“Nos comimos más de 30 tortugas”: cómo sobrevivieron los pescadores nicaragüenses perdidos en alta mar
Los cinco pescadores nicaragüenses que permanecieron 23 días a la deriva regresaron este sábado a Masachapa, en el municipio de San Rafael del Sur, Managua, después de que una embarcación los ...
Los cinco pescadores nicaragüenses que permanecieron 23 días a la deriva regresaron este sábado a Masachapa, en el municipio de San Rafael del Sur, Managua, después de que una embarcación los encontrara frente a las costas de Guatemala. Entre ellos estaba Pedro José Narváez, de 49 años, quien relató cómo sobrevivieron con tortugas, peces y pequeñas cantidades de agua mientras esperaban ayuda.
Narváez, conocido por sus compañeros como “Pedrito”, recordó que la lancha “Elying Alexander” quedó expuesta a la marejada tras una falla en el motor. Según su testimonio, la embarcación llegó a quedar casi cubierta por el agua.
“Nos pasamos de la marejada y nos hundió, estuvimos dos noches y dos días hundidos completamente”, contó al medio La Nueva Radio Ya. “Solo nos quedó el termo. Cuando miramos que la lancha flotaba un poquito, yo le pedí al Señor una señal”.
El pescador explicó que él y otro tripulante usaron un termo y un balde para sacar el agua acumulada.
La lancha salió el 12 de septiembreLos cinco hombres habían partido de Masachapa para pescar pez dorado. Además de Narváez, viajaban Félix Antonio Bermúdez, Cristian Ezequiel Cruz Mojica, Daniel Jarquín Sandoval y Darwin Cruz. La embarcación perdió capacidad de maniobra y fue arrastrada hacia el norte por el viento y las corrientes.
Durante los primeros días, los pescadores aún creían que podían encontrarse cerca de la costa. Narváez dijo que la falta de un navegador, que se perdió durante la emergencia, les evitó conocer la distancia que recorrían mar adentro.
“Mirábamos supuestamente lomas y eran las nubes. Decíamos: ‘Allá está una loma’, ‘allá hay una luz’. Ya al final decíamos que mirábamos un garrobo”, recordó entre risas.
Para Narváez, esos momentos de humor ayudaron a sostener el ánimo de los cinco tripulantes. También hubo episodios de angustia. El pescador afirmó que uno de sus compañeros sufrió una crisis de desesperación y que intentó contenerlo con una conversación sobre la fe.
“Hermano, tengamos fe en Dios, que es el único que necesitamos”, le dijo, según su relato. “Este es nuestro hogar, esta es nuestra nueva familia”, respondió el otro pescador tras recuperar la calma.
Tortugas, peces y agua para resistirLa escasez de alimentos y agua marcó los días a la deriva. Narváez aseguró que sobrevivieron con carne de tortuga y peces que lograron capturar con anzuelos improvisados.
“Nos comimos más de 30 tortugas, yo digo, porque después perdí la cuenta”, afirmó. Aprovechaban la carne bajo el sol y que consumían los alimentos crudos porque no tenían forma de encender fuego.
El agua era aún más limitada. “Solo andábamos un baldecito de agua. Utilizamos un taponcito para mojarnos los labios”, señaló. Según contó, la sangre y la carne de los animales les ayudaron a soportar la sed.
Los pescadores realizaron señales a varios barcos que pasaron cerca de ellos, pero Narváez afirmó que no recibieron respuesta. “Mirar un barco ya no nos alegraba. Mejor nos quedamos quietos, porque hacer señas nos daba más sed”, dijo.
Un barco pesquero guatemalteco los encontró frente a Puerto QuetzalEl 5 de octubre, una embarcación pesquera localizó a los nicaragüenses a unas 160 millas náuticas de Puerto Quetzal, en Escuintla, Guatemala. Narváez recordó que el aviso llegó cuando un marinero vio las señales que hacían desde la lancha.
“Ese era el milagro de Dios, ese era nuestro transporte”, expresó. Los tripulantes del barco les dieron café, galletas y comida. Narváez contó que, antes de que la ayuda llegara, había dicho que sentía olor a arroz y frijoles. Poco después recibió ese plato a bordo de la embarcación que los rescató.
Los cinco pescadores recibieron atención médica en Guatemala antes de regresar a Nicaragua. En Masachapa fueron recibidos por familiares, vecinos y miembros de iglesias de la comunidad.
Narváez dijo que planea descansar unas dos semanas antes de decidir cuándo volverá al mar. Su esposa, según contó, le pidió que no regrese a la pesca.