colombia, Chile, Perú, Ecuador e incluso Estados Unidos. Su neutralización, en ese sentido, representa un golpe real, pero no definitivo.

Para Edgardo Glavinich, “el hecho corona la mayor secuencia de proyección de poder de Estados Unidos en la región desde la captura de Noriega en 1989”.

El efecto hidra: por qué el Tren de Aragua no desaparecerá

Pese al hito en materia de seguridad, el especialista señala que el Tren de Aragua reúne todas las condiciones para reacomodarse. Dos jefes permanecen en libertad: “Petrica”, atrincherado en la zona aurífera de Las Claritas, y “Giovanny”, pieza clave de la expansión colombiana. La arquitectura de la organización y su modelo replicable de absorción la hacen especialmente resiliente.

“Las organizaciones de la región responderían con un repertorio conocido: atomización en facciones, profesionalización en estructuras de franquicia, menos dependientes de un jefe, diversificación de rentas hacia minería ilegal, extorsión y trata, transnacionalización de los flujos migratorios, negociación con el Estado y, en el extremo, mutación política”, advirtió Glavinich.

Venezuela, un estado criminal que dialoga con Estados Unidos

Para comprender el alcance real de lo ocurrido, es necesario entender la naturaleza del régimen venezolano. El director ejecutivo de la Fundación Sherman Kent aplica al caso el concepto de mafia state desarrollado por Moisés Naím: un Estado donde los altos funcionarios no son cooptados por el crimen organizado, sino que son sus protagonistas, y donde la promoción de lo ilícito se convierte en política de Estado.

El propio Departamento de Justicia de los Estados Unidos habría reconocido que el cartel de los Soles no es una organización jerárquica clásica, sino un sistema de corrupción estatal sostenido por los mandos de los sistemas de seguridad y defensa que controlan el territorio. En Venezuela, el Estado no convive con la mafia: el Estado opera como mafia.

Lo que Washington habría hecho, entonces, no es eliminar ese aparato. Lo que habría hecho es preservarlo, disciplinarlo y cooptarlo. La lógica es reveladora: el jefe del Comando Sur se reunió en febrero de 2026 con Delcy Rodríguez, con Diosdado Cabello y con el entonces ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, figuras señaladas por el propio Tesoro estadounidense, y los hermanos Rodríguez habrían ofrecido un “madurismo sin Maduro” como garantía de permanencia en el poder.

Estados Unidos vs. China: la disputa que impacta en la seguridad hemisférica

Sin embargo, el pragmatismo estadounidense cobra más sentido si se toma dimensión del juego de poder global. Edgardo Glavinich indica que China habría empleado el crimen organizado como instrumento de penetración en otras latitudes: minería ilegal en África, centros de estafa en el Sudeste Asiático y, en América Latina, redes financieras que operan como principales lavadores de los carteles y como proveedores de precursores de fentanilo.

En ese sentido, Estados Unidos le disputa el control de Venezuela a China, que quedó expuesta por ser acreedora de aproximadamente 60.000 millones de dólares del régimen de Caracas.

“La reactivación de la Doctrina Monroe bajo el ‘corolario Trump’ de un hemisferio ‘libre de incursión o propiedad extranjera hostil de activos clave’ sería su marco doctrinario, y el efecto de demostración de Maduro y ‘Niño Guerrero’, ‘matar la gallina para asustar a los monos’ (GIS Reports, 2026) disciplinaría de paso a Bogotá, México y el Cono Sur, profundizando la penetración estadounidense sin necesidad de ocupación”, explicó Glavinich.

La conclusión de Edgardo Glavinich es clara: pese a la muerte de “Niño Guerrero” y la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026, la gobernanza criminal no desaparece, queda consolidada, pero controlada y convertida en pieza de un orden hemisférico afín a los intereses de Washington.

Fuente: https://www.infobae.com/def/2026/06/20/mafia-state-el-caso-de-venezuela-y-como-el-tren-de-aragua-florecio-entre-la-corrupcion/

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