Resistencia a la insulina y envejecimiento biológico: cómo puede afectar el estado de las células y los órganos
Una alteración metabó...
Una alteración metabólica que suele pasar inadvertida puede acelerar el desgaste de las células y elevar la vulnerabilidad de órganos como el corazón o el cerebro. La resistencia a la insulina fue uno de los ejes de la conversación entre el médico Will Cole y el biólogo humano Gary Brecka, en un episodio del podcast Ultimate Human.
Cole, especialista en salud celular, sostuvo que el deterioro no depende únicamente de la edad cronológica. Durante la entrevista, vinculó el envejecimiento biológico con la alimentación, el estrés, la calidad del sueño, la exposición a contaminantes y la capacidad de cada organismo para regular procesos metabólicos.
Envejecimiento acelerado de órganos sin síntomas evidentesEl médico planteó que algunas personas pueden registrar un envejecimiento acelerado de órganos específicos sin tener síntomas evidentes. Según explicó, las células que forman el cerebro, el corazón, los ovarios u otros tejidos pueden perder parte de su capacidad de funcionamiento antes de que aparezca una enfermedad diagnosticable.
“Hay personas de veinte, treinta y cuarenta años que tienen células de adultos mayores y ni siquiera lo saben”, afirmó Cole. El especialista aludió a investigaciones que, según relató, identificaron diferencias en la velocidad de envejecimiento entre órganos de una misma persona.
Mencionó un estudio que, de acuerdo con su exposición, detectó que una de cada cinco personas mayores de 50 años tenía al menos un órgano que envejecía a mayor velocidad que los demás.
También citó otra investigación publicada en Nature sobre datos del Biobanco del Reino Unido y de Estados Unidos, que asoció las generaciones nacidas después de 1965 con un ritmo de envejecimiento más rápido frente a cohortes anteriores a la misma edad.
Para el médico, ese escenario exige observar el estado metabólico e inflamatorio con mayor detalle, incluso en quienes mantienen rutinas de ejercicio y una dieta basada en alimentos poco procesados.
La resistencia a la insulina y su papel en el deterioro celularLa resistencia a la insulina ocupó un lugar central en la explicación de Cole. El médico sostuvo que este trastorno metabólico funciona como “gasolina” para el envejecimiento celular y puede contribuir al deterioro progresivo de órganos específicos.
Durante la entrevista en el podcast afirmó que “hasta el 93% de Estados Unidos es resistente a la insulina”. Esa cifra fue mencionada dentro de su planteo sobre la necesidad de detectar alteraciones metabólicas antes de que se traduzcan en problemas de salud más visibles.
Cole enumeró algunos valores que, según su práctica en medicina funcional, pueden servir para una evaluación inicial. Mencionó la glucosa en ayunas, la hemoglobina glicosilada, los triglicéridos y el colesterol HDL. Detalló que busca una glucosa inferior a 90, una hemoglobina glicosilada por debajo de 5,5, triglicéridos menores de 100 y un HDL superior a 59.
También incluyó entre los indicadores la proteína C reactiva de alta sensibilidad y la homocisteína, dos marcadores asociados a inflamación y riesgo cardiovascular. Aclaró que estos resultados no permiten medir por sí solos el envejecimiento de cada órgano, aunque pueden aportar información sobre el estado general del organismo.
Salud intestinal, sueño y ritmos biológicosLa conversación avanzó sobre el papel de la salud intestinal. Cole describió la barrera digestiva como una capa de células susceptible a cambios en su permeabilidad. Según su explicación, cuando esa protección se altera, pueden atravesarla proteínas alimentarias sin digerir y toxinas bacterianas, lo que favorecería una respuesta inflamatoria sistémica.
El médico remarcó que una alimentación considerada saludable no genera el mismo efecto en todas las personas. Sugirió que quienes presentan malestares digestivos podrían necesitar ajustes temporales, como preparaciones de fácil digestión, vegetales cocidos, infusiones o períodos de descanso nocturno sin ingesta de alimentos.
Brecka señaló que alimentos fermentados como el chucrut y el kimchi pueden favorecer la regularidad intestinal en algunas personas. Cole advirtió que esos productos pueden ocasionar molestias en quienes tienen intolerancia a la histamina o alteraciones digestivas específicas.
Ambos también abordaron la relación entre el sueño, el uso de pantallas y los ritmos biológicos. Cole afirmó que la exposición constante a luz artificial puede alterar los relojes celulares y dificultar los procesos de recuperación.
Estrés, contaminantes y herramientas de reparación celularCole atribuyó relevancia al impacto del estrés prolongado y de experiencias emocionales no resueltas. “Las células no pueden diferenciar entre una amenaza fisiológica y una amenaza mental, emocional o espiritual”, sostuvo.
Como herramientas prácticas, propuso identificar si una situación de tensión puede cambiarse, abandonarse o aceptarse. “Cámbiala, déjala o acéptala”, resumió. También recomendó la escritura diaria durante 20 minutos para expresar pensamientos que no suelen compartirse con otras personas.
En relación con el ambiente, el médico mencionó la exposición a moho, pesticidas, metales pesados, microplásticos y sustancias químicas persistentes. Planteó que estos elementos pueden sumarse a una carga biológica ya elevada por el estrés, la mala calidad del descanso o los problemas metabólicos.
Cole citó el ayuno, la actividad física, la sudoración y el consumo de alimentos ricos en compuestos vegetales, como frutos rojos, granada, té verde, aceite de oliva extra virgen, hierbas y brotes de brócoli, dentro de las estrategias que asoció con la reparación celular.