Lo último Escuchar artículo

Por qué la somnolencia de la tarde no es pereza ni culpa del almuerzo

La caída de energía que aparece después de comer puede alterar la concentración, enlentecer algunas tareas y volver más difícil sostener el ritmo de la jornada. La somnolencia de la tarde coi...

Por qué la somnolencia de la tarde no es pereza ni culpa del almuerzo

La caída de energía que aparece después de comer puede alterar la concentración, enlentecer algunas tareas y volver más difícil sostener el ritmo de la jornada. La somnolencia de la tarde coi...

La caída de energía que aparece después de comer puede alterar la concentración, enlentecer algunas tareas y volver más difícil sostener el ritmo de la jornada. La somnolencia de la tarde coincide con un descenso natural de la alerta y con la presión de sueño acumulada desde el despertar.

Los ritmos circadianos, los ciclos internos que ordenan el sueño y la vigilia a lo largo del día, forman parte de esa explicación. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos señalan en NIOSH Fatigue Prevention for Pilots que existe un período secundario de mayor vulnerabilidad a la fatiga entre las 14 y las 17 horas. El material también explica que la presión de sueño aumenta a medida que se prolonga la vigilia y que el descanso insuficiente puede incrementar la fatiga.

Que el cansancio se perciba después del almuerzo no implica que la comida sea la única causa. La coincidencia entre la hora, las actividades acumuladas y el descanso de la noche anterior ayuda a entender por qué la atención puede disminuir durante la primera parte de la tarde. La intensidad de esa sensación varía entre personas y jornadas.

De acuerdo con especialistas de la guía Dormir bien, que los adultos suelen requerir entre siete y nueve horas de sueño, aunque las necesidades cambian según la edad, el estado de salud y los hábitos de cada persona. Los expertos advierten que la somnolencia diurna persistente puede requerir una consulta con un profesional de la salud.

La presión de sueño se acumula y el café no reemplaza el descanso

La presión de sueño es la necesidad de descansar que aumenta mientras pasan las horas de vigilia. Puede entenderse como una carga biológica: cuanto más tiempo permanece despierto el organismo, más probable resulta que aparezca el cansancio. Durante la mañana, las señales que favorecen la alerta pueden compensar parte de ese proceso, pero esa capacidad pierde fuerza al avanzar el día.

Esa coincidencia permite entender por qué el bajón no debería interpretarse como pereza o falta de interés. La atención, la velocidad de reacción y la capacidad de sostener una tarea no se mantienen idénticas durante toda la jornada. El descenso de energía puede formar parte de una variación cotidiana de la vigilia, aunque su intensidad y frecuencia no son iguales en todas las personas.

La cafeína puede modificar de manera temporal la percepción de alerta, pero no sustituye el descanso nocturno. Su consumo tardío merece atención porque puede prolongar la activación en un momento en que el organismo se prepara para dormir.

Un estudio publicado en la revista Science Translational Medicine evaluó el efecto de la cafeína sobre el reloj circadiano. El trabajo observó que una dosis equivalente a un doble espresso, tomada tres horas antes del horario habitual de dormir, retrasó cerca de 40 minutos el ritmo de melatonina en participantes humanos. La melatonina es una hormona que participa en la preparación del organismo para el sueño.

Ese resultado no define una regla universal sobre el consumo de café, pero muestra que el horario forma parte de la relación entre cafeína y descanso. Cuando el cansancio vespertino se compensa de forma sistemática con estimulantes, el descanso nocturno puede quedar en segundo plano, aunque sigue siendo el componente que reduce la presión de sueño acumulada.

Las siestas breves y los horarios estables ordenan el ciclo de vigilia

Cuando aparece somnolencia durante la tarde, una pausa breve puede ofrecer un corte en la jornada sin desplazar por completo el horario del sueño nocturno. La duración importa: los descansos más extensos aumentan la posibilidad de despertar desde etapas profundas del sueño.

Despertar desde una fase profunda puede provocar inercia del sueño, una sensación transitoria de aturdimiento y menor agilidad mental. Por ese motivo, una pausa más corta puede resultar más compatible con la continuidad de las actividades de la tarde, sin que eso reemplace la necesidad de dormir de forma suficiente por la noche.

La regularidad contribuye a que el ciclo de sueño y vigilia conserve referencias estables. Acostarse y levantarse en horarios muy variables puede dificultar la organización de las señales de cansancio y alerta. Un descanso nocturno interrumpido puede volver más visible el descenso de energía del día siguiente, incluso cuando la cantidad total de horas parece adecuada.

La modorra de la tarde requiere atención cuando aparece con mucha intensidad, persiste pese a un descanso suficiente o interfiere con las actividades diarias. En esos casos, la consulta con un profesional puede ayudar a identificar si existe un problema de sueño u otro factor que requiera evaluación.

Fuente: https://www.infobae.com/salud/ciencia/2026/10/07/por-que-la-somnolencia-de-la-tarde-no-es-pereza-ni-culpa-del-almuerzo/

Comentarios