Psicóloga salvadoreña explicó cómo la salud mental de los adultos repercute en toda la familia
Duelos, separaciones, cambios de residencia y dificultades laborales suelen ser la puerta de entrada a una consulta psicológica para los adultos. Detrás de esos hechos, muchas veces aparecen sín...
Duelos, separaciones, cambios de residencia y dificultades laborales suelen ser la puerta de entrada a una consulta psicológica para los adultos. Detrás de esos hechos, muchas veces aparecen síntomas de ansiedad, depresión o estrés que la persona no identifica en un primer momento.
Para la psicóloga salvadoreña Elizabeth Montes, atender la salud mental en la adultez puede repercutir en la salud física, los vínculos familiares y el bienestar de niños y adolescentes.
En diálogo con Infobae, la especialista advirtió que los adultos que no procesan sus emociones pueden trasladar ese malestar a sus relaciones más cercanas. En la práctica clínica, afirmó, que “es habitual atender a niños y adolescentes afectados por conductas reactivas, impulsivas o explosivas de los adultos con quienes conviven”.
La atención de la salud mental en adultos también puede tener efectos en la calidad de vida de sus hijos, nietos, parejas y otros integrantes del entorno familiar, según explicó Montes.
También vinculó el estrés crónico con manifestaciones físicas que requieren atención. Entre ellas mencionó migrañas, molestias gastrointestinales, dificultades en la recuperación física e infecciones recurrentes. Agregó que el malestar emocional puede complicar cuadros preexistentes, como hipertensión, diabetes o resistencia a la insulina.
“Cuando hay emociones desagradables que no se han resuelto, la calidad de vida se reduce”, advirtió. La profesional remarcó que esos efectos también pueden expresarse en dificultades laborales y conflictos interpersonales.
Los hombres y los adultos mayores enfrentan más barreras para pedir ayudaLa especialista sostuvo que actualmente persisten prejuicios culturales que dificultan el acceso a terapia, en especial entre los hombres y las personas adultas mayores. Según describió, algunos pacientes asocian la búsqueda de apoyo psicológico con debilidad, locura o incapacidad para resolver los problemas por cuenta propia.
“El expresarte no te hace débil”, planteó Montes al referirse a una idea que, según considera, condiciona la consulta en sectores de la población. En el caso de los hombres, indicó que ciertos mandatos sociales desalientan el llanto, la expresión de emociones y la conversación sobre el malestar personal.
Montes comparó la atención emocional con una consulta médica. “Así como una persona busca ayuda si le duele una pierna, el estómago o la cabeza, también necesita evaluación cuando hay un malestar emocional”, afirmó.
Entre las personas mayores, la resistencia puede aparecer bajo frases como “yo no estoy loco” o “he cargado esto toda mi vida”.
A su vez, la psicóloga enumeró señales que deben llamar la atención de familiares y allegados. “Cuando la persona ya no quiere comer, se aísla o deja de atender su higiene personal, la familia debería consultar lo antes posible”, indicó.
La especialista afirmó que las mujeres continúan siendo quienes más acuden a terapia en El Salvador, aunque percibe una mayor asistencia de hombres en los últimos años. Atribuyó ese cambio a la circulación de información sobre síntomas emocionales y a las derivaciones de médicos que detectan manifestaciones físicas asociadas al estrés o la ansiedad.
La psicóloga también aclaró que buscar síntomas en internet no reemplaza una evaluación psicológica. Su recomendación es usar esa información como una orientación inicial y luego consultar a una persona calificada que pueda determinar el origen y el alcance del malestar.
Montes reconoció que el acceso económico continúa siendo una de las principales limitaciones para iniciar y sostener un tratamiento psicológico en El Salvador. Un proceso puede requerir tres, seis, 12 o más sesiones, de acuerdo con el diagnóstico y la evolución de cada paciente.