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Maurita vendía mariscos de casa en casa con una hielera y años después creó una cadena de restaurantes

Una familia salvadoreña consolidó una cadena de restaurantes de mariscos del país, superando obstáculos legales, logísticos y de abastecimiento.El origen de Sazón de Mar, la actual mar...

Maurita vendía mariscos de casa en casa con una hielera y años después creó una cadena de restaurantes

Una familia salvadoreña consolidó una cadena de restaurantes de mariscos del país, superando obstáculos legales, logísticos y de abastecimiento.El origen de Sazón de Mar, la actual mar...

Una familia salvadoreña consolidó una cadena de restaurantes de mariscos del país, superando obstáculos legales, logísticos y de abastecimiento.

El origen de Sazón de Mar, la actual marca que agrupa a una red de restaurantes en El Salvador, se remonta al esfuerzo de Maurita López, una madre de cuatro hijos que comenzó vendiendo mariscos frescos en las calles.

Acompañada de sus hijas, recorría los buses y mercados con poco más que una hielera y la determinación de sostener a su familia. Sus hijos, Cecilia, Kevin y Javier López, recuerdan cómo las jornadas y el aprendizaje constante marcaron el inicio de una empresa que hoy emplea a más de 80 personas y opera 5 sucursales.

“Mi mamá fue quien nos apoyó, quien nos llevaba con ella a aprender cada día más”, relató Cecilia López en entrevista con Infobae.

Desde los primeros años, la venta ambulante de mariscos implicaba desafíos. Las autoridades del transporte solían bajar a la familia de los autobuses por el fuerte aroma a mariscos. “Yo le decía a mi mamá: ‘¿Por qué no vende ropa?’. Pero ella respondía: ‘Eso es lo que Dios me da a entender’”, evocó López.

El siguiente paso fue conseguir un espacio fijo en el Mercadito de Merliot, donde Maurita se convirtió en pionera al introducir no solo la venta de mariscos frescos, sino también la preparación de cócteles y pescado frito.

“Los clientes le pidieron que friera pescado y así empezó. Un cliente le regaló la primera cacerola usada”, añadió Cecilia. Pronto, la familia administraba dos puestos en el mercado y luego a 19 locales. La lista de clientes en espera por sus productos del mar era extensa.

La oportunidad de crecer fuera del mercado surgió cuando la administración local les negó la compra de otro puesto. “Sentimos que las puertas se cerraban, pero nos hicieron ver que podíamos tener nuestro propio local fuera del mercado. Teníamos una lista de espera enorme”, señaló Cecilia.

Así, en 2017 abrieron su primer restaurante en Paseo El Carmen (Santa Tecla). “El lugar ya tenía mobiliario. Solo fue cuestión de montar el negocio”, explicó.

La expansión y la formalización de la empresa

En 2019, la familia abrió una segunda sucursal. La llegada de la pandemia detuvo momentáneamente la expansión, pero la empresa logró subsistir al dividir la operación entre los hermanos y mantener el enfoque en el servicio.

“Fueron momentos difíciles. Las ventas bajaron a menos del 22% de lo habitual, pero priorizamos mantener a los colaboradores”, afirmó Kevin López a Infobae.

El proceso de crecimiento implicó cambios estructurales. En 2021, la empresa formalizó su estructura legal bajo un nuevo nombre. La marca Sazón de Mar nació poco después, tras resolver litigios legales por el uso de nombres comerciales previos.

Actualmente, cuentan con sucursales en San Benito, Central Plaza Escalón y Rambla Santa Ana, además de los que están en el histórico mercadito de Merliot.

Abastecimiento y operación de las sucursales

Uno de los principales desafíos ha sido el abastecimiento de materia prima. Durante los primeros años, la empresa compraba a pequeños proveedores locales, muchos de los cuales no ofrecían crédito fiscal. “Hoy, el producto nacional es más caro que el importado. Por volumen, hemos tenido que trabajar con distribuidores que traen camarón de Ecuador, China, Guatemala y Nicaragua”, explicó Kevin López.

La empresa compra cerca de 1,200 gallinas y 2,500 libras de camarón al mes para cubrir la demanda de sus sucursales.

La logística de abastecimiento se centra en un centro de producción propio, desde donde se maquila y distribuye el producto a los restaurantes.

El jefe de producción administra un límite de compra semanal y ajusta los pedidos según el stock mínimo y máximo autorizado para cada local. “Cada sucursal recibe pedidos 2 veces por semana. Si una pide más de lo permitido, producción puede ajustar el pedido. Así evitamos sobrestock y pérdida de producto”, detalló el empresario.

Sistemas, identidad de marca y empleo

La gestión interna también incorporó cambios. “Desde el mercadito implementamos sistemas de punto de venta y, recientemente, un sistema ERP para controlar inventarios y recetas. Antes era solo un Excel”, comentó Javier López.

El rostro de doña Maurita, la fundadora, permanece como sello de la marca en uniformes, menús y servilleteros, reforzando la identidad y la identificación de la clientela con la marca.

En el marco del Día del Empresario en El Salvador, la familia López destaca el aporte económico que da la mediana empresa al país, mediante la generación de empleos, la importación de productos y el pago de impuestos, entre otros.

“Cuando hay crecimiento no solo pensamos en nosotros, sino en el equipo detrás. Son 85 colaboradores y sus familias”, afirmó Cecilia López. Para Kevin, el crecimiento de la pequeña y mediana empresa contribuye a reducir el desempleo y dinamizar la economía salvadoreña. “En los últimos años, el personal creció en más de 50 personas, lo que representa igual número de familias que ahora tienen ingresos”.

Fuente: https://www.infobae.com/el-salvador/2026/06/18/maurita-vendia-mariscos-de-casa-en-casa-con-una-hielera-y-anos-despues-creo-una-cadena-de-restaurantes/

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