Por qué la muerte de Paul Walker todavía genera debate: la velocidad que señalaron las autoridades y las fallas de diseño que planteó su hija
Paul Walker murió el 30 de noviembre de 2013, a los 40 año...
Paul Walker murió el 30 de noviembre de 2013, a los 40 años, cuando el Porsche Carrera GT de 2005 en el que viajaba como acompañante chocó en Santa Clarita, California. Roger Rodas, de 38 años, su amigo y socio comercial, conducía el vehículo; ambos murieron en el lugar. Poco antes, habían participado en una actividad solidaria de Reach Out Worldwide, la organización humanitaria fundada por la estrella de Hollywood y protagonista de Rápidos y Furiosos. Al salir del evento, subieron al auto deportivo para realizar un recorrido breve.
La investigación estableció que la velocidad fue un factor central del siniestro. Las primeras estimaciones situaron la marcha entre 129 y 150 kilómetros por hora, mientras que peritajes posteriores la ubicaron cerca de los 160 kilómetros por hora. Tras los exámenes toxicológicos, las autoridades no detectaron alcohol ni drogas en ninguno de los dos.
Cómo fue el accidente y qué determinó la autopsia de Paul WalkerTras chocar contra un cordón, el lateral del conductor golpeó un árbol y un poste de luz. El Porsche giró 180 grados y el lado del pasajero impactó contra otro árbol. Una cámara de seguridad ubicada en la zona registró el accidente y mostró que el fuego comenzó alrededor de un minuto después del primer impacto. El deportivo quedó destruido y detenido junto a los árboles, envuelto en llamas, mientras varias personas se acercaban para intentar auxiliar a los ocupantes.
Quienes se acercaron utilizaron extintores para combatir el fuego, pero la intensidad de las llamas y los daños en la estructura del vehículo impidieron que pudieran salvar a Walker y Rodas. El incendio se propagó antes de que llegaran los equipos de emergencia. Según la investigación del Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles, Rodas perdió el control por motivos que no pudieron determinarse con precisión. El informe también descartó fallas mecánicas preexistentes que explicaran por sí solas el choque y mencionó el desgaste de los neumáticos como un elemento vinculado al accidente.
El informe forense citado por el diario estadounidense New York Daily News concluyó que Walker murió por lesiones traumáticas y térmicas, es decir, por la combinación de los golpes sufridos en la colisión y las quemaduras provocadas por el incendio. La autopsia registró fracturas en la mandíbula, la clavícula, las costillas, la pelvis y la columna vertebral.
El informe del forense del condado de Los Ángeles detectó además una pequeña cantidad de hollín en la tráquea de Walker. Ese hallazgo indicó que pudo haber inhalado humo después del choque, aunque la causa oficial de muerte no se limitó al incendio. Los peritos atribuyeron el fallecimiento a los efectos conjuntos de las heridas provocadas por el impacto y las quemaduras.
En tanto, la autopsia de Rodas determinó que murió por traumatismos graves en la cabeza, el cuello y el tórax. No tenía hollín en las vías respiratorias, un dato que apuntó a que murió de forma inmediata o poco después del primer impacto.
La hija de Paul Walker demandó a PorscheEn septiembre de 2015, Meadow Walker presentó una demanda por muerte por negligencia contra la marca del auto deportivo. La acción judicial sostuvo que el Carrera GT en el que viajaba el actor tenía deficiencias de seguridad que agravaron las consecuencias de la colisión. Su planteo cuestionó la falta de un sistema de control de estabilidad, el diseño del cinturón de seguridad y la resistencia de la estructura del vehículo ante un impacto lateral.
La demanda afirmó que Walker quedó atrapado por el cinturón tras el choque y que permaneció con vida durante alrededor de un minuto y 20 segundos, hasta que el auto se incendió. La representación de Meadow sostuvo que el actor podría haber sobrevivido si el auto hubiera contado con otras medidas de protección. “El Porsche Carrera GT es un auto peligroso. No debería estar en la calle”, declaró entonces el abogado Jeff Milam a ABC News.
Porsche rechazó los argumentos de la demanda. La compañía alegó que el modelo cumplía con los estándares aplicables cuando fue fabricado y vendido, y sostuvo que el uso, las modificaciones y el mantenimiento del vehículo habían contribuido al accidente. También afirmó que Walker conocía los riesgos asociados al uso del deportivo de 605 caballos de fuerza.
El litigio concluyó en octubre de 2017 con un acuerdo extrajudicial entre Meadow Walker y la marca. Los términos se mantuvieron confidenciales, según informó ABC News. La empresa también llegó a un acuerdo separado con Paul Walker III, padre del actor y administrador de su herencia.
Antes de iniciar el proceso contra Porsche, Meadow Walker había resuelto otro reclamo con la herencia de Roger Rodas, quien conducía el auto. El pacto, alcanzado en noviembre de 2014 y conocido públicamente en 2016, fue por USD 10,1 millones. De ese monto, más de USD 7,2 millones fueron destinados a un fideicomiso para la hija, mientras que cerca de USD 2,9 millones correspondieron a honorarios legales, de acuerdo con documentos judiciales citados por Los Angeles Times.
Ese acuerdo no resolvió la discusión sobre las causas del accidente. Las autoridades del condado de Los Ángeles y la Patrulla de Caminos de California habían señalado la velocidad como el factor principal del choque, mientras que las demandas civiles plantearon que fallas de diseño o de seguridad del vehículo también pudieron influir en la muerte de Walker.