Pedro Sánchez prepara una gira en EEUU para tratar de reflotar su papel internacional, hundido por Ceuta y aislado en la UE
Uno de los pocos momentos de luz en la turbulenta legislatura del presidente del Gobierno ocurrió justo hace un año, cuando el presidente encontró en la guerra en ...
Uno de los pocos momentos de luz en la turbulenta legislatura del presidente del Gobierno ocurrió justo hace un año, cuando el presidente encontró en la guerra en Oriente Medio el filón para reflotar su papel en el exterior. Sánchez supo moverse muy bien por esas aguas mientras afrontaba en la política doméstica un incendio político de difícil escapatoria, asfixiado en los tribunales por los casos de corrupción en su partido y por la falta de apoyos parlamentarios en el Congreso.
El clamor del ‘no a la guerra’, su oposición a los planes anexionistas israelíes, al proteccionismo comercial estadounidense y al doble rasero de Europa y Occidente catapultó su popularidad en las principales portadas de los diarios españoles, alemanes, británicos y estadounidenses. Y el efecto en las encuestas tuvo sus frutos: llegó a recuperar hasta 10 escaños respecto a su peor proyección.
Pero la luna de miel tuvo un efecto pasajero. De nuevo, las novedades en los tribunales volverían a eclipsar su discurso sobre Oriente Medio. Y por si fuera poco, durante el verano estallaría una de las peores crisis que le ha tocado gestionar directamente: la entrada masiva de 72.000 migrantes en Ceuta.
El líder del Ejecutivo ha sido fuertemente señalado por su tardía e insuficiente respuesta, así como su tibieza a la hora de señalar al país vecino, señalado por la oposición como el artífice de una “invasión”. Las críticas han llegado a izquierdas y derechas y, en el plano europeo, sus ‘colegas’ conservadores, entre ellos la italiana Giorgia Meloni, aprovecharon para darle la espalda y arremeter contra su modelo de fronteras abiertas.
Sánchez multiplica su agenda en los márgenes de la ONUEn este contexto se presenta el mes de septiembre, que estaba apuntado en el calendario de Moncloa como una ventana para tratar de relanzar la iniciativa política del presidente. Sánchez viajará la semana que viene a Nueva York para asistir al periodo de sesiones de la ONU, programado del 22 al 26 de septiembre de 2026. Allí se espera que pronuncie un discurso en la Asamblea, a diferencia del año pasado, que fue el rey quien intervino.
Las miradas están puestas en el cara a cara con el presidente estadounidense, con quien ha protagonizado numerosos choques diplomáticos, desde la contribución española a la OTAN hasta los pronunciamientos estadounidenses durante la crisis en el enclave español en África. Precisamente se espera que Sánchez aborde esta situación en la cumbre, si no hace lo mismo, por ejemplo, con Marruecos.
En los márgenes de ese evento, Sánchez participará el 23 de septiembre en un coloquio sobre economía con el alcalde de la ciudad, Zohran Mandami, posicionado como la antítesis del presidente estadounidense y principal altavoz mediático del progresismo al otro lado del charco. El esperado encuentro no llegó a producirse en la Global Progressive Mobilisation celebrada en Barcelona, que sí contó con otros dirigentes progresistas, pero que no contó con la asistencia de Mandami (apareció en un vídeo). Mandami y Sánchez abordarán el encarecimiento del nivel de vida en las grandes ciudades y promulgarán una “economía para todos”.
La cruzada contra una IA sin reglasTambién se espera que hagan frente común en la cruzada contra la inteligencia artificial sin reglas promovida por Trump, con el telón de fondo de los principales desarrolladores de esta tecnología alertando sobre el riesgo de perder el control si no se establecen límites. El neoyorquino impulsó recientemente la prohibición de la inteligencia artificial generativa entre el alumnado de las escuelas públicas de la ciudad. Una restricción que afectará a casi 600.000 alumnos, desde la educación preescolar para niños de dos y tres años hasta octavo grado (estudiantes de 13 y 14 años). El veto tendrá una vigencia de un año y forma parte de una iniciativa más amplia para limitar el uso de tecnología en las aulas de Nueva York. En España, Sánchez aspira a liderar la regulación de esta tecnología para dotarla de un enfoque “responsable y humanista” a nivel europeo.
Al día siguiente se desplazará a Boston para realizar una intervención en la Universidad de Harvard, similar a la que el año pasado protagonizó en la Universidad de Columbia. Harvard tiene un gran valor simbólico no solo por su prestigio educativo, sino por haber ganado la batalla legal contra la administración Trump, que demandó a la institución por no alinearse con su agenda política.
Una semana después, cita con MacronCon la resaca de la ONU, el presidente del Gobierno se reunirá con el presidente francés Emmanuel Macron en un momento en el que las relaciones en ambos países se encuentran en fase de bloqueo. Los dirigentes tratarán de reactivar el tratado de amistad y cooperación entre España y Francia después de que el PP la vetase en el Senado.
Sánchez también podría aprovechar para reactivar su iniciativa para prohibir las redes sociales para los menores, una medida que el presidente francés ha perseguido insistentemente en su país y que, junto con Sánchez, trata de colocar a nivel europeo.