Qué es la encefalopatía traumática crónica, la enfermedad que detectaron en el cerebro de Marshawn Kneeland tras su muerte
En la madrugada del 6 de noviembre de 2025, el exjugador de los Dallas Cowboys, Marshawn Kneeland, fue hallado muerto tras protagonizar una persecución policial a alta velocidad en Texas. Aquella ...
En la madrugada del 6 de noviembre de 2025, el exjugador de los Dallas Cowboys, Marshawn Kneeland, fue hallado muerto tras protagonizar una persecución policial a alta velocidad en Texas. Aquella jornada, el ala defensivo de la NFL de 24 años eludió a los agentes tras cometer una infracción de tránsito. Luego de esquivar los efectivos policiales, huyo a pie y envío una serie de mensajes de despedida a personas cercanas. A las horas fue encontrado sin vida por una herida de bala autoinflingida.
Semanas más tarde, la familia del deportista donó su cerebro al Centro CTE de la Universidad de Boston para su análisis. Los estudios post mortem, revelados en la última semana, confirmaron que el joven padecía encefalopatía traumática crónica (CTE) en etapa 1, una enfermedad cerebral vinculada a traumatismos repetidos en la cabeza, habitual en deportes de contacto como el fútbol americano. Así lo fue informado tanto por la familia como los investigadores de la universidad en un comunicado citado por NBC News.
Marshawn Kneeland padecía encefalopatía traumática crónicaLa encefalopatía traumática crónica (CTE) es una enfermedad cerebral progresiva causada por impactos repetidos en la cabeza, la cual ya ha sido analizada en jugadores de fútbol americano o boxeadores. Esta afección solo puede diagnosticarse de manera definitiva tras el fallecimiento, mediante el análisis del tejido cerebral. Entre sus síntomas más frecuentes en fases iniciales se encuentran cefaleas, dificultades de concentración, alteraciones del ánimo, impulsividad y, en algunos casos, tendencias depresivas o agresivas. Con el avance de la enfermedad, pueden aparecer problemas de memoria, deterioro cognitivo y, en etapas finales, demencia.
El Centro CTE de la Universidad de Boston, referente mundial en la investigación de esta patología, fue el encargado de analizar el cerebro de Marshawn Kneeland tras su muerte. Los resultados revelaron que el exjugador se encontraba en la primera de las cuatro etapas, el nivel más temprano de la enfermedad. En esta fase, los síntomas pueden ser sutiles, como dolores de cabeza y pérdida de atención o concentración, según explicó la directora del centro, la Dra. Ann McKee.
Según los investigadores, el caso del ala defensiva se suma a los de otros atletas jóvenes en los que se ha detectado CTE en estudios post mortem. El centro ha identificado esta enfermedad en casi la mitad de los deportistas menores de 30 años que han sido analizados tras su fallecimiento. La familia de Kneeland y los especialistas subrayaron que la investigación ayuda a comprender mejor el impacto de los traumatismos repetidos en la cabeza y a visibilizar los riesgos que enfrentan quienes practican deportes de alto contacto.
En personas jóvenes, suelen predominar los síntomas anímicos y conductuales, como cambios de humor, impulsividad, ansiedad, apatía, paranoia y, en algunos casos, ideación suicida, indica un estudio publicado en National Library of Medicine. Por el contrario, en adultos mayores, la enfermedad se manifiesta principalmente con deterioro cognitivo y problemas en la función ejecutiva.
La incidencia de CTE es notablemente mayor en quienes han estado expuestos a impactos craneales repetidos y se ha establecido una relación dosis-respuesta entre los años acumulados de práctica deportiva y la gravedad de las secuelas neurológicas futuras. Por lo tanto, los autores explican que existe un mayor riesgo de suicidio entre los subgrupos de pacientes con síntomas conductuales predominantes.
En tanto, un metaanálisis de 2021, desarrollado por la Facultad de Medicina de Harvard y el centro CTE de la Universidad de Boston, reveló que los jugadores de la NFL tienen más de cuatro veces de probabilidades de desarrollar ELA que otros hombres.
Antecedentes de la CTE en la NFLUno de los casos más famosos en la historia de la NFL es el de Aaron Hernández, ala cerrada con un futuro prometedor por delante. El jugador ,que por entonces se desempeñaba en New England Patriots, fue acusado, arrestado y posteriormente condenado por homicidio, lo que lo llevó a pasar sus últimos años en prisión. Tras atravesar cuatro años tras las rejas, el exjugador se quitó la vida y su cerebro fue examinado en secreto por especialistas de la Universidad de Boston.
La autopsia reveló que padecía encefalopatía traumática crónica (CTE), con un daño cerebral inusualmente severo para alguien de su edad, equiparable al de una persona de 60 años. Los especialistas identificaron síntomas como agresividad, depresión, deterioro cognitivo y pérdida de control emocional.
Otro caso es el de Junior Seau, uno de los linebackers más reconocidos en la historia de la liga. A los 43 años, tras su pasado en San Diego Chargers (hoy Los Angeles), Miami Dolphins y New England Patriots, se quitó la vida a través de un disparo en el pecho. El Instituto Nacional de Salud confirmó que padecía la condición cerebral y motivó a continuar investigando este tipo de casos en el entorno deportivo americano.
Jovan Belcher, linebacker de Kansas City, protagonizó uno de los hechos más trágicos en 2012. El deportista asesinó a Kasandra Perkins, mamá de su hija, y posteriormente se suicidó en el estacionamiento de Arrowhead Field, el estadio del equipo ubicado en Misuri. Luego del análisis, investigadores confirmaron signos de CTE, relacionados con sus problemas conductuales, episodios de agresividad y deterioro emocional.
De este modo, la encefalopatía traumática crónica (CTE) ha dejado una huella profunda en la vida de varios exjugadores de la NFL, asociándose con conductas autodestructivas y episodios de violencia. Los hallazgos médicos impulsaron nuevas investigaciones y el diagnóstico post mortem se ha convertido en clave para comprender los riesgos ocultos de los deportes de contacto.
En Estados Unidos, existe la Red Nacional de Prevención del Suicidio para pedir ayuda, puedes llamar al 1-888-628-9454 o al 1-800-273-8255, la línea del Servicio Nacional de Prevención del Suicidio, para hablar con alguien que te brindará apoyo gratuito y confidencial las 24 horas del día, los siete días de la semana. Los CDC también recomienda sus propias políticas, programas y prácticas de prevención.
Línea de prevención del suicidio en Argentina: el Centro de Asistencia al Suicida ofrece orientación y apoyo. Tienen una línea de prevención del suicidio disponible al teléfono 135 (línea gratuita) o al (011)5275-1135 y 0800 345 1435 para llamadas desde todo el país.
En México, para aquellos que buscan ayuda o asistencia en relación al suicidio, existe la Línea de la Vida: 800-911-2000, este servicio es gratuito y está disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
En Colombia, la Línea de la Vida brinda apoyo emocional a individuos que enfrentan crisis de suicidio o angustia. Este servicio está disponible en varias ciudades del país. En Bogotá, se puede contactar a través de la línea 106 o vía WhatsApp al 3007548933. Barranquilla cuenta con la línea 339 99 99, mientras que en Medellín se dispone de la Línea Amiga al 444 44 48. En Cali, al igual que en Bogotá, la línea de atención es el 106. Estas líneas ofrecen una respuesta inmediata a quienes necesitan ayuda en momentos críticos.
En Perú, el Ministerio de Salud (Minsa) ofrece apoyo emocional a través de la Línea 113 Salud, accesible nacionalmente por teléfono, WhatsApp o Telegram en los números 955557000 y 952842623.
En España, el Ministerio de Sanidad ha establecido la Línea 024 para la atención a la conducta suicida.