Tiene máximas para encontrar el amor, un hombre las quebró y hoy está en duda: ¿Rompo de nuevo mis reglas?
Juli, la protagonista de esta historia, tiene varios dichos y reglas en su manual de cómo encontrar el amor, y aunque para todas las sentencias halló alguna que otra excepción a la regla, en su ...
Juli, la protagonista de esta historia, tiene varios dichos y reglas en su manual de cómo encontrar el amor, y aunque para todas las sentencias halló alguna que otra excepción a la regla, en su caso, intentar ignorar alguna de ellas nunca le dio resultado.
Hay una regla que tuvo desde un comienzo: nunca meterse con un hombre casado, algo que siempre respetó y espera seguir haciéndolo: “Es una cuestión de hermandad con mi género y de principio básico para mí en la vida: no hagas lo que no quisieras que te hagan”, dice al respecto.
En su manual imaginario hay otras reglas que alguna vez se impuso y que sí logró quebrar de diversas formas, sutiles o evidentes, y que no han hecho más que colaborar con el fortalecimiento de sus convicciones en el presente. Sin embargo, hay un hombre que traspasó varios de sus límites autoimpuestos, la hizo dudar, y hoy sigue en su vida jugando con sus pensamientos.
¿El verdadero amor en un bar?`Nunca vas a encontrar el verdadero amor en un bar´. La regla la escuchó hace años cuando tendría unos 18 o 19, en alguna charla de bar con amigas. ¿Sería tan así? A los 20, Juli comenzó un noviazgo largo con un chico que conoció en la facultad, y no pudo poner a prueba este principio hasta sus 26, cuando la relación llegó a su fin.
Por eso tiempos, las salidas con amigas se hicieron frecuentes. El grupo de solteras era grande, y los bares todavía estaban en auge: Kilkenny, John John, Shamrock y El Único, el lugar donde conoció a Rodrigo.
“Al amor no lo encontrás en un bar porque ahí la gente suele ir a buscar diversión y un enganche pasajero. Hay mucho alcohol, lo que también contribuye a enmascarar a las personas y a que no te tomen en serio”, sostiene Juli al respecto.
Sin embargo allí estaba él, con su sonrisa encantadora, sus pasos de baile alegres (se corrían las mesas para bailar) y su conversación fluida: “No me acuerdo de qué hablamos, pero nos reímos mucho”, rememora ella.
Juli y Rodrigo hicieron más que reírse esa noche, compartieron un taxi y terminaron entre las sábanas.
No te acuestes en la primera cita...`Si buscás amor verdadero nunca te acuestes con un hombre en la primera cita´. Esta máxima, un clásico de manual, solía traer muchas discusiones entre las amigas. Ninguna lo había vivenciado de forma directa, pero siempre había una que tenía el cuento de la amiga de la prima que tuvo ese desliz y después terminaron casados. Para Juli era ley, pero esa noche, tal vez porque creía que no estaba buscando amor, rompió este principio.
O quizás fue porque la noche parecía mágica, porque se había reído como nunca o porque Rodrigo era sencillamente tan lindo, que no pudo resistirse: “O tal vez fue la cerveza, y por eso volvemos al punto uno: no se encuentra el verdadero amor en un bar”.
“La cuestión es que nos volvimos a ver al fin de semana siguiente”, continúa Juli. “No sé cómo es ahora, pero en esos tiempos se usaba mucho eso de hacerte habitué de un lugar, así que ni fue necesario hablar en la semana, simplemente nos volvimos a cruzar al viernes siguiente y, una vez más, nos fuimos juntos del bar”.
Esperando una invitación`Si nunca te invita a una cita formal no hay interés real´. La frase solía repetírsela Juli a una de sus mejores amigas, cuando ella lloraba por los rincones a causa del chico que nunca la tomaba en serio y estaba repleto de ambigüedades.
Tras un mes de encuentros en el bar y posteriores `escapadas´, Juli recibió por primera vez un mensaje de texto un jueves que decía: ¿Querés venirte a casa? Ella, que hacía unos días había empezado a sentirse enamorada, no dudó en decirle que sí, ¿pero valía como cita formal? No, eso en su manual implicaba que la invite a salir a algún lado.
“Pero yo ya estaba entregada, me gustaba mucho, entonces fui”, revela Juli. “Así como también fui a la semana siguiente y a la otra, e incluso más adelante me llegó el mensaje de si nos encontrábamos en otro lugar al de siempre para después ir a su casa. En todos los casos accedí, lo quería disfrazar como citas, me mentía a mí misma, pero la verdad es que nunca se sintieron como invitaciones formales”.
Salir de las penumbras`Si nunca te quiere ver de día no te toma en serio´. Esa era una obvia en el manual de Juli y sus amigas. ¿Cómo conocerse de verdad, bajo otra luz, si siempre hay música, voces fuertes y alcohol de por medio? Lo mejor para ellas era el hombre que te invitaba a dar un paseo por la costanera, hacer alguna actividad como recorrer un lindo barrio, tomar un helado, después tal vez ir al teatro y a comer afuera: `un poco de originalidad, por favor´, solían decir entre ellas.
“Bueno, acá también quedé confundida, porque Rodrigo tenía una pizzería café con el primo y a veces me decía que pase a verlo después del trabajo y tomábamos un café”, cuenta Juli.
“De alguna manera, una cosa llevó a la otra y salíamos a otros lugares, nos veíamos cuando terminaba el día, y todo parecía ir de maravillas, el único detalle era que nada parecía intencional, todo era como que se daba”.
Los amigos y el amor`Si no te presenta a sus amigos no te tiene para un amor en serio´. Con sus amigas, Juli solía hablar mucho de esto: para ellas si el hombre que te gustaba te presentaba con sus amigos, significaba que sentía una especie de orgullo de vos y, más importante aún, que les hablaba de vos.
Para esta cuestión, la joven también tenía su manera de autoconvencerse. Había conocido a sus amigos desde el primer día aquella vez en el bar, los había vuelto a ver, todos sabían quién era ella y, ¿de qué se tenía que preocupar?
“Tal vez del hecho de que no estaba incluida en los asados con amigos, o alguna salida con sus novias, pero estaba segura de que con el tiempo se iba a dar”, reflexiona Juli, que cuando notó que ya hacía seis meses que se estaban viendo, empezó a sentir que su relación parecía moverse en círculos, sin ninguna dirección.
Es tiempo de dejar de perder el tiempo`Si ya se ven hace muchos meses y no hay charla de exclusividad y amor, es tiempo de dejar de perder el tiempo´. ¿Cuánto tiempo debemos invertir en alguien para darnos la oportunidad de que crezca el amor? Para Juli, que lo podía ver en sus amigas, existía un punto donde se volvía evidente que la cosa no iba para ningún lado. Su madre siempre le decía que una relación se basa en tres pilares: respeto, confianza, y tener siempre ganas de proyectar algo nuevo juntos.
“Primero se proyecta verse para una cita, después las que siguen, después una relación de novios con su etapa de conocimiento profundo, después convivencia, más tarde metas en común como hijos, emprendimientos, o sueños como lugares a dónde viajar juntos o construir una casa. Lo que sea, decía mami, pero proyectar. Acá, con Rodri, ya no salíamos de su casa, el bar, su pizzería y de nuevo su casa”.
“Una noche, en un ataque de sincericidio, le dije que me había enamorado”, confiesa Juli. “Quedó mudo, después se hizo el distraído y al rato le pregunté si me había escuchado. Me contestó que nos conocíamos demasiado poco como para que pudiera sentir tanto. Nos dejamos de ver, me partió el corazón. Estuve mucho tiempo preguntándome qué había hecho mal, por qué no me eligió. Al final, la respuesta tal vez está en mis propias reglas”.
Lo que la vida separó ¿que las redes no lo una?`Lo que la vida separó, que Facebook/ Instagram no lo una´. Esta máxima actual es ley para Juli, aunque menos para sus amigas, que acá es donde conocen más casos de la prima de la amiga.
Para Juli, lo que no funcionó en su momento no va a funcionar nunca, solo sucede que la gente se olvidaba de las causas por las que la relación se terminó: “Un día te ponés a idealizar o preguntarte qué hubiera pasado si, y entonces rastreás algún amor del pasado para, en el fondo, combatir la presente soledad”, asegura.
Varios años pasaron hasta este presente. Juli, entre tanto, atravesó vínculos que no perduraron. Hace apenas unos días recibió un mensaje por Instagram de Rodrigo: que él siempre la tenía en sus mejores recuerdos, que estaba feliz de haberla encontrado en las redes sociales, que la extrañaba, que sería muy lindo volver a verse.
“La pregunta que me hago es, ¿vuelvo a romper mis propias reglas?”, la duda de Juli queda en el aire. Todavía no le dio ninguna respuesta.
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