Si despiertas con ojos secos, ardor y visión borrosa, podrías estar haciendo esto mientras duermes sin saberlo
Levantarse con ardor en los ojos, enrojecimiento, sensación de tener algo dentro de ellos o una ...
Levantarse con ardor en los ojos, enrojecimiento, sensación de tener algo dentro de ellos o una visión borrosa que desaparece después de unos minutos puede resultar incómodo y desconcertante. Aunque estas molestias suelen asociarse con el cansancio o las largas horas frente a una pantalla, también pueden aparecer por lo que sucede con los párpados durante el descanso.
Una de las posibles causas es el lagoftalmos nocturno, una alteración que impide que los párpados se cierren completamente mientras una persona duerme. La abertura puede ser apenas perceptible y, precisamente por eso, muchas personas desconocen que mantienen los ojos parcialmente abiertos durante la noche.
Según información difundida por la Agencia Andina, cerca del 20 % de la población puede presentar algún grado de apertura ocular mientras duerme. El problema adquiere relevancia en el Día Mundial de la Visión, que se conmemora este 8 de octubre, debido a que mantener la córnea expuesta durante horas puede favorecer la pérdida de humedad y causar lesiones en la superficie del ojo.
La razón por la que los ojos pueden amanecer secos después de dormirLos párpados cumplen una función protectora incluso cuando una persona está dormida. Al permanecer cerrados, ayudan a conservar la película lagrimal que mantiene hidratada la superficie ocular. Si queda una pequeña abertura durante la noche, el aire entra en contacto con la córnea de manera continua.
La consecuencia principal es una evaporación más rápida de las lágrimas. A diferencia de lo que ocurre durante el día, mientras dormimos no existe un parpadeo constante que permita distribuir nuevamente la película lagrimal sobre el ojo. Por ello, varias horas de exposición pueden provocar que la superficie ocular amanezca considerablemente más seca.
La revista médica Cornea, citada por el medio, relaciona la exposición prolongada con un mayor riesgo de queratopatía por exposición y microlesiones en el epitelio corneal. La Tear Film & Ocular Surface Society también advierte sobre la pérdida de estabilidad de la película lagrimal asociada con un cierre palpebral insuficiente.
Gabriela Quezada, médica oftalmóloga y asesora de Laboratorios Lansier, explicó que la molestia puede intensificarse al despertar. El primer parpadeo entra en contacto con una superficie ocular reseca y puede generar fricción, pequeñas abrasiones e incomodidad visual.
¿Cómo puedes darte cuenta de que duermes con los ojos abiertos?El lagoftalmos nocturno puede pasar inadvertido porque la persona afectada no tiene forma de observarse mientras duerme. Una señal frecuente consiste en presentar molestias oculares al despertar de manera repetida, especialmente cuando desaparecen progresivamente durante la mañana.
La observación de otra persona también puede ayudar. Un familiar o la pareja podría notar que los párpados permanecen ligeramente separados mientras la persona duerme. En otros casos, la condición aparece durante una consulta cuando el especialista evalúa el movimiento y el cierre de los párpados.
Existen, además, situaciones que pueden favorecer el cierre incompleto. Entre ellas se encuentran algunas alteraciones de los párpados, el ectropión, determinadas lesiones cicatriciales, la parálisis facial y la orbitopatía tiroidea.
Por eso, los síntomas matutinos persistentes merecen atención. Si el ojo seco, el enrojecimiento, el ardor o la visión borrosa aparecen de forma recurrente, un examen oftalmológico puede establecer si existe un problema de cierre palpebral y revisar si la córnea presenta algún daño.
Estas medidas pueden ayudarte a proteger los ojos mientras duermesUna de las alternativas mencionadas por la especialista consiste en utilizar lubricantes oftálmicos de alta viscosidad, como geles o ungüentos, antes de acostarse. Su permanencia sobre la superficie ocular es mayor que la de las gotas acuosas y puede ayudar a mantener la zona protegida durante el sueño.
El ambiente de la habitación también puede influir. Dormir con un ventilador o aire acondicionado dirigido directamente hacia el rostro favorece la evaporación de la lágrima. Evitar esa corriente de aire puede reducir la exposición de la superficie ocular a condiciones que intensifican la sequedad.
Otra medida consiste en mantener una adecuada higiene de los párpados, especialmente antes de dormir. Retirar el maquillaje y limpiar correctamente el borde palpebral ayuda a evitar la acumulación de secreciones y grasa. En determinados casos, los especialistas pueden recomendar antifaces anatómicos o sistemas de protección nocturna para conservar la humedad.
La elección del tratamiento depende de la causa y del grado de cierre incompleto. Por ello, si las molestias se repiten, resulta recomendable consultar con un oftalmólogo para evaluar la córnea y los párpados. La atención temprana puede evitar que una irritación persistente evolucione hacia lesiones que afecten la calidad de la visión.