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Por qué algunas personas tienen alto riesgo ante la demencia pese a llevar una vida saludable

Un estudio realizado en Japón por Kyushu University y publicado en ...

Por qué algunas personas tienen alto riesgo ante la demencia pese a llevar una vida saludable

Un estudio realizado en Japón por Kyushu University y publicado en ...

Un estudio realizado en Japón por Kyushu University y publicado en Alzheimer’s & Dementia indicó que un estilo de vida saludable reduce el riesgo de demencia en adultos mayores, pero no ofrece el mismo beneficio en las personas con dos copias del gen APOE ε4 —es decir, una heredada de cada progenitor—, el principal factor genético de riesgo asociado al alzheimer.

Diversas investigaciones mostraron que controlar la presión arterial, evitar el tabaquismo, hacer ejercicio y tratar la diabetes disminuye el riesgo de demencia, incluso en personas con predisposición hereditaria.

El nuevo trabajo sugirió que ese efecto protector no se distribuyó de manera uniforme: quienes portaron dos copias de APOE ε4 mantuvieron una vulnerabilidad alta, aun con un perfil favorable de factores modificables.

La prevalencia mundial de demencia se proyectó a triplicarse hacia 2050, con el alzheimer como causa predominante, señalaron los investigadores. En esa línea, estimaron que el 40% de los casos podría prevenirse o retrasarse con cambios en factores de comportamiento y salud, como el nivel educativo, la hipertensión o la inactividad física.

La investigación, encabezada por el profesor Toshiharu Ninomiya, analizó a 9.605 adultos japoneses de 65 años o más. El equipo identificó el genotipo APOE ε4 de cada participante y calculó una puntuación de factores modificables a partir de siete criterios: educación formal de nueve años o menos, hipertensión, diabetes, bajo índice de masa corporal, antecedentes de accidente cerebrovascular, tabaquismo y vida sedentaria.

El peso del gen APOE ε4 en el riesgo y la edad de inicio

El gen APOE ε4 puede presentarse en cero, una o dos copias; según Kyushu University, quienes tenían dos copias registraron más de 10 veces el riesgo de demencia que los no portadores.

La doble copia también se asoció con un inicio más temprano: la edad mediana de comienzo fue de 71 años, frente a 82 en los no portadores. En el grupo con una sola copia, el riesgo fue intermedio y el inicio se adelantó.

Ninomiya indicó que, con una sola copia, la gestión de factores de riesgo puede reducir la probabilidad de demencia; con dos copias, el riesgo se mantuvo alto sin un beneficio comparable de los hábitos saludables.

Factores modificables: protección parcial y límites en portadores dobles

Según Kyushu University, el estudio asignó a los participantes una calificación por factores modificables y los agrupó en niveles de riesgo bajo y alto. Mantener una salud cardiovascular adecuada, evitar el sedentarismo y controlar los factores incluidos en la puntuación se asoció con una disminución de la demencia en personas sin copias del gen APOE ε4 o con una sola copia.

En términos comparativos, los portadores simples con hábitos saludables presentaron un riesgo similar al de los no portadores con una carga alta de factores adversos. Entre quienes tenían dos copias del gen, en cambio, ni la ausencia de factores desfavorables ni una vida saludable redujeron de manera significativa la probabilidad de demencia.

Ante ese escenario, Ninomiya sostuvo en Kyushu University que “para los portadores dobles, podrían ser necesarias intervenciones a una edad más temprana o estrategias que vayan más allá del estilo de vida saludable”.

Neuroimágenes y biomarcadores: qué mostraron las pruebas

Para corroborar los resultados, el equipo incorporó análisis de resonancia magnética cerebral y biomarcadores en sangre. En no portadores y portadores simples con hábitos saludables, las imágenes mostraron menos atrofia cerebral (pérdida de volumen del cerebro) y menos lesiones de sustancia blanca (daño en las fibras nerviosas que conectan distintas regiones del cerebro) que en quienes llevaban un estilo de vida menos saludable.

En los portadores dobles de APOE ε4 se detectó atrofia cerebral y daño cerebral extensivo con independencia de los hábitos de vida o del perfil de factores modificables.

Los biomarcadores en sangre, como la beta amiloide y la proteína tau, mostraron más daño cerebral en quienes tenían dos copias del gen, sin diferencias según el estilo de vida. En cambio, un nivel bajo de neurofilamento de cadena ligera (proteína que aumenta en sangre cuando hay daño neuronal) apareció solo en personas sin la doble copia genética y con menos factores de riesgo.

Limitaciones del trabajo y desafíos para la prevención personalizada

Los autores advirtieron que el bajo número de portadores dobles de APOE ε4 en la muestra limitó la certeza sobre cómo intervenir en ese grupo, según informó Alzheimer’s & Dementia. También señalaron que el diseño transversal y la medición única de los factores impidieron evaluar cambios a lo largo del tiempo o establecer una relación causal.

Además, subrayaron la necesidad de realizar estudios longitudinales y de diseñar estrategias preventivas ajustadas al perfil genético. El hallazgo no implica que los hábitos saludables pierdan importancia, sino que podrían no ofrecer el mismo nivel de protección para todos. En personas con una predisposición genética muy elevada, los investigadores plantean que podrían ser necesarias intervenciones más tempranas, intensivas o personalizadas.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/2026/06/09/por-que-algunas-personas-tienen-alto-riesgo-ante-la-demencia-pese-a-llevar-una-vida-saludable/

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