Muertes fetales en México suman 20 mil casos, mujeres menores de 30 años encabezan incidencia
En México se registraron 20 mil 741 muertes fetales durante 2025, de acuerdo con las Estadísticas de Defunciones Fetales (EDF) difundidas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (I...
En México se registraron 20 mil 741 muertes fetales durante 2025, de acuerdo con las Estadísticas de Defunciones Fetales (EDF) difundidas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El informe reveló que la gran mayoría de estas muertes, el 80.5%, ocurrió antes del parto; el 18.3% se reportó durante el parto, mientras que en el 1.2% no se especificó el momento.
La tasa nacional de muertes fetales por cada 100 mil mujeres en edad fértil (15 a 49 años) fue de 58.9, considerando la información adicional de la Secretaría de Salud, pero cuando se utiliza sólo la captación tradicional, la tasa disminuye a 44.0.
En cuanto a la incidencia por entidad federativa, San Luis Potosí registró la tasa más alta, con 81.3 muertes fetales por cada 100 mil mujeres en edad féril.
Le siguieron la Ciudad de México, con 81.0, y Durango, con 80.2, mientras que las tasas más bajas se observaron en Oaxaca (25.7), Campeche (29.5) y Sinaloa (31.1).
La tasa nacional de defunciones fetales por cada mil nacidos vivos fue de 15.4, según los datos ampliados de la Secretaría de Salud; con la captación tradicional, la cifra es de 11.5.
Respecto a las características del embarazo, la mayoría de las muertes fetales se presentaron en embarazos únicos (93.6%), mientras que los embarazos gemelares representaron el 6.1% y los embarazos múltiples el 0.3%.
El procedimiento de expulsión o extracción más frecuente fue el parto vaginal espontáneo, con 55.8%, seguido de la cesárea, con 18.3 por ciento.
La mayor parte de las muertes fetales correspondieron a la etapa intermedia de gestación (entre 20 y 27 semanas), con el 39.0% de los casos.
Las muertes en etapas tardías (28 semanas o más) representaron el 32.7% y las precoces (12 a 19 semanas), el 28.2%.
Según el sexo del feto, el 52.9% de las defunciones correspondió a varones y el 37.3% a mujeres, mientras que en el 9.8% de los casos no se especificó el sexo.
Edad maternaPor edad materna, las mujeres entre 20 y 24 años y entre 25 y 29 años concentraron el mayor número de muertes fetales, con un 23.4% cada grupo.
Las mujeres entre 30 y 34 años sumaron el 20%. Estos tres grupos acumularon el 66.8% de los casos.
Del total de mujeres, el 97.6% eran de nacionalidad mexicana, el 0.9% extranjera y en el 1.5% restante no se especificó este dato.
Cesáreas superan partos naturales pese a riesgosEl 55% de los nacimientos en México se resuelve por cesárea, cifra que supera por amplio margen los estándares internacionales y responde más a rutinas hospitalarias y falta de información que a indicaciones médicas, según la Universidad Nacional Autónoma de México.
La tendencia, que convierte la cesárea en norma y no en excepción, se sostiene desde 2010, cuando el porcentaje era 45%. Esto a pesar de que las guías de la Organización Mundial de la Salud establecen que el rango ideal es entre 10 y 15 por ciento.
De acuerdo con la profesora Lucía Illescas, el procedimiento salva vidas en emergencias, pero se ha generalizado y normalizado al punto de que muchas mujeres lo aceptan sin información suficiente ni consentimiento expreso.
Esta presión institucional deriva en un fenómeno de violencia obstétrica, donde las pacientes no deciden de manera informada.
Factores económicos y riesgos médicos se acumulanEn hospitales privados, los seguros de gastos médicos ofrecen montos bajos para partos y no cubren emergencias, lo que incentiva la cesárea.
En el sector público, el temor a complicaciones legales y la sobrecarga hospitalaria llevan a optar por la cirugía ante cualquier mínima señal de riesgo.
Esta dinámica provoca intervenciones antes de tiempo y recién nacidos con maduración insuficiente.
Las especialistas advierten que practicar una cesárea sin justificación médica aumenta el riesgo de muerte materna, trombosis, infección o sangrado, además de que la cicatriz uterina puede complicar embarazos futuros y generar dolor crónico.
Para el bebé, la falta del canal vaginal afecta la limpieza pulmonar y la microbiota, y en ocasiones implica hospitalizaciones prolongadas y separación de la madre.