Privados de libertad hacen historia al presentarse en el Estadio Nacional durante las fiestas patrias en Honduras
Por primera vez dentro de las celebraciones patrias de Honduras, un grupo de personas privadas de libertad subirá al escenario principal del Estadio Nacional José de la Paz Herrera “Chelato Ucl...
Por primera vez dentro de las celebraciones patrias de Honduras, un grupo de personas privadas de libertad subirá al escenario principal del Estadio Nacional José de la Paz Herrera “Chelato Uclés” para formar parte de los actos del 205 aniversario de la independencia.
La presentación estará a cargo de la Orquesta Musical Libertad, una agrupación formada por hombres y mujeres recluidos en el centro penitenciario de Támara y promovida por el Instituto Nacional Penitenciario (INP) como parte de sus programas de rehabilitación y reinserción social.
La actuación busca mostrar una faceta distinta del sistema penitenciario: la de internos que, a través de la música, participan en procesos de formación, disciplina y preparación para una futura reintegración a la sociedad.
El INP calificó la participación como una oportunidad sin precedentes dentro de las fiestas cívicas hondureñas.
En las horas previas a la jornada, la institución divulgó imágenes de los ensayos y pruebas de sonido realizadas por los integrantes de la orquesta en el Estadio Nacional, donde afinaron los últimos detalles antes de presentarse frente a miles de asistentes.
La dimensión del escenario convierte la actividad en algo más que una presentación artística. Los integrantes pasaron de ensayar dentro de un centro penitenciario a ocupar uno de los espacios de mayor visibilidad pública del país durante una de las celebraciones más importantes del calendario nacional.
La Orquesta Musical Libertad forma parte de una estrategia institucional basada en los principios de rehabilitación, reeducación y reinserción social, conocidos como las “3R”.
El modelo parte de la idea de que una persona privada de libertad no debe permanecer únicamente bajo custodia, sino también tener acceso a actividades que le permitan desarrollar capacidades, disciplina y herramientas para cuando recupere su libertad.
En ese proceso, la música puede convertirse en un espacio de aprendizaje, trabajo en equipo y responsabilidad.
No elimina las responsabilidades penales de quienes cumplen una condena, pero sí busca que el tiempo dentro de prisión pueda ser utilizado también para reducir factores asociados con la reincidencia y preparar una eventual reintegración social.
Los músicos saldrán temporalmente del centro penitenciario para participar en una celebración dedicada precisamente a la libertad e independencia nacional, una coincidencia que añade otra lectura al evento: personas que cumplen una pena interpretando música ante miles de hondureños durante la principal fiesta cívica del país.
La presentación también busca recordar que la reinserción no comienza el día en que un interno abandona una prisión. El proceso debe construirse desde antes mediante educación, capacitación, cultura y acompañamiento, de manera que exista una posibilidad real de reconstruir un proyecto de vida fuera del sistema penitenciario.
El impacto de la actividad dependerá, sin embargo, de que iniciativas como esta no se limiten a eventos extraordinarios.
Una presentación en el Estadio Nacional puede visibilizar el talento de los internos, pero una política de reinserción requiere continuidad, recursos y oportunidades posteriores.
Eso supone ampliar programas educativos, formación técnica, actividades productivas, apoyo psicológico y mecanismos que permitan que quienes recuperan su libertad encuentren oportunidades laborales y sociales.