“Quería volver a empezar y arriesgarme”: Sting recordó por qué dejó The Police en su mejor momento
Sting fue invitado al pódcast estadounidense SmartLess, donde repasó s...
Sting fue invitado al pódcast estadounidense SmartLess, donde repasó sus orígenes, defendió la importancia del juego en la música y reflexionó sobre la creatividad en tiempos de tecnología. Durante la conversación, el músico británico compartió anécdotas de su carrera, habló sobre el valor del jazz, la función de las letras absurdas y los cambios que trajo la transformación digital en la música.
Con humor y autocrítica, Sting abordó temas como la autenticidad, la emoción y la biografía personal, así como el desafío que plantea la inteligencia artificial, asegurando que estos elementos siguen siendo insustituibles en la era digital.
Sting, la identidad y el origen musicalLa conversación comenzó con el recuerdo de la infancia de Sting en Wallsend, al noreste de Inglaterra. Vendía periódicos y cantaba para llamar la atención de los trabajadores del astillero: “Ese fue mi primer trabajo como cantante”, rememoró. Su vínculo con la guitarra surgió cuando un familiar emigró y dejó el instrumento en casa.
“Lo reconocí como un amigo para toda la vida, y también como mi pasaporte para salir de allí”. Subrayó el papel simbólico del río y los barcos en su formación: “Mi comunidad me otorgó identidad, ética de trabajo y el deseo de ver el mundo. Sentía una deuda de gratitud con quienes me educaron”. Además, su madre era pianista y contribuyó a su desarrollo auditivo y musical.
El arte de reinventarse y la apuesta por la sorpresaAntes de fundar The Police, Sting fue maestro en un pueblo minero. “Enseñaba a niños de 11 años y sabía que, si no dejaba la docencia entonces, me quedaría atrapado”, relató en SmartLess. Arriesgarse implicó mudarse a Londres con apenas un número de teléfono y su familia.
“Era un salto al vacío. Tenía que intentarlo para no quedarme atado para siempre”. Sobre la disolución de The Police en pleno éxito, explicó: “Siendo parte de la banda más importante del mundo, todo lo que sigue serían retornos decrecientes. Quería volver a empezar y arriesgarme”. Atribuyó su evolución creativa a rodearse de músicos de alto nivel: “Siempre busqué tocar con quienes son mejores. Así me esfuerzo por mejorar”.
Sobre su proyecto Sting 3.0, subrayó: “Reduje las canciones a su esqueleto, solo guitarra, bajo, batería y voz. Comprobé que siguen siendo sólidas, sin adornos”.
Jazz y sofisticación: la alegría de lo complejoCuando le preguntaron por el jazz, Sting recordó su primer contacto con el género. Un compañero le dio un álbum de Thelonious Monk y le advirtió: “No te va a gustar hoy, escúchalo varias veces”.
Al tercer día, se abrió una parte de su cerebro, contó en SmartLess. Sostiene que el jazz requiere un oído entrenado: la satisfacción aumenta porque se captan ritmos y melodías complejas, y no se produce cansancio tan rápido como con lo sencillo. Explicó cómo los compases inusuales, como el 7/8, exigen una disposición cerebral diferente.
La defensa de las letras absurdas en la músicaEn respuesta a quienes critican el sinsentido en ciertas letras, Sting defendió la tradición lúdica en la música popular. “Canciones como Doo doo doo, da da da o Hey nonny nonny no forman parte esencial de la alegría colectiva”, afirmó en SmartLess.
Según Sting, estas frases poseen valor simbólico y cultural: no son triviales; cumplen una función y, con frecuencia, encierran significados más profundos de lo que aparentan. Subrayó la importancia de estas formas tanto en su repertorio como en la historia del pop.
El arte de sorprender y el futuro según StingMostró optimismo sobre el valor de la experiencia en vivo: “El perfeccionismo digital hace que el arte humano tenga aún más sentido”. Añadió su nostalgia por el vinilo: “Echo de menos el siseo de los discos. El silencio digital resulta inquietante. Antes, abrir un álbum era sumergirse en un mundo completo”.
Sting alertó sobre el riesgo de convertir la música en mera mercancía y remarcó que la conexión humana es el núcleo insustituible de la creatividad.
Sting concluyó insistiendo en la necesidad de la novedad y el asombro tanto en la música como en la vida. Sostuvo que la creación artística nunca puede dejar de buscar la sorpresa, y que su horizonte personal sigue orientado por la curiosidad.