Qué es el gen MTHFR que un especialista en biología humana vincula con la energía y la longevidad
El gen MTHFR, presente en aproximadamente el 46% de la población mundial, compromete la capacidad del organismo para procesar el folato, advir...
El gen MTHFR, presente en aproximadamente el 46% de la población mundial, compromete la capacidad del organismo para procesar el folato, advirtió Gary Brecka en un episodio reciente del podcast Ultimate Human.
La mutación en el gen MTHFR (metilentetrahidrofolato reductasa) deteriora el metabolismo del ácido fólico, lo que impide que el organismo lo convierta en la forma activa que puede utilizar.
Según Brecka, las consecuencias de esta deficiencia incluyen mayor incidencia de ansiedad, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y abortos espontáneos, síntomas que frecuentemente no se asocian con un origen genético tratable.
“Las personas no están rotas, simplemente tienen una deficiencia”, afirmó el especialista, quien describió la mutación como fácil de corregir una vez identificada. El mecanismo es sencillo: quienes portan la variante no deberían consumir ácido fólico sino metilfolato o 5-MTHF, la forma biodisponible que el organismo sí puede aprovechar directamente. Las mujeres en etapa gestacional, en particular, deben optar por vitaminas prenatales metiladas.
El ácido fólico añadido a los alimentos no ocurre en la naturalezaBrecka trazó una distinción entre el folato —presente de forma natural en los alimentos— y el ácido fólico, un compuesto sintetizado en laboratorio por primera vez en 1943. Desde 1993, varios gobiernos ordenaron añadir ácido fólico a toda la cadena de granos procesados: panes, cereales, harinas y pastas llevan este compuesto aplicado de forma obligatoria.
“Nunca me van a convencer de que un nutriente que ni siquiera sintetizamos en un laboratorio hasta los años 40 es esencial para un embarazo saludable”, planteó. Para quienes tienen la mutación MTHFR, ese ácido fólico añadido no solo resulta inútil, sino que puede acumularse sin procesarse. La solución es reemplazar cualquier suplemento de ácido fólico por metilfolato, independientemente de si el médico tratante indicó la versión sintética.
El rango óptimo de vitamina D3 casi duplica el mínimo clínico aceptadoOtro nutriente en el protocolo de longevidad que describe Brecka es la vitamina D3. El rango clínicamente considerado normal va de 30 a 100 nanogramos por decilitro, pero el biólogo señaló que 30 nanogramos por decilitro equivalen a una deficiencia clínica en la práctica. Según la evidencia que citó, el punto óptimo se ubica entre 60 y 80 nanogramos por decilitro, nivel que asoció con una reducción del riesgo de cáncer de mama en mujeres.
Recomendó un mínimo de 5.000 unidades internacionales (UI) diarias, incluso para quienes reciben luz solar suficiente, y subrayó que la D3 no debe tomarse de forma aislada. “La vitamina D3 es una molécula de transporte de calcio, y la K2 determina si ese calcio llega al hueso o se deposita en la pared arterial”, explicó, insistiendo en que ambos nutrientes deben combinarse siempre.
El protocolo matutino de suplementosLa rutina de Brecka al despertar incluye tres componentes mezclados en agua: una medida de Perfect Amino con los nueve aminoácidos esenciales y dos pastillas de hidrógeno molecular H2 Tab —que liberan gas hidrógeno a 13 partes por millón—.
Explicó que los aminoácidos esenciales son la materia prima de músculos, ligamentos, tendones y células del sistema inmune, y que el organismo humano no puede sintetizarlos de forma autónoma.
Sobre el hidrógeno molecular, Brecka fue enfático: “El descubrimiento del rol del gas hidrógeno en el cuerpo humano puede ser el mayor descubrimiento de nuestro milenio”. Citó evidencia sobre su efecto en la inflamación, el daño muscular diferido, la reparación de tejidos y el equilibrio redox, además de aplicaciones tópicas en condiciones como eczema y psoriasis.
La ausencia de ultraprocesados, el único denominador común de las dietas longevasEn materia de alimentación, Brecka rechazó la idea de que alguna dieta dogmática prolongue la vida. Analizó regiones del mundo con alta expectativa de vida y encontró dos denominadores comunes: la ausencia de alimentos ultraprocesados y la falta de adscripción rígida a un patrón alimentario único. Hay zonas con alto consumo de carbohidratos y larga vida, otras con alto consumo de carne y resultados similares.
“La respuesta para extender la vida es la ausencia de alimentos procesados”, planteó. Su propia dieta incluye huevos de pastoreo, carnes de animales alimentados a pasto, pollo de granja libre, verduras salteadas en mantequilla y carbohidratos de absorción lenta como batata, arroz integral y pan de masa madre.
Mencionó la zona mediterránea como ejemplo de alto consumo de grasas saludables —hasta un litro de aceite de oliva por persona por semana— con alta expectativa de vida.
La respiración como herramienta de regulaciónBrecka incluyó el trabajo respiratorio entre las herramientas de mayor impacto para la salud, precisamente porque es gratuita y portable. El sistema nervioso autónomo opera en dos estados: el simpático —vinculado al estrés y la alerta— y el parasimpático —asociado al descanso y la digestión—. La respiración controlada permite transitar de uno a otro de forma deliberada.
Por las mañanas practica tres rondas de cinco respiraciones profundas al estilo Wim Hof con apneas prolongadas entre cada ronda. Por las noches recurre a exhalaciones largas y lentas —denominadas suspiros fisiológicos— para activar el estado parasimpático. “Cuanto más larga es la exhalación, mayor es el impacto sobre la relajación”, sostuvo.