Por qué Panamá declaró su independencia de España el 28 de noviembre de 1821 y no en septiembre junto a Centroamérica
Panamá declaró su independencia de España el 28 de noviembre de 1821, dos meses después que Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, porque su administración colonial, sus ví...
Panamá declaró su independencia de España el 28 de noviembre de 1821, dos meses después que Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, porque su administración colonial, sus vínculos comerciales y su posterior decisión de integrarse a la Gran Colombia la apartaron del proceso iniciado el 15 de septiembre en el resto de la región.
Aquella fecha de septiembre marcó la firma del Acta de Independencia de América Central, con la que las cinco naciones rompieron más de dos siglos de lazos con el imperio español. Panamá, pese a su ubicación geográfica en Centroamérica, no fue incluida en esa declaración y demoró varias décadas más en constituirse como un Estado plenamente independiente.
La Feria de Portobelo funcionó entre 1606 y 1739 como centro de los intercambios comerciales anuales entre España y los territorios del Virreinato del Perú. Esa actividad convirtió al istmo en una ruta de tránsito ligada al mercado internacional y moldeó su estructura social, económica y política.
Una administración colonial separada del resto del istmoPanamá fue parte primero del Virreinato del Perú, que abarcaba gran parte de Sudamérica, y luego del Virreinato de Nueva Granada, integrado también por los actuales territorios de Venezuela, Colombia y Ecuador.
Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica pertenecían, en cambio, a la Capitanía General de Guatemala, subordinada al Virreinato de Nueva España.
Esa división política establecida por la Corona española explica diferencias culturales, económicas y políticas que se mantuvieron durante siglos.
El historiador Víctor Ortiz, del Instituto de Estudios Nacionales de la Universidad de Panamá, explicó a BBC Mundo que Panamá quedó vinculada administrativamente al sur del continente y no a Centroamérica.
La separación histórica también persiste en algunos símbolos y expresiones regionales. Todavía es habitual oír referencias a “los cinco países centroamericanos”, aunque la región está formada por siete naciones independientes, incluida Belice, de habla inglesa.
Las banderas de Honduras y los escudos de Nicaragua y El Salvador representan esa hermandad mediante cinco volcanes o cinco estrellas. “Eso obedece a la propia división político-administrativa que aplicó la corona española”, señaló Ortiz.
La importancia económica del territorio panameño reforzó esa distancia. “Lo que es hoy Panamá, a diferencia del resto de Centroamérica, era un territorio de mucha importancia para España, porque le servía de base para el comercio internacional”, recordó el historiador.
Panamá era un punto estratégico para la monarquía española por su conexión entre rutas comerciales. “Panamá hasta 1821 era un punto estratégico y neurálgico de la corona de España, lo que no pasaba con el resto de Centroamérica. Al ser una zona de tránsito estuvo muy ligado al mercado internacional y eso va a definir su estructura social, política y económica”, afirmó.
Para 1821, gran parte de Sudamérica —con mayor influencia cultural sobre Panamá— ya se había independizado de España, y las cinco naciones de la Capitanía General de Guatemala acababan de hacer lo mismo. Las tropas españolas sufrían derrotas en distintos puntos del continente.
“Para 1821 las tropas españolas estaban siendo vencidas en todo el continente y si Panamá no declaraba la independencia de forma autónoma, podría ser tomada por las tropas de Bolívar”, comentó Ortiz. Las élites dominantes optaron por separarse de España para conservar mayor capacidad de decisión sobre su futuro.
La adhesión a la Gran Colombia y la ruptura de 1903A comienzos de noviembre de 1821, Villa de Todos los Santos proclamó su independencia y generó temor de que el llamado se propagara hacia otras ciudades del país. “Eso aceleró que los grupos citadinos tomaran la decisión de separarse de España porque evidentemente había el temor de que tras ese grito de independencia, otras ciudades iban a hacer lo mismo”, indicó el académico.
Los sectores más ricos de la sociedad colonial panameña sobornaron a las tropas españolas para que abandonaran el territorio. La independencia se firmó sin casi disparar un tiro, poco más de dos semanas después de la proclamación de Villa de Todos los Santos.
La ruptura con España no dio lugar entonces a una república panameña. Mientras Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica se transformaron en repúblicas, los independentistas del istmo decidieron unirse a la Gran Colombia, el proyecto de unidad impulsado por Simón Bolívar que incluía los actuales territorios de Colombia, Ecuador y Venezuela.
La decisión respondía a los vínculos previos con el antiguo virreinato y al riesgo de una reconquista española. “Dada la importancia que tenía el territorio que hoy es Panamá para España, existía el peligro de que España quisiera reconquistarlo. En ese momento, en Panamá no había mucha población ni medios para combatir una guerra; entonces es cuando deciden unirse a la Gran Colombia”, explicó Ortiz.
El acta de independencia estableció que la unión con los territorios liberados por Bolívar era voluntaria, aunque los panameños defendieron la conservación de sus libertades económicas y políticas. La Gran Colombia se desintegró en 1831, y Panamá permaneció vinculada a la actual Colombia bajo diferentes nombres y organizaciones político-territoriales.
Las diferencias culturales con Colombia, descrita por Ortiz como una sociedad más conservadora, alimentaron la separación posterior. La ruptura, que en Colombia todavía es considerada una secesión respaldada por Estados Unidos —interesado en retomar la construcción del Canal—, creó una nueva república.
El 3 de noviembre de 1903, los mapas de América incorporaron a Panamá como una nación totalmente independiente, más de 80 años después de su separación de España.